Doctor en SociologŪa D. Enrique F. Area Sacristan

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Doctor D. Enrique Area Sacristan

Antecedentes de la profesionalización

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La investigaci√≥n del Servicio Militar , como afirm√© en mi trabajo "Los procesos de la Defensa en la Regi√≥n Militar Pirenaico-Occidental" tiene un car√°cter interdisciplinario, dado que la problem√°tica en torno al mismo abarca, para comprenderlo, de materias de distinta naturaleza: sociol√≥gicas, hist√≥ricas, pol√≠ticas, econ√≥micas, jur√≠dicas, etc. Durante el √ļltimo decenio del s.XX, hemos tenido que enfrentarnos a una serie de circunstancias, altamente debatidas en todos los terrenos respecto al modelo de Servicio Militar a adoptar. El √©xito o el fracaso obtenido en los primeros a√Īos de vigencia de nuevo Servicio Militar lo valoraremos m√°s adelante, teniendo presente que , posiblemente a√ļn sea muy temprano para realizar una valoraci√≥n real y cient√≠fica del mismo por el poco tiempo transcurrido. En realidad se trata de saber si ese modelo  tiene la posibilidad de instaurarse en la Sociedad, cumpliendo con los objetivos estrat√©gicos de la Instituci√≥n.

La valoración del rendimiento del soldado forzoso en comparación con el nuevo profesional de tropa será uno de los puntos a tratar.

La garantía de la Defensa y seguridad de los Estados frente a agresiones del exterior ya no depende exclusivamente de los Estados-Nación, sino de organizaciones Armadas internacionales o, en todo caso, de alianzas políticas internacionales. Es decir, parte de la Defensa ha sido cedida a organizaciones de carácter transnacional, aunque se mantienen con una vigencia relativa los Ejércitos nacionales de los antiguos Estados-Nación de Europa.

El Servicio Militar, seg√ļn Ignacio Cosid√≥, es solo un factor de la organizaci√≥n de los Ej√©rcitos que se refiere al reclutamiento, formaci√≥n y utilizaci√≥n de las clases de tropa. Las responsabilidades pol√≠ticas adquiridas en el √°mbito internacional fue, quiz√°s, lo que oblig√≥ a tomar una  decisi√≥n precipitada de la profesionalizaci√≥n de las clases de tropa, unido a unos altos porcentajes de objeci√≥n e insumisi√≥n que fueron especialmente altos en los a√Īos 90 en aquellas Comunidades aut√≥nomas donde estaba m√°s arraigado el nacionalismo excluyente.

Siguiendo a este √ļltimo autor, vamos a resumir las caracter√≠sticas del Servicio Militar Obligatorio.

EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO

El Servicio Militar obligatorio nace como consecuencia y causa de las Naciones-Estado modernos en el siglo XIX, siendo su caracter√≠stica m√°s importante la obligatoriedad de realizar este servicio durante un determinado periodo de tiempo y en la inexistencia de profesionales entre las clases de tropa. Hoy en d√≠a este modelo ha entrado en crisis, adopt√°ndose un modelo mixto de reclutamiento que incorpora contingentes de soldados profesionales. En el caso de Espa√Īa, ya exist√≠an en la d√©cada de los 90, en determinadas Unidades, soldados profesionales.

En la Constituci√≥n espa√Īola se parte del concepto jur√≠dico de que el servicio militar es un derecho y un deber u obligaci√≥n de todo ciudadano, donde estaban excluidas las mujeres; situaci√≥n que se modific√≥ de facto y realmente con la entrada en vigor de la profesionalizaci√≥n del mismo en el a√Īo 2000.

En la práctica, siguiendo las tesis de este autor, ha existido un distanciamiento entre el espíritu del principio y la realidad social que tiende a verlo como una imposición. Este distanciamiento no parece haberse eliminado ni con la reducción de efectivos en los Ejércitos ni con las asignaciones presupuestarias del Ministerio dedicadas a la remuneración de las clases de tropa; lo que puede indicar un distanciamiento entre la Sociedad Civil y Militar, bien sea por las escasas remuneraciones que percibe el personal de tropa, bien por causas históricas no superadas.

Acogerse al derecho de objeción de conciencia con la realización, en lugar del Servicio Militar, de la Prestación Social Sustitutoria agravó el problema de reclutamiento forzoso en esta década debido al incumplimiento de la citada prestación por motivos de una mala gestión de estos recursos humanos que carecían, a fin y a la postre de toda obligación de servir a la Patria en cualquiera de sus modalidades. No existían trabas administrativas o gravámenes desencentivizadores que sometieran a los objetores y quien se declaraba como tal quedaba exento de realizar el Servicio Militar u otro de diferentes características.

Este Servicio Militar obligatorio cumpl√≠a, al menos, una triple funci√≥n: formar un Ej√©rcito con unidades permanentes, capacitar a la totalidad de la poblaci√≥n a participar en la Defensa com√ļn e integrar y adoctrinar al personal que pasa por filas en determinados valores comunes.

En relaci√≥n a los medios, continua este autor afirmando que los ahorros que se consiguen en la remuneraci√≥n de personal con respecto al reclutamiento estrictamente voluntario permiten equipar a un mayor n√ļmero de hombres con un equipo aceptable. Frente a esta argumentaci√≥n, los defensores del Servicio Militar voluntario, apunta, argumentan que resulta imposible hoy en d√≠a armar adecuadamente a grandes Ej√©rcitos de masas.

Sea lo que fuere, se reproduce un estudio sobre el proceso de profesionalización realizado por Carlos Navajas Zubeldia, en las fechas en que se encontraba en plena discusión política:

"Para nuestra mejor defensa". La profesionalizaci√≥n de las fuerzas armadas espa√Īolas, (1996-1998)[*]CARLOS NAVAJAS ZUBELDIA, Instituto de Estudios Riojanos. Logro√Īo.

 


 

La supresi√≥n del Servicio Militar Obligatorio (SMO)[1] en tiempo de paz fue pactada por el Partido Popular (PP) y Converg√®ncia i Uni√≥ (CiU) en abril de 1996, aunque los miembros del primer partido suelen obviar este origen de la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, traslad√°ndolo al discurso de investidura pronunciado por Jos√© Mar√≠a Aznar en el Congreso de los Diputados en el mes de mayo del mismo a√Īo[2]. No obstante, en su programa electoral el PP se mostraba favorable al modelo mixto de Fuerzas Armadas (establecido en 1991), si bien propon√≠a incrementar el n√ļmero de soldados y marineros profesionales hasta alcanzar los 70.000 en el plazo m√°ximo de dos legislaturas y profesionalizar completamente la Armada, el Ej√©rcito del Aire y la Fuerza de Acci√≥n R√°pida. Asimismo, pretend√≠a reducir la duraci√≥n del SMO hasta los seis meses e incrementar la retribuci√≥n de la tropa de reemplazo hasta alcanzar gradualmente el 50% del salario m√≠nimo interprofesional. A la inversa, CiU propon√≠a efectivamente la supresi√≥n del SMO en el programa electoral con el que se present√≥ a las elecciones legislativas del 3 de marzo de 1996 y el establecimiento de unas Fuerzas Armadas profesionales de 90.000 efectivos como m√°ximo. Por su parte, el entonces partido en el gobierno, el Partido Socialista Obrero Espa√Īol (PSOE), segu√≠a defendiendo el modelo mixto de Fuerzas Armadas, que en el a√Īo 2000 estar√≠an constituidas por 180.000 efectivos, de los cuales el 50% ser√≠an profesionales[3]. Sin embargo, los resultados de las elecciones legislativas del 3 de marzo de 1996 trastocaron las previsiones de unos y otros, en particular del Partido Popular[4].

Un mes y medio despu√©s de la celebraci√≥n de las elecciones legislativas, concretamente el 17 de abril, la prensa public√≥ que el PP y CiU hab√≠an acordado profesionalizar totalmente las Fuerzas Armadas y, por lo tanto, suprimir el SMO. Aunque ambos partidos no establecieron inicialmente un plazo fijo para alcanzar dicho objetivo, entend√≠an que se necesitar√≠an seis a√Īos para ponerlo en pr√°ctica. Por su parte, el PP quer√≠a que la transformaci√≥n del modelo mixto en otro profesional fuera el resultado del acuerdo de todos los partidos pol√≠ticos y no s√≥lo de los que apoyaran al previsible Gobierno popular[5]. Pero, el mismo d√≠a, Jos√© Mar√≠a Aznar estableci√≥ una condici√≥n para la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas: las disponibilidades econ√≥micas y financieras, que no van a dar para mucho[6]. El 24 de abril, el PP y CiU llegaron a un preacuerdo de investidura que, en uno de sus puntos, establec√≠a la supresi√≥n del SMO en el a√Īo 2001[7]. El Acuerdo de investidura y gobernabilidad suscrito por ambos partidos pol√≠ticos persegu√≠a entre otros un objetivo espec√≠fico relacionado con el servicio militar: El objetivo en el √°mbito de la Defensa es conseguir unas fuerzas armadas que otorguen al Estado en el contexto de la Alianza Atl√°ntica y de la Uni√≥n Europea una aut√©ntica capacidad disuasoria y, llegado el caso, la posibilidad de defenderse frente a una agresi√≥n. Las fuerzas armadas que Espa√Īa necesita deben ser flexibles, polivalentes, m√≥viles, operativas y eficaces. En este planteamiento se enmarca el proceso de adaptaci√≥n del servicio militar a estas exigencias de seguridad que se traduce, necesariamente, en una profesionalizaci√≥n progresiva hasta completar un modelo de fuerzas armadas totalmente profesional. El apartado 11.9, Servicio militar, del acuerdo prosegu√≠a afirmando: El actual modelo mixto se transformar√≠a as√≠ gradualmente en uno profesional que ya no exigir√≠a la prestaci√≥n del servicio militar obligatorio. Por √ļltimo, el PP y CiU aseveraban en el √ļltimo p√°rrafo del apartado citado: A tal efecto, PP y CiU acuerdan proponer la creaci√≥n de una ponencia en el seno de la Comisi√≥n de Defensa para que, en un plazo no superior a un a√Īo, establezca la f√≥rmula y plazos para conseguir la supresi√≥n del servicio militar obligatorio teniendo muy presentes las razones econ√≥micas y presupuestarias que lleva aparejada esta medida. En este proceso de modernizaci√≥n de las fuerzas armadas, similar al emprendido en otros pa√≠ses de la Uni√≥n Europea, se intentar√° buscar el m√°ximo apoyo parlamentario posible. El plazo de consecuci√≥n de este modelo profesional ser√° el del a√Īo 2001, siempre y cuando lo permitan las necesidades presupuestarias y las exigencias de la Defensa[8]. Como se puede observar, en el apartado sobre el servicio militar del acuerdo se afirmaba impl√≠citamente que las Fuerzas Armadas espa√Īolas carec√≠an de una capacidad disuasoria efectiva. Adem√°s, segu√≠an estando muy presentes las necesidades presupuestarias (m√°s que econ√≥micas) en el proceso de profesionalizaci√≥n de los Ej√©rcitos. Precisamente, el hecho de que la pol√≠tica de defensa sea una pol√≠tica de Estado y que el paso del modelo mixto al profesional vaya a durar m√°s de una legislatura -la actual finaliza te√≥ricamente en el a√Īo 2000- exigen que la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas sea el resultado del acuerdo de al menos los dos mayores partidos pol√≠ticos del pa√≠s[9]. Por √ļltimo, en el texto del acuerdo no se dec√≠a nada de un aspecto fundamental del problema: los efectivos de las futuras Fuerzas Armadas profesionales, de cuyo n√ļmero depender√° l√≥gicamente el coste del nuevo modelo. Este silencio es especialmente llamativo porque, como hemos visto m√°s arriba, CiU propon√≠a en su programa electoral que el Ej√©rcito profesional tuviera como m√°ximo 90.000 miembros. Por el contrario, el Gobierno contempl√≥ en un principio unas Fuerzas Armadas profesionales integradas por 150.000 hombres y mujeres, como veremos m√°s adelante.

A pesar de la firma de este acuerdo, en la declaraci√≥n program√°tica le√≠da por el vicepresidente primero del Gobierno, Francisco √Ālvarez Cascos, tras la primera reuni√≥n del Consejo de Ministros, se afirmaba: El Gobierno fortalecer√° la defensa nacional en sus distintas dimensiones e impulsar√° la sustituci√≥n del actual modelo mixto de las Fuerzas Armadas por otro estrictamente profesional. Favorecer√° asimismo la participaci√≥n de las Fuerzas Armadas en misiones de paz y expresa su pleno apoyo a las actualmente presentes en Bosnia[10]. La utilizaci√≥n de algunas expresiones dotadas de una cierta vaguedad (fortalecer, impulsar, favorecer) en esta declaraci√≥n arrojaban, y siguen haci√©ndolo en la actualidad, alguna sombra acerca de las intenciones reales y sobre todo de los resultados finales de la pol√≠tica de defensa del nuevo Gobierno, que unidas a las limitaciones presupuestarias, podr√≠an dar como resultado un Ej√©rcito profesional, pero relativamente ineficaz.

El 18 de febrero de 1997, el subsecretario del Ministerio de Defensa, Adolfo Menéndez, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Santiago Valderas, y el jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y ex director general de Personal del Ministerio de Defensa, Juan Antonio Lombo, inauguraron la ronda de comparecencias ante la Comisión Mixta Congreso de los Diputados-Senado sobre la profesionalización de las Fuerzas Armadas[11], que, sin embargo, se desarrollaron, como lo han hecho las demás, a puerta cerrada, a pesar de que todos los grupos políticos representados en la Comisión estaban de acuerdo en que el debate sobre el futuro modelo de Fuerzas Armadas se debía trasladar al resto de una sociedad, que se caracteriza por una supuesta falta de conciencia acerca de la defensa nacional[12].

 

1. La directiva de defensa nacional 1/96

A pesar de que, como acabamos de decir, una de las caracter√≠sticas de la sociedad espa√Īola actual es su hipot√©tica falta de conciencia acerca de la defensa nacional[13], el presidente del Gobierno decidi√≥ clasificar inicialmente como reservada la Directiva de Defensa Nacional (DDN) 1/96, esto es, el documento que define la pol√≠tica de defensa del ejecutivo, para evitar su conocimiento p√ļblico y en contra de lo que hizo el anterior presidente del mismo, Felipe Gonz√°lez, en 1992, cuando se decidi√≥ por primera vez difundir la DDN vigente hasta 1996. La clasificaci√≥n inicial como documento reservado no estaba justificada porque, entre otras razones, es, como dec√≠a Miguel Gonz√°lez, periodista de El Pa√≠s experto en asuntos defensivos, y como veremos a continuaci√≥n, una mera declaraci√≥n de principios y grandes directrices[14]. Sin embargo, el Consejo de Ministros del 28 de febrero acord√≥ finalmente su desclasificaci√≥n[15].

La DDN 1/96 consta de cinco apartados: pre√°mbulo, objetivos de la pol√≠tica de defensa, directrices para el desarrollo de la pol√≠tica de defensa, recursos presupuestarios y disposiciones finales. En lo que se refiere a la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, que es lo que aqu√≠ y ahora nos interesa en particular, la Directiva es notablemente parca, pues en el pre√°mbulo se afirma que la plena profesionalizaci√≥n de nuestras Fuerzas Armadas constituye un instrumento para incrementar el grado de disponibilidad operativa y la eficacia de las unidades militares, lo cual no es necesariamente cierto, como se ver√° a lo largo de este escrito, pues la operatividad y eficacia de los Ej√©rcitos no es s√≥lo la consecuencia de su profesionalizaci√≥n o, dicho de otra manera, √©sta es la condici√≥n necesaria, pero no suficiente, de la modernizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas. Las directrices para el desarrollo de la pol√≠tica de defensa son tres: consolidar la participaci√≥n de Espa√Īa en las organizaciones internacionales de seguridad y defensa, mejorar la eficacia de nuestras Fuerzas Armadas, y conseguir un mayor apoyo social al dispositivo de Defensa. La segunda consta, a su vez, de siete ep√≠grafes, el tercero de los cuales se refiere a la profesionalizaci√≥n de los Ej√©rcitos: Se desarrollar√° un programa espec√≠fico de profesionalizaci√≥n gradual de los efectivos de tropa y mariner√≠a y otro paralelo para la reducci√≥n de los efectivos de reemplazo. A la vez, se promover√°n medidas para incentivar la realizaci√≥n del servicio militar obligatorio durante la etapa de transici√≥n que se prolongar√° a lo largo de los pr√≥ximos seis a√Īos, hasta su completa desaparici√≥n; incentivos que hasta la fecha no se han concretado en nada. En cuanto a los recursos presupuestarios, la DDN afirma que se promover√° una nueva Ley de Dotaciones Presupuestarias para la modernizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, que se asentar√° sobre bases realistas[16]. Esta afirmaci√≥n se puede interpretrar impl√≠citamente como una cr√≠tica al objetivo establecido en la anterior DDN de que el presupuesto del Ministerio de Defensa equivaliera al 2% del PIB e involuntariamente, por supuesto, al cuarto escenario de profesionalizaci√≥n establecido por el propio Ministerio, cuyo coste representar√≠a el 2,01% del PIB y que, por consiguiente, habr√≠a que calificarlo de ut√≥pico[17].

Entre los objetivos de la pol√≠tica de defensa figura en tercer lugar el de Conseguir que la sociedad espa√Īola comprenda, apoye y participe con mayor intensidad en la tarea de mantener un dispositivo de defensa adaptado a las necesidades, responsabilidades e intereses estrat√©gicos espa√Īoles. A su vez, el apartado a) de la tercera directriz para el desarrollo de la pol√≠tica de defensa dice: Se promover√° a trav√©s del sistema educativo general, un conocimiento suficiente de la organizaci√≥n y pol√≠tica de la defensa, y de la funci√≥n de los Ej√©rcitos, para as√≠ fomentar el compromiso de los espa√Īoles con las exigencias de nuestra seguridad y defensa[18].

2. El precio de la libertad. El problema del coste de la profesionalización de las Fuerzas Armadas

La profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas presenta en especial un problema: el de su coste. El problema de la financiaci√≥n fue subrayado por los mandos militares, quienes alegaban que el proceso de profesionalizaci√≥n s√≥lo podr√≠a aplicarse por medio de un incremento sustancial del presupuesto del Ministerio de Defensa, que, sin embargo, era -y sigue si√©ndolo- dif√≠cilmente compatible con la reducci√≥n del d√©ficit p√ļblico y con la distribuci√≥n actual del gasto p√ļblico[19].

El problema del coste ha dado lugar a una aut√©ntica guerra de cifras. Inicialmente se filtr√≥ que la profesionalizaci√≥n de unas Fuerzas Armadas de 150.000 efectivos tendr√≠a un coste adicional de 48.000 o 50.000 millones de pesetas anuales o un 5% del presupuesto de 1995[20]. No obstante, el coste total ten√≠a que ser forzosamente mayor, pues en el mismo hab√≠a que contabilizar no s√≥lo el incremento de los gastos de personal, sino tambi√©n los de material, siempre y cuando se quisiera tener unas Fuerzas Armadas profesionales y eficientes[21]. En efecto, seg√ļn fuentes del propio Ministerio de Defensa, el coste adicional m√≠nimo del nuevo modelo de Fuerzas Armadas ser√≠a de 100.000 millones de pesetas anuales, pues, aunque s√≥lo las retribuciones superar√≠an dicha cantidad, se estimaba que podr√≠a ahorrarse en manutenci√≥n y uniformes. Sin embargo, a juicio de otras fuentes, el coste tendr√≠a que ser el doble que el anterior, esto es, de 200.000 millones de pesetas anuales, pues las mismas consideraban que los salarios que estaban sirviendo de base para la realizaci√≥n de estos c√°lculos (cerca de 1,5 millones de pesetas anuales de media) no eran realistas ni competitivos. Asimismo, la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas exigir√≠a incrementar los gastos de material -como dec√≠amos anteriormente-, por lo que el Ministerio de Defensa quer√≠a que su presupuesto pasara del 1,1% del PIB hasta el 1,5%, es decir, 300.000 millones de pesetas anuales m√°s que en 1996[22].

Por el contrario, las cifras incluidas en un informe confidencial de la Secretar√≠a de Estado de Administraci√≥n Militar de 19 de febrero de 1992 no casan con las anteriores. As√≠, dicho informe dec√≠a en uno de sus pasajes: La posibilidad de mantener unas Fuerzas Armadas de 170.000/180.000 efectivos con unos niveles de eficacia similares a los de los Ej√©rcitos m√°s modernos, requiere aplicar un esfuerzo presupuestario que tienda hacia el 2% del PIB. En el supuesto de que ello no fuera viable, habr√≠a que reconsiderar una vez m√°s la entidad de nuestras Fuerzas Armadas y si, por ejemplo, el presupuesto se mantuviera √ļnicamente en torno al 1,4% del PIB, como en el presente ejercicio, habr√≠a que someter al Parlamento la propuesta de rebajar el personal militar a una entidad en torno a 120.000/130.000 efectivos. Adem√°s, hay que tener presente que de los 130.000 hombres, 61.000 habr√≠an sido soldados de reemplazo, por lo que es dif√≠cilmente imaginable que con el 1,5% del PIB se pudieran sostener unas Fuerzas Armadas absolutamente profesionales de 150.000 efectivos[23].

A esta guerra de cifras sobre el coste adicional de la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas, se sum√≥ el propio ministro de Defensa del Gobierno popular, Eduardo Serra[24], a finales de 1996, cuando dijo que ser√≠a tan s√≥lo de 150.000 millones de pesetas, cantidad que, sin embargo, depender√≠a de la alternativa que eligiera la comisi√≥n parlamentaria encargada de estudiar dicho proceso[25].

Sin embargo, s√≥lo un d√≠a despu√©s de que hiciera estas declaraciones, el mismo ministro present√≥ ante los medios de comunicaci√≥n un estudio hecho por su Departamento sobre el coste de la profesionalizaci√≥n que contradec√≠a la cifra anterior[26]. En efecto, en este informe se contemplaban b√°sicamente cuatro escenarios o modelos, que, clasificados por orden creciente de su coste, son los siguientes: primero, unas Fuerzas Armadas integradas por 100.000 soldados y marineros profesionales, cuyo presupuesto estuviera distribuido a partes iguales (50%-50%) entre gastos de personal y material, y cuyo coste fuera de 1,16 billones de pesetas (1,48% del PIB)[27]; segundo, unas Fuerzas Armadas integradas por 130.000 soldados y marineros profesionales, cuyo presupuesto estuviera distribuido tambi√©n a partes iguales entre gastos de personal y material, y cuyo coste fuera de 1,26 billones de pesetas (1,61% del PIB); tercero, unas Fuerzas Armadas integradas por 100.000 soldados y marineros profesionales, cuyo presupuesto estuviera distribuido entre un 60% de gastos de material y un 40% de gastos de personal, y cuyo coste fuera 1,45 billones de pesetas (1,86% del PIB); y cuarto, unas Fuerzas Armadas integradas por 130.000 soldados y marineros profesionales, con un presupuesto distribuido de la misma manera que en el escenario anterior (60% de gastos de material por 40% de gastos de personal), y cuyo coste fuera de 1,57 billones de pesetas (2,01% del PIB). Por consiguiente, el coste adicional de unas Fuerzas Armadas profesionales y m√°s o menos modernas podr√≠a oscilar entre 290.000 y 700.000 millones anuales m√°s que en 1997, cuyo presupuesto fue de 870.000 millones de pesetas (ver los gr√°ficos 1 y 2)[28]. A todo ello hay que a√Īadir que la relaci√≥n gasto/efectivo del primer modelo ser√≠a de 7,7 millones de pesetas por efectivo; la del segundo, 7 millones; la del tercero, 9,66 millones; y la del cuarto, 8,72 millones de pesetas[29].


El presupuesto del Ministerio de Defensa (1976-1998)

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Gr√°fico n¬ļ 1


Fuentes: P√ČREZ MUINELO, Francisco, Panor√°mica del presupuesto de defensa en Espa√Īa. 1946-1996, Madrid, INCIPE, 1996, p. 37, cuadro n¬ļ 8; Presupuesto con crecimiento cero, Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 105, noviembre 1996, pp. 6-11; y Un presupuesto acorde con la pol√≠tica de defensa, Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 116, octubre 1997, pp. 6-9. Elaboraci√≥n propia.


El coste de los cuatro modelos de FAS profesionales

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Gr√°fico n¬ļ 2


Fuente: Defensa necesita al menos 290.000 millones anuales más para profesionalizar el Ejército, El País, 10/12/1996, p. 19. Elaboración propia.
 

Fuente: Defensa necesita al menos 290.000 millones anuales más para profesionalizar el Ejército, El País, 10/12/1996, p. 19. Elaboración propia.

Este informe ha suscitado la cr√≠tica p√ļblica de algunos expertos del campo de estudios sobre las Fuerzas Armadas y la Sociedad. As√≠, seg√ļn Vicen√ß Fisas, El incremento de los gastos de personal est√° razonablemente explicado en el informe del Ministerio de Defensa, pero no as√≠ los de material, que obedecen a una simple regla matem√°tica (multiplicar por 1,5 el coste del personal). Fisas criticaba tambi√©n el n√ļmero de efectivos de las Fuerzas Armadas profesionales futuribles: este modelo, con su elevado coste, obedece a una obcecaci√≥n todav√≠a no argumentada, cual es el querer disponer de un macroej√©rcito de 150.000 o 180.000 efectivos, sin que nadie haya justificado la necesidad de disponer de tama√Īo ej√©rcito. ¬ŅPor qu√© 180.000 y no 84.000 o 50.000 o cualquier otra cantidad m√°s modesta?. En pocas palabras, Fisas conclu√≠a que el nuevo Ej√©rcito profesional ser√≠a gigante, car√≠simo y ofensivo[30].

Por su parte, Antonio S√°nchez-Gij√≥n, un periodista experto en asuntos estrat√©gicos, estimaba que los modelos integrados por 150.000 efectivos requerir√≠an de un presupuesto de 13.500 millones de d√≥lares (1.977.210 millones de pesetas), si se quer√≠a alcanzar la relaci√≥n holandesa de gasto/efectivo, o de 11.550 millones de d√≥lares (1.691.613 millones de pesetas), en el caso de que se pretendiera conseguir la proporci√≥n francesa[31]. Esto es, con arreglo a este autor, el coste de unas Fuerzas Armadas de 150.000 efectivos ser√≠a sensiblemente superior al estimado por el Ministerio de Defensa. Por ello, no es de extra√Īar que S√°nchez-Gij√≥n se haga la siguiente pregunta: ¬Ņla sociedad espa√Īola est√° dispuesta a aumentar el gasto de defensa en un 110 o un 120 por cien para alcanzar aquellos ratios, con unos efectivos, no ya de 180.000 sino de 150.000, gastando el tres por cien o m√°s del PIB?[32]. Es preciso observar que, conforme a las cifras facilitadas por este autor, el coste de cada efectivo de las Fuerzas Armadas holandesas es de 13,18 millones de pesetas y el de cada hombre o mujer de los Ej√©rcitos franceses de 11,27 millones.

Volviendo al ministro de Defensa, en su comparecencia del 30 de septiembre del a√Īo pasado ante la Comisi√≥n Mixta Congreso de los Diputados-Senado para la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, Eduardo Serra evalu√≥ el coste de unas Fuerzas Armadas profesionales, integradas por 50.000 cuadros de mandos y 120.000 soldados y marineros profesionales -de los que nada m√°s y nada menos que 80.000 corresponder√≠an al Ej√©rcito de Tierra, 22.000 al del Aire, y 18.000 a la Armada- y con una relaci√≥n de 50% a 50% entre los gastos de personal y los de material, en 1.208.000 millones de pesetas, esto es, el 1,53% del PIB[33]. Sin embargo, seg√ļn el director general de Reclutamiento y Ense√Īanza Militar, Jes√ļs Mar√≠a P√©rez Esteban, y el presidente de la Comisi√≥n de Defensa del Congreso de los Diputados, Alejandro Mu√Īoz-Alonso, el presupuesto del Ministerio de Defensa equivaldr√° tan s√≥lo al 1,3% del PIB en el a√Īo 2003, esto es, con arreglo al primero de ellos el presupuesto pasar√≠a de 869.000 millones de pesetas en 1997 a otro de 1.151.000 pesetas, aproximadamente, en 2003 (282.000 millones m√°s)[34].

3. El problema de la tasa de encuadramiento de las Fuerzas armadas profesionales

En los cuatro escenarios se contempla un n√ļmero id√©ntico de mandos: 50.000, que, seg√ļn el ministro, ser√≠a una proporci√≥n correcta, debido a la creciente tecnificaci√≥n armament√≠stica[35]. En el caso de que las Fuerzas Armadas profesionales fueran de 100.000 hombres, la tasa de encuadramiento ser√≠a del 33,3% y en el supuesto de que estuvieran integradas por 130.000 efectivos, del 27,7%. A t√≠tulo ilustrativo, hemos de a√Īadir que en 1996 la tasa de encuadramiento era del 23,03% y que la que se preve√≠a en el modelo FAS 2000 era del 27,62%[36]. No obstante, en 1992 las tasas de encuadramiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses y brit√°nicas eran respectivamente del 55% y del 49,6%[37], por lo que podemos concluir provisionalmente que las tasas previstas para las Fuerzas Armadas profesionales espa√Īolas son claramente bajas en comparaci√≥n con las que acabamos de citar de dos de los Ej√©rcitos m√°s caracter√≠sticos dentro del modelo profesional (v√©ase el gr√°fico 3).

Las tasas de encuadramiento en Espa√Īa, Reino Unido y Estados Unidos

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Gr√°fico n¬ļ 3


Fuente: Defensa necesita al menos 290.000 millones anuales más para profesionalizar el Ejército, El País, 10/12/1996, p. 19 y Livre Blanc sur la Défense. 1994, Paris, La documentation Française, 1994, pp. 138 y 147. Elaboración propia.

Por su parte, la Oficina Presupuestaria, dirigida por Jos√© Barea, abogaba en un informe fechado el 27 de enero de 1997 por mantener la tasa de encuadramiento existente a principios del a√Īo pasado (27,63%), lo que provoc√≥ la reacci√≥n del ministro de Defensa, Eduardo Serra, quien dijo acertadamente que La tasa de encuadramiento no puede ser la misma en el modelo actual que en un Ej√©rcito plenamente profesional[38]; pero, tampoco puede ser la propuesta por el Gobierno.

En efecto, la tasa de encuadramiento del modelo de Fuerzas Armadas aprobado por el Congreso de los Diputados el 28 de mayo de este a√Īo, que constar√° de 150.000- 170.000 efectivos y que se podr√≠a etiquetar como el modelo gubernamental, oscilar√° entre el 33,33% y 29,41%, respectivamente. Por su parte, el principal partido de la oposici√≥n, el PSOE, ha propuesto tambi√©n su propio modelo de Fuerzas Armadas profesionales, que podr√≠amos denominarlo como el modelo socialista, cuya tasa de encuadramiento, que es del 35,71%, es tambi√©n insuficiente, aunque mejor que la del modelo propuesto por el Gobierno y sus socios parlamentarios (CiU, PNV y CC)[39].

Unas tasas de encuadramiento equivalentes a las de los Ej√©rcitos estadounidense o brit√°nico, s√≥lo se podr√≠an alcanzar por dos (o tres) medios: incrementando el n√ļmero de mandos o reduciendo el n√ļmero de soldados (o por medio de una combinaci√≥n de ambos). En el caso de que no se quiera incrementar el n√ļmero de mandos y se pretenda tener una tasa del 55%, el n√ļmero de soldados deber√≠a ser de 41.000 aproximadamente y, en consecuencia, el total de Fuerzas Armadas de 91.000 efectivos, y en el supuesto de que la tasa de encuadramiento fuera del 49,6%, el n√ļmero de soldados tendr√≠a que ser aproximadamente de 51.000 y, por lo tanto, el total de Fuerzas Armadas de 101.000 efectivos. Como veremos m√°s adelante, tanto en un caso (91.000) como en otro (101.000) el n√ļmero de efectivos dista considerablemente del propuesto por el Gobierno y el PSOE, pero no del defendido originariamente por CiU en su programa electoral y por otros partidos pol√≠ticos[40].

Con arreglo a la ratio holandesa de gasto-efectivo, unas Fuerzas Armadas de 91.000 efectivos costarían 1.199.380 millones de pesetas y otras de 101.000 efectivos, 1.331.180 millones de pesetas. Conforme a la ratio francesa, el coste de las primeras sería de 1.025.570 millones de pesetas y de las segundas de 1.138.270 millones de pesetas. Es decir, entre 128.141 millones de pesetas y 433.751 millones más que el presupuesto inicial del Ministerio de Defensa para 1998, que es de 897.429 millones de pesetas.

4. El problema de la transición del modelo mixto al profesional: la objeción de conciencia y la insumición

Adem√°s del problema del coste, habr√≠a que citar el de la transici√≥n del modelo mixto al profesional. As√≠, el acuerdo entre el PP y CiU para suprimir el SMO ocasion√≥ un incremento notable en el n√ļmero de objetores[41]. Por ello, no es de extra√Īar que el Gobierno pretendiera incentivar inicialmente el cumplimiento del servicio militar y reducir su duraci√≥n a tan s√≥lo seis meses hacia el final de esta legislatura[42] o que el l√≠der de CiU, Jordi Pujol, pidiera que la transici√≥n de un modelo a otro, que es la fase m√°s delicada de todo el proceso, se haga lo m√°s r√°pidamente posible[43].En efecto, la evoluci√≥n del n√ļmero de objetores fue espectacular en 1996 y, sobre todo, en 1997. El a√Īo pasado 127.304 j√≥venes se declararon objetores de conciencia, lo que constituye ciertamente un r√©cord hist√≥rico (v√©ase el gr√°fico 4)[44].

La objeci√≥n de conciencia en Espa√Īa (1985-1997)

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Gr√°fico n¬ļ 4


Fuente: PP, CiU y CC proponen criminalizar la objeción de conveniencia’, El País, 17/2/1998, p. 19. Elaboración propia.

La barrera de los cien mil objetores se super√≥ en octubre de 1997, lo que, seg√ļn el Ministerio de Defensa, significaba que la objeci√≥n estaba fuera de todo control y que su evoluci√≥n futura resultaba totalmente imprevisible. No obstante, el ministro de Defensa, Eduardo Serra, declar√≥ que es verdad que la objeci√≥n aumenta, pero tambi√©n que hay mucho coro a favor de la objeci√≥n, se habla mucho de los objetores y poco de cu√°ntos van a hacer el servicio militar[45]. Sin embargo, es probable que el espectacular incremento del n√ļmero de objetores -como consecuencia del cual y del proceso de profesionalizaci√≥n este a√Īo va a haber m√°s objetores realizando la Prestaci√≥n Social Sustitutoria (PSS) que soldados haciendo la mili-[46] no consiga acabar con el llamado modelo mixto de Fuerzas Armadas por consunci√≥n, puesto que entre este a√Īo y el 2002, √©stas s√≥lo necesitar√°n a uno de cada seis j√≥venes que deban hacer la mili[47].

El 27 de noviembre de 1996, a propuesta de CiU el Congreso de los Diputados admitió a trámite por unanimidad la reforma de la ley de Objeción de Conciencia. En este sentido, el grupo catalán mantuvo conversaciones tanto con el PP como con el Gobierno en las que éstos aceptaron equiparar la duración de la PSS de los objetores, que en la actualidad es de trece meses, con la del servicio militar, que es tan sólo de nueve. Al Gobierno y al PP no les quedaba más remedio que admitir la propuesta de CiU, puesto que contaba con el apoyo del resto de los grupos parlamentarios y, en consecuencia, sería aprobada aun contando con la oposición del grupo popular. Por su parte, el Ministerio de Justicia entendía que la reducción del servicio civil provocaría un nuevo aumento de objetores, que estimaba entre el 20 y el 30%; aunque, consideraba como mal menor que, al estar ocupados los puestos de actividad durante menos tiempo, se podría incorporar más objetores. Asimismo, el PP admitió que los objetores que no fueran llamados a cumplir la prestación en un plazo determinado quedaran exentos de hacerla en un plazo determinado. El Gobierno aceptó igualmente la transferencia de la gestión de la PSS a las Comunidades Autónomas, así como la firma de los conciertos con las entidades; sin embargo, se reservaba la función inspectora y las competencias relacionadas con el reconocimiento de los objetores y la concesión de exenciones o prórrogas[48].

Sin embargo, desde noviembre de 1996 hasta octubre de 1997 el proyecto de reforma estuvo aparcado en la Comisi√≥n Constitucional del Congreso de los Diputados, y sin que se reuniera la ponencia encargada de examinar las enmiendas, debido a las discrepancias entre el PP y sus aliados nacionalistas catalanes. El Gobierno, que, como acabamos de decir, hab√≠a terminado aceptando la equiparaci√≥n de la mili y la PSS, quer√≠a a cambio impedir que un joven pudiera hacerse objetor despu√©s del sorteo. El problema radicaba en que, para sacar adelante esta reforma, el PP dif√≠cilmente pod√≠a contar con el apoyo de sus socios de CiU, que no s√≥lo defend√≠a el derecho a hacerse objetor hasta la incorporaci√≥n a filas, sino despu√©s incluso de ingresar en el Ej√©rcito: la llamada objeci√≥n sobrevenida. En cuanto al PSOE, su ponente en este proyecto, Carmen del Campo, aseguraba que su grupo era, en principio, contrario a cualquier restricci√≥n del derecho a la objeci√≥n de conciencia y que, puesto que el servicio militar deb√≠a ser suprimido en el a√Īo 2003, la √ļnica modificaci√≥n importante que requer√≠a la ley actual era el acortamiento de la PSS. Adem√°s, se daba la circunstancia de que la reforma que pretend√≠a el Gobierno ni siquiera hab√≠a sido planteada por el Grupo Popular cuando se presentaron las enmiendas al texto de CiU, en marzo de 1997. Para sacarla adelante, el PP necesitaba que otro grupo aceptara su propuesta en forma de enmienda transaccional. En caso contrario, deber√≠a esperar a que el proyecto llegara al Senado para plantearla[49].

En octubre del a√Īo pasado, el portavoz de CiU en la Comisi√≥n de Defensa del Congreso de los Diputados, Carles Campuzano, manifest√≥ que ser√≠a absurdo y un grav√≠simo error impedir que los j√≥venes puedan declararse objetores de conciencia tras el sorteo del servicio militar, como quer√≠a el Gobierno. Campuzano advirti√≥ al PP que no contar√≠a con los apoyos necesarios para introducir esa reforma en la proposici√≥n de ley. Es un globo sonda que irremediablemente va a pincharse, concluy√≥ Campuzano, tras recordar que la ley vigente permit√≠a declararse objetor hasta el momento en que se produzca la incorporaci√≥n al servicio militar[50].

Por su parte, el ministro de Defensa, Eduardo Serra, manifestó en las mismas fechas que el Gobierno no pretende en absoluto limitar el derecho a la objeción de conciencia, que está constitucionalmente reconocido, pero que convenía distinguir entre la objeción de conciencia y la de conveniencia y evitar el fraude de ley que cometen quienes, respetando la letra de la ley, eluden su sentido. Aunque Serra no se refirió expresamente a la prohibición de objetar después del sorteo de la mili, concluyó que estas reflexiones debían ser tenidas en cuenta en la reforma de la Ley de Objeción de Conciencia[51]. Si hay alguna objeción de conveniencia es la que se produce después de que el deber se ha concretado en el sorteo, dijo con claridad el subsecretario del Ministerio de Defensa, Adolfo Menéndez, el 10 de noviembre de 1997[52].

Otros desacuerdos eran producto de la pretensi√≥n de CiU de que todos los j√≥venes que llevaran m√°s de un a√Īo esperando su incorporaci√≥n quedaran eximidos de la PSS y pasaran directamente a la reserva y en que esta f√≥rmula se aplicara con car√°cter retroactivo a la bolsa de 100.000 objetores pendientes. Por el contrario, el PP s√≥lo aceptaba la exenci√≥n autom√°tica transcurridos 18 meses, si se hab√≠a pedido incorporaci√≥n inmediata, o cinco a√Īos, en caso contrario, y se negaba adem√°s a aplicarla retroactivamente[53].

A finales de febrero de este a√Īo, fuentes de CiU indicaron que, en las conversaciones mantenidas en los √ļltimos meses con el PP, se hab√≠an aproximado posiciones, hasta el punto de que estaba muy pr√≥ximo un acuerdo para que en el futuro se situara en 18 meses el tiempo m√°ximo de espera, siempre que el afectado no pidiera aplazamiento. M√°s dif√≠cil resultaba, seg√ļn las mismas fuentes, el pacto respecto a los m√°s de 115.000 objetores pendientes. El PP se negaba a eximir autom√°ticamente de la PSS a todos lo que llevaran m√°s de 18 meses de espera y propon√≠a una reducci√≥n gradual del plazo, a partir del m√°ximo de cinco a√Īos[54].

Finalmente, el 18 de junio concluy√≥ la tramitaci√≥n parlamentaria de la nueva Ley de Objeci√≥n de Conciencia. El pleno del Congreso de los Diputados ratific√≥ la reforma por 303 votos a favor, 25 en contra y 2 abstenciones. En s√≠ntesis, la duraci√≥n de la PSS se reduce a nueve meses, lo que la equipara a la de la mili; el plazo de disponibilidad es fijado en tres a√Īos; y no se contempla la llamada objeci√≥n sobrevenida. Por otra parte y dado que al menos un 30% de los puestos ocupados por los objetores de conciencia son imprescindibles para la sociedad, el Ministerio de Justicia est√° estudiando la posibilidad de implantar un servicio civil una vez que desaparezca el SMO y con √©l la PSS[55]. En este sentido, hay que a√Īadir que tanto en Holanda como en B√©lgica fracasaron los intentos de institucionalizaci√≥n de sendos servicios civiles, planteados en paralelo al proceso de profesionalizaci√≥n de sus Fuerzas Armadas[56].

No obstante el espectacular incremento del n√ļmero de objetores, la reducci√≥n de las Fuerzas Armadas profesionales y el incremento de los soldados profesionales originaron que en octubre de 1997 el Ministerio de Defensa se deshiciera de m√°s 16.000 reclutas por medio de la figura del excedente de cupo, que hab√≠a sido aplicada por √ļltima vez al reemplazo de 1988[57]. El 24 de octubre de 1997, el Consejo de Ministros aprob√≥ un Real Decreto por el que se cifraban en 165.342 los efectivos del reemplazo de 1998 y en 16.442 los excedentes de cupo. El portavoz de CiU en la Comisi√≥n de Defensa del Congreso de los Diputados, Carles Campuzano, dijo que en a√Īos sucesivos, Defensa deber√≠a recurrir a otro mecanismo m√°s equitativo que el sorteo para designar a los beneficiados por el excedente de cupo y que tendr√≠a que tener en cuenta las circunstancias econ√≥micas y personales de los j√≥venes. Tambi√©n el director de la Oficina del Defensor del Soldado (ODS), Francisco Casta√Ī√≥n, afirm√≥ que hacer depender nueve meses de la vida de los j√≥venes obligados a cumplir la mili de una loter√≠a es un procedimiento injusto[58].

En el documento sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas que veremos m√°s adelante, el PSOE abogaba tambi√©n por modificar las sanciones previstas para los insumisos durante el per√≠odo de transici√≥n. El PSOE argumentaba que no es posible castigar con penas de c√°rcel a quienes se nieguen a cumplir con un deber que est√° en v√≠as de extinci√≥n[59]. El 16 de diciembre del a√Īo pasado, el pleno del Congreso de los Diputados rechaz√≥ por 162 votos en contra frente a 161 a favor una proposici√≥n de Izquierda Unida para que la insumisi√≥n dejara de ser un delito. El PP, CiU y Coalici√≥n Canaria (CC) votaron en contra, mientras que IU, PSOE, PNV y el Grupo Mixto lo hicieron a favor[60].

La decisi√≥n del Grupo Popular de firmar una proposici√≥n de ley, junto a CiU y Coalici√≥n Canaria, para que se supriman las penas de c√°rcel y se rebajen sustancialmente las de inhabilitaci√≥n para los insumisos caus√≥ malestar entre los altos mandos. En una reuni√≥n del Comit√© de Direcci√≥n del Ministerio de Defensa, del que forman parte los miembros de la c√ļpula militar, alguno de ellos critic√≥ el proyecto y advirti√≥ que causar√≠a desmoralizaci√≥n en el seno de las Fuerzas Armadas. M√°s que malestar, hay desconcierto, afirmaba un oficial para definir la situaci√≥n. La iniciativa sobre insumisi√≥n pill√≥ por sorpresa a los militares, puesto que hace s√≥lo dos meses el Congreso de los Diputados rechaz√≥, aunque por un √ļnico voto de diferencia, la toma en consideraci√≥n de una propuesta de IU. El cambio de actitud del PP se explica por su temor a que CiU apoyara el texto socialista y √©ste saliera adelante con su oposici√≥n.[61]

El 17 de febrero el parlamento aprob√≥ por unanimidad la supresi√≥n de las penas de c√°rcel para los insumisos. La proposici√≥n no de ley que entonces iniciaba su tramitaci√≥n parlamentaria castiga a los insumisos con penas de cuatro a seis a√Īos de inhabilitaci√≥n para acceder a empleos o cargos p√ļblicos y para obtener becas o ayudas de la Administraci√≥n. El C√≥digo Penal vigente sanciona la insumisi√≥n con hasta dos a√Īos de c√°rcel y catorce de inhabilitaci√≥n. El pleno rechaz√≥ una proposici√≥n no de ley del PSOE que abogaba por despenalizar la insumisi√≥n, pero por mantener, hasta la desaparici√≥n del SMO, un r√©gimen de sanciones administrativas para los insumisos; otra del Bloque Nacionalista Galego, que propon√≠a una sanci√≥n simb√≥lica de entre diez y veinte d√≠as de multa; y una tercera de Iniciativa per Catalunya-Nueva Izquierda, que ped√≠a la supresi√≥n del delito. El problema que se plante√≥ entonces es qu√© ocurrir√° mientras tanto con los insumisos presos. Seg√ļn instituciones penitenciarias, actualmente hay en las c√°rceles 76 j√≥venes por negarse a cumplir el servicio militar, la mayor√≠a de ellos en r√©gimen abierto, por lo que s√≥lo acuden a prisi√≥n a pernoctar. Fuentes del Movimiento de Objeci√≥n de Conciencia elevaban la cifra de objetores presos a un centenar y advert√≠an que la reforma prevista no resolv√≠a el problema de los tres presos en la c√°rcel militar de Alcal√° de Henares (Madrid) por declararse insumisos despu√©s de su incorporaci√≥n a filas y que, en consecuencia, est√°n acusados de deserci√≥n. Carles Campuzano, diputado de CiU, pidi√≥ una tramitaci√≥n r√°pida de la ley y record√≥ que la existencia de insumisos en las c√°rceles ha llevado a Amnist√≠a Internacional a incluir a Espa√Īa entre los pa√≠ses con presos de conciencia. En el mismo sentido, Pedro Moya, diputado del PSOE, inst√≥ al Gobierno a que con car√°cter urgente busque la f√≥rmula jur√≠dica m√°s adecuada para que se proceda a la excarcelaci√≥n inmediata de los insumisos, sin esperar a que la ley entre en vigor. Por contra, Jos√© Antonio Berm√ļdez de Castro, del Grupo Popular, dijo que es prematuro plantearse este problema y advirti√≥ que la Constituci√≥n prohibe la amnist√≠a y que los indultos s√≥lo pueden concederse a instancia de parte. El diputado popular atribuy√≥ a un error la inclusi√≥n en su proposici√≥n de ley de un nuevo delito consistente en alegar falsamente motivos de conciencia para librarse de la mili. Asegur√≥ que la intenci√≥n del Gobierno y de sus aliados parlamentarios no era ampliar el delito de insumisi√≥n ni criminalizar la llamada objeci√≥n de conveniencia, por lo que prometi√≥ corregir este punto mediante la correspondiente enmienda para evitar malas interpretaciones. Berm√ļdez de Castro rechaz√≥ el texto de los socialistas, que propon√≠a castigar la insumisi√≥n con sanciones administrativas y eliminarla del C√≥digo Penal, alegando que esta f√≥rmula era menos garantista que la suya y que, al permitir el recorte de derechos fundamentales sin intervenci√≥n judicial, resultaba de dudosa legalidad[62]. El socialista Moya revel√≥ que su Grupo hab√≠a propuesto al PP el apoyo mutuo a sus respectivas proposiciones, pero √©ste rechaz√≥ el acuerdo por lo que se vio obligado a votar en contra del texto que finalmente sali√≥ aprobado. La negativa del Grupo Popular a admitir a tr√°mite la propuesta del PSOE, advirti√≥, dificultar√° todav√≠a m√°s la consecuci√≥n de un acuerdo con el Gobierno sobre el futuro modelo de Ej√©rcito profesional. Por su parte, Pablo Castellano, de Izquierda Unida, reproch√≥ a la mayor√≠a gubernamental haber perdido dos meses al rechazar la propuesta de despenalizaci√≥n de la insumisi√≥n que present√≥ su grupo el 16 de diciembre de 1997. ¬ŅQui√©n les va a devolver un solo minuto de libertad a los que est√°n en la c√°rcel?, se pregunt√≥[63].

El 25 de febrero, el portavoz de la asociación Jueces para la Democracia pidió la excarcelación inmediata de los jóvenes presos por negarse a cumplir el servicio militar después de que el pleno del Congreso aprobase por unanimidad el pasado 17 de febrero la supresión de las penas privativas de libertad para la insumisión. Alonso aseguró que la Administración tiene suficientes instrumentos legales para que los insumisos sean puestos ya en libertad sin esperar a que entre en vigor la reforma del Código Penal dentro de cuatro o cinco meses. En concreto, aludió a la concesión de indultos, que no sólo puede solicitar el afectado, sino cualquier persona en su nombre, y a una aplicación generosa del régimen penitenciario. Alonso recordó que Jueces para la Democracia había pedido reiteradamente la despenalización de la insumisión, pues el Código Penal no debía servir para asegurar el cumplimiento de un deber, el servicio militar, llamado a desaparecer a plazo fijo[64].

El 6 de marzo, el Gobierno indult√≥ a 14 insumisos y acord√≥ estudiar f√≥rmulas para generalizar la medida. El Gobierno cre√≠a que no tiene sentido que fueran a prisi√≥n ante una reforma que eliminar√° el SMO. La ministra de Justicia, Margarita Mariscal, pretend√≠a buscar una soluci√≥n jur√≠dica que permitiera el indulto generalizado sin acudir a la amnist√≠a, vetada por la Constituci√≥n. Miguel √Āngel Rodr√≠guez manifest√≥ al finalizar la reuni√≥n del Consejo de Ministros que Es voluntad del Gobierno plantear el indulto para los insumisos, pues entiende que, en las circunstancias en las que est√° la reforma del C√≥digo Penal y la reforma para la profesionalizaci√≥n del Ej√©rcito, no tiene sentido que los insumisos tengan penas de c√°rcel. Los indultados pertenec√≠an al grupo de 900 insumisos que no estaban en prisi√≥n y que hab√≠an solicitado el indulto. Por su parte, el Movimiento de Objeci√≥n de Conciencia (MOC) acus√≥ al Gobierno el mismo d√≠a 6 de marzo de hacerse un lavado de cara. Una vez que han pasado por la c√°rcel m√°s de mil insumisos y tras aprobar nuevas penas de inhabilitaci√≥n, se presentan los indultos como un gesto para facilitar la imagen del proceso de profesionalizaci√≥n del Ej√©rcito. El MOC denunci√≥ asimismo la situaci√≥n de los tres insumisos encarcelados en la prisi√≥n militar de Alcal√° de Henares. Mientras declaran su intenci√≥n de sacar de la c√°rcel a los insumisos, siguen las condenas militares a los desertores integrados en la campa√Īa de insumisi√≥n en las c√°rceles. El MOC anunci√≥ que seguir√° desobedeciendo hasta conseguir la abolici√≥n total del Ej√©rcito y que esta medidas no van a detener su actividad[65]. Hasta el 20 de marzo de este a√Īo inclusive, el Gobierno hab√≠a indultado a 68 insumisos, ninguno de los cuales estaba en prisi√≥n[66].

Por √ļltimo, el pleno del Congreso de los Diputados de 25 de junio aprob√≥ el proyecto de Ley Org√°nica de reforma de los art√≠culos 527 (relativo a los insumisos a la PSS) y 604 (referente a los insumisos al SMO) del Codigo Penal, de forma que se suprimen las condenas carcelarias contempladas en el texto punitivo y se rebajan las inhabilitaciones, entre 4 y 6 a√Īos frente a los 8 a 12 actuales, para desempe√Īar empleos o cargos p√ļblicos y para obtener subvenciones. La reforma tendr√° car√°cter retroactivo, lo que permitir√° la excarcelaci√≥n de todos los insumisos que en estos momentos se encuentran en prisi√≥n; sin embargo, es probable que las excarcelaciones se retrasen hasta finales de a√Īo, una vez haya acabado la tramitaci√≥n parlamentaria del proyecto de Ley[67].

 

5. "Elige tu destino". El problema del reclutamiento de los soldados profesionales[68]

La preocupaci√≥n del Ministerio de Defensa sobre la hipot√©tica falta de conciencia acerca de la defensa nacional de la sociedad espa√Īola, que veremos m√°s adelante, no es s√≥lo te√≥rica, sino sobre todo pr√°ctica. Por una parte, la profesionalizaci√≥n y, sobre todo, la modernizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas conllevan un incremento notable del gasto militar que, sin el respaldo de la llamada opini√≥n p√ļblica, es dif√≠cil que sea ejecutado por un gobierno preocupado fundamentalmente por el cumplimiento del Pacto de Estabilidad, lo que exige la contenci√≥n del d√©ficit p√ļblico por debajo del 3% del PIB. Por otra, la supresi√≥n del SMO y consiguiente profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas obligar√° a √©stas a acudir al mercado de trabajo y competir con otros empleos hasta cierto punto similares (guardia civil, polic√≠a nacional, auton√≥mico o local, y agente jurado) para contratar una misma mano de obra. Con arreglo al documento sobre profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, remitido por el Ministerio de Defensa a las Cortes, ser√° necesario reclutar entre 16.000 y 20.000 soldados anualmente, una vez que se haya implantado el nuevo modelo. Dado que el n√ļmero ideal de candidatos por plaza es de 6, los solicitantes deber√≠an oscilar entre los 96.000 y 120.000. Entre 1992 y 1995, el n√ļmero de aspirantes por plaza en las convocatorias para tropa profesional fue s√≥lo de 4,8, por lo que, si se quiere mantener al menos dicha relaci√≥n, el n√ļmero de solicitantes deber√≠a ser de 76.800-96.000. Sin embargo, durante los a√Īos citados la media anual de aspirantes fue de 35.000, aunque hay que tener en cuenta que alrededor del 25% de los mismos eran repetidores, pues se celebran varias convocatorias al a√Īo, y que cerca del 20% de aquellos no se presentaban a las pruebas. A todo ello, habr√≠a que agregar que entre 1997 y 2002 el n√ļmero de j√≥venes en edad militar se reducir√° en m√°s de un 20%[69]. Como se puede ver en el gr√°fico 5, el n√ļmero de solicitudes por plaza ha evolucionado desde las 4,30 de 1992 hasta las 3,98 de 1997, pasando por las 3,96 de 1993, 5,12 de 1994, 11,96 de 1995 y 6,46 de 1996[70].

Convocatoria de tropa y marinería profesionales

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Gr√°fico n¬ļ 5


Fuente: La ca√≠da del n√ļmero de aspirantes pone en riesgo la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, El Pa√≠s, 13/10/1997, p. 18. Elaboraci√≥n propia.

El 26 de septiembre de 1997, el Consejo de Ministros acord√≥ la convocatoria de 12.500 plazas de soldados profesionales para el a√Īo 1998[71]. La primera convocatoria de tropa profesional de este a√Īo comprende 7.203 plazas; sin embargo, el √ļltimo d√≠a de plazo para presentar instancias (el 30 de marzo) y a falta de las remitidas por correo, s√≥lo se hab√≠an recibido alrededor de 14.000 solicitudes, lo que supone solamente algo m√°s de dos candidatos por cada una de las 6.701 plazas convocadas (a las que hay que a√Īadir otras 502 de los institutos polit√©cnicos del Ej√©rcito). Hay que tener en cuenta que este a√Īo est√° previsto convocar m√°s de 20.000 plazas (de las que 12.500 son nuevas)[72].

Desde otro √°ngulo, en el gr√°fico 6 se ve que hay algunas Comunidades Aut√≥nomas (m√°s Ceuta y Melilla) que est√°n sobrerrepresentadas en relaci√≥n a su poblaci√≥n (Andaluc√≠a, Madrid, Castilla y Le√≥n, Galicia, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura, y Ceuta y Melilla), mientras que otras se encuentran infrarrepresentadas (Comunidad Valenciana, Catalu√Īa, Canarias, Asturias, Arag√≥n, Pa√≠s Vasco, Cantabria, Baleares, La Rioja y Navarra). Como consecuencia de ello, las Comunidades de Andaluc√≠a, Castilla y Le√≥n y Madrid suman el 55,6% de las solicitudes para ingresar como soldado profesional en las Fuerzas Armadas, mientras que su poblaci√≥n equivale tan s√≥lo al 37% del total espa√Īol. Entre las Comunidades Aut√≥nomas sobrerrepresentadas destacan Andaluc√≠a, cuyo √≠ndice, que es el resultado de restar el porcentaje de aspirantes a soldado profesional menos el porcentaje de la poblaci√≥n de cada Comunidad Aut√≥noma respecto al total de Espa√Īa, es de +11,57 puntos; Castilla y Le√≥n (+4,68); Madrid (+2,37) y Galicia (+2,14); y Ceuta y Melilla (+1,9) y Murcia (+1,44). Las otras dos se sit√ļan por debajo del punto positivo: Castilla-La Mancha (+0,6) y Extremadura (+0,25). Entre las infrarrepresentadas sobresalen Catalu√Īa, con un √≠ndice de -12,91 puntos; el Pa√≠s Vasco (-4,28); la Comunidad Valenciana (-2,11); y Baleares (-1,38), Canarias (-1,29) y Navarra (-1,19). El resto, por el contrario, se sit√ļa por debajo del punto negativo: Arag√≥n (-0,76), La Rioja (-0,42), Asturias (-0,35), y Cantabria (-0,35)[73].

Los aspirantes a soldado profesional y la población por CCAA

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Gr√°fico n¬ļ 6


(I), Andaluc√≠a; (II), Madrid; (III), Castilla y Le√≥n; (IV), Galicia; (V), Comunidad Valenciana; (VI), Castilla-La Mancha; (VII), Murcia; (VIII), Extremadura; (IX), Catalu√Īa; (X), Canarias; (XI), Asturias; (XII), Arag√≥n; (XIII), Ceuta y Melilla; (XIV), Pa√≠s Vasco; (XV), Cantabria; (XVI), Baleares; (XVII), La Rioja; y (XVIII), Navarra. Fuente: Defensa facilitar√° los datos de dos millones de j√≥venes a una empresa de publicidad, El Pa√≠s, 30/3/1998, p. 15. Elaboraci√≥n propia.

 

6. La doctrina sobre el fomento de la conciencia de la Defensa Nacional

El 21 de febrero de 1997, el ministro de Defensa present√≥ ante el Consejo de Ministros los planes elaborados por su Ministerio para elevar la d√©bil conciencia de defensa de los espa√Īoles. Entre las medidas previstas figuraba la potenciaci√≥n del IEEE, que ha sido transferido a la Direcci√≥n General de Pol√≠tica de Defensa, a las √≥rdenes directas del ministro; la creaci√≥n de un Consejo Asesor para el Desarrollo de la Conciencia Nacional de Defensa; y la promoci√≥n de actividades conjuntas con el Ministerio de Educaci√≥n y Cultura[74]. Sin embargo, en √©ste como en otros casos la soluci√≥n del problema es anterior a su estudio, pues hasta la fecha no se ha hecho ning√ļn an√°lisis exhaustivo acerca de este supuesto rasgo de nuestra sociedad civil[75]. En cualquier caso, los resultados de una encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociol√≥gicas (CIS) por encargo del Ministerio de Defensa en enero de 1997 indicaban con claridad que la mayor√≠a de los encuestados no s√≥lo ten√≠an conciencia de la defensa nacional, sino tambi√©n conciencia nacional[76].

Respecto a la promoci√≥n de actividades conjuntas con el Ministerio de Educaci√≥n y Cultura, el 9 de noviembre del a√Īo pasado El Peri√≥dico de Catalunya public√≥ que, seg√ļn un documento del Ministerio de la Presidencia, el Gobierno quer√≠a utilizar los colegios e institutos de ense√Īanza secundaria para fomentar el esp√≠ritu nacional, difundir el papel de las Fuerzas Armadas y animar a los j√≥venes a prestar un servicio en las mismas. De acuerdo con el documento difundido por el diario citado, los centros escolares son el veh√≠culo elegido para fomentar la conciencia nacional e inculcar el esp√≠ritu militar, seg√ļn la DDN 1/96. El documento se√Īalaba que Ser√° misi√≥n del Ministerio de Educaci√≥n y Cultura potenciar el conocimiento del papel de los Ej√©rcitos en las modernas sociedades por parte de la poblaci√≥n joven. Y a√Īad√≠a que el conocimiento deber√° combinar teor√≠a y pr√°ctica y que para ello se han dado instrucciones para favorecer las visitas escolares a los centros militares de mayor inter√©s[77].

El Ministerio de Defensa, por su parte, neg√≥ el 10 de noviembre que quisiera utilizar los colegios e institutos para fomentar el esp√≠ritu militar y que el documento citado por El Peri√≥dico de Catalunya era en realidad una respuesta al diputado de Nueva Izquierda, Manuel Alcaraz, quien hab√≠a preguntado al Gobierno por el desarrollo de la Directiva de Defensa Nacional de diciembre de 1996, que inclu√≠a entre sus objetivos el fomento de la conciencia de defensa nacional a trav√©s del sistema educativo, y que en el texto no se utilizaba el t√©rmino esp√≠ritu militar. En concreto, la respuesta parlamentaria dec√≠a: Ser√° misi√≥n del Ministerio de Educaci√≥n y Cultura potenciar el conocimiento del papel de los ej√©rcitos en las modernas sociedades por parte de la poblaci√≥n joven. Para ello, contar√° con la colaboraci√≥n del Ministerio de Defensa. El conocimiento, para ser suficiente, deber√° combinar teor√≠a y pr√°ctica. En este √ļltimo sentido, se han dado instrucciones para favorecer las visitas escolares a los centros militares que se consideran de mayor inter√©s, primero, para educar los sentimientos y, segundo, para sembrar la voluntad de prestar servicios en las Fuerzas Armadas con car√°cter voluntario. Las visitas, en ocasiones, podr√°n tener lugar en jornadas de alg√ļn relieve, bien sea porque se realizan ceremonias o se practican maniobras o ejercicios[78].

En septiembre de 1997, el general Francisco Laguna Sanquirico, del IEEE, dirigi√≥ una carta a numerosos directores de colegios de secundaria y formaci√≥n profesional a trav√©s de las direcciones provinciales del Ministerio de Educaci√≥n y Cultura en la que les invitaba a organizar conferencias y visitas a unidades militares. La carta advert√≠a que No se pretende adoctrinar ni captar vocaciones, sino informar, y el ofrecimiento est√° abierto a los modos y contenidos que estime convenientes. El general Laguna Sanquirico recordaba en su carta que la DDN 1/96 determinaba que se promover√°, a trav√©s del sistema educativo general, un conocimiento suficiente de la organizaci√≥n y pol√≠tica de la defensa y de la funci√≥n de los ej√©rcitos, para as√≠ fomentar el compromiso de los espa√Īoles con las exigencias de nuestra seguridad y defensa. El general explicaba que el IEEE hab√≠a contactado con las autoridades del Ministerio de Educaci√≥n y Cultura y con las Comunidades Aut√≥nomas que tienen transferidas las competencias de ense√Īanza en solicitud de colaboraci√≥n y apoyo para conseguir que la sociedad conozca mejor a sus Fuerzas Armadas, la pol√≠tica de defensa como componente de la pol√≠tica exterior de la Naci√≥n y el conjunto de todo ello como factor para alcanzar la Paz y Seguridad entre las naciones. La formaci√≥n integral de los alumnos de secundaria y formaci√≥n profesional debiera comprender el conocimiento de toda esa realidad del mundo en que viven, agregaba la carta. Por todo ello me dirijo a Vd. haci√©ndole un ofrecimiento abierto para conseguir una colaboraci√≥n que permita, de una parte ayudar a la formaci√≥n integral de los ni√Īos/adolescentes, lo que constituye su responsabilidad, y de otra ayudar a que esos futuros miembros activos de la sociedad espa√Īola, cuando se incorporen a ella en plenitud, tengan un conocimiento suficiente, un cierta cultura de defensa, lo que constituye mi responsabilidad, conclu√≠a el texto. Concretamente, la carta propon√≠a celebrar conferencias sobre distintos temas relacionados con las Fuerzas Armadas (su organizaci√≥n, actividades y misiones; la pol√≠tica de defensa y la pol√≠tica exterior; la carrera militar; la subordinaci√≥n de los Ej√©rcitos al poder civil; etc.), as√≠ como posibles visitas a centros, unidades y dependencias militares[79]. Sin embargo, el proyecto de fomentar a trav√©s del sistema educativo el conocimiento de las Fuerzas Armadas provoc√≥ el rechazo de todos los partidos, salvo el PP, y de las federaciones de ense√Īanza de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, que lo interpretaron como una intromisi√≥n del Ministerio de Defensa en la tarea educativa y una militarizaci√≥n de la escuela[80].

El 17 de febrero de este a√Īo, el secretario general de Educaci√≥n, Eugenio Nasarre Goicoechea, compareci√≥ ante la Comisi√≥n de Educaci√≥n y Cultura para explicar el proyecto de cooperaci√≥n entre los Ministerios de Educaci√≥n y Cultura y de Defensa para impulsar en los centros docentes el conocimiento del papel que juegan los Ej√©rcitos en la sociedad actual y de las cuestiones de paz y seguridad. Nasarre aclar√≥ en el inicio de su intervenci√≥n que no se pretend√≠a con ello fomentar en los centros docentes lo que de forma caricaturesca se ha llamado la formaci√≥n del esp√≠ritu militar. Es una versi√≥n enga√Īosa de una actividad que se inscribe con plena normalidad, como se hace en los distintos pa√≠ses democr√°ticos, en el √°mbito del conjunto de la sociedad y del sistema educativo. Agreg√≥ que de lo que se trataba era de presentar y potenciar la cultura de defensa al servicio de la paz y siempre en el marco de los valores constitucionales. El secretario general de Educaci√≥n destac√≥ que en estos momentos en que las naciones europeas tienden a una integraci√≥n cada vez m√°s amplia y en que felizmente se ha superado la guerra fr√≠a y no existen bloques antag√≥nicos, ahora que nuestras Fuerzas Armadas est√°n realizando importantes misiones de paz all√≠ donde surgen conflictos y que sus miembros est√°n codo con codo con los de organizaciones no gubernamentales, la formaci√≥n integral de nuestros escolares debe comprender tambi√©n el conocimiento de toda la realidad del mundo en que vivimos. Nasarre afirm√≥ que Conocer las exigencias de la paz y de la seguridad no debe excluirse de la formaci√≥n integral y completa de las nuevas generaciones, concluyendo que Estamos dispuestos a colaborar desde el sistema educativo para que Espa√Īa tenga, con absoluta normalidad, una cultura de defensa nacional. Nasarre s√≥lo obtuvo el respaldo expl√≠cito del Grupo Popular, cuyo portavoz, Arsenio Fern√°ndez de Mesa, dijo ret√≥ricamente que el inter√©s del Ministerio de Defensa en este proyecto de colaboraci√≥n con el de Educaci√≥n no es sino el de incrementar la cultura nacional de la defensa para incrementar el conocimiento de los valores de la paz[81].

Por otro lado, el 3 de febrero de este a√Īo entr√≥ en vigor la Orden 13/1998, de 22 de enero, por la que se creaba el Consejo Asesor y Consultivo del Ministro de Defensa para asuntos relacionados con la conciencia de defensa, en cumplimiento de la orden 25/1997, de 25 de febrero, por la que se desarrollaban las funciones del IEEE, que en su disposici√≥n adicional establec√≠a que, para consulta y asesoramiento sobre cuestiones relacionadas con el fomento de la conciencia de defensa nacional, el ministro de Defensa dispondr√≠a de un Consejo Asesor y Consultivo que estar√≠a integrado por personalidades relevantes de los diferentes √°mbitos de la sociedad. El Consejo quedar√° adscrito a la Direcci√≥n General de Pol√≠tica de Defensa y estar√° constituido por los siguientes miembros: el ministro de Defensa (presidente), el director general de Pol√≠tica de Defensa (vicepresidente), el secretario permanente del IEEE (secretario), un alto cargo de los Ministerios de Presidencia, Asuntos Exteriores, Educaci√≥n y Cultura, y Administraciones P√ļblicas, un oficial general del Ej√©rcito de Tierra, de la Armada y del Ej√©rcito del Aire, un miembro del Centro de Investigaciones Sociol√≥gicas, un miembro del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, y un m√°ximo de doce personas de reconocido prestigio en diferentes √°mbitos de la sociedad, que puedan aportar la necesaria variedad de puntos de vista. Las funciones del Consejo Asesor y Consultivo ser√°n las de asesorar sobre los proyectos del IEEE que, por su importancia o especiales caracter√≠sticas, se considere oportuno; y aportar sugerencias e ideas en relaci√≥n a la planificaci√≥n de la pol√≠tica de promoci√≥n, difusi√≥n y fomento de la conciencia de defensa. Al ministro de Defensa le corresponde convocar al Consejo, tanto al pleno de sus miembros, como a una parte del mismo. El pleno se reunir√° como m√≠nimo una vez al a√Īo, durante su primer trimestre, con el objeto de evaluar los proyectos desarrollados durante el a√Īo anterior y aportar sugerencias para los que se prevea iniciar en el nuevo per√≠odo[82].

El 3 de marzo, el ministro de Defensa, Eduardo Serra compareci√≥ ante la Comisi√≥n de Defensa del Congreso de los Diputados para informar sobre el fomento de la cultura de defensa en la sociedad espa√Īola. El ministro inici√≥ su intervenci√≥n con el an√°lisis de los motivos que, a su juicio, han provocado la carencia de una adecuada conciencia de defensa. Se√Īal√≥, entre otras causas, las guerras civiles de los dos √ļltimos siglos, el aislamiento, el rechazo al sistema de reclutamiento obligatorio y, sobre todo, una confusi√≥n muy peligrosa producida en determinados n√ļcleos de juventud de identificar la existencia de los ej√©rcitos y, por extensi√≥n, de la defensa nacional, con la permanencia de las guerras, cuando la raz√≥n, ontol√≥gica y l√≥gicamente, es exactamente la inversa. Por otra parte, en los pa√≠ses de nuestro entorno otros problemas han relegado la defensa nacional a un segundo plano. Europa Occidental lleva el mayor per√≠odo de paz desde el imperio romano, y esto hace que las sociedades, especialmente la juventud, tengan una menor conciencia de la necesidad de las Fuerzas Armadas y se vaya debilitando la percepci√≥n de la amenaza. Serra calific√≥ como un grave error pensar que la conciencia de defensa es cosa del pasado. Los retos del siglo XXI nos van a obligar al esfuerzo de todos los pa√≠ses en favor de la paz, objetivo que s√≥lo ser√° posible alcanzar con la cooperaci√≥n y el apoyo de toda la sociedad. A continuaci√≥n record√≥ que la DDN 1/96 se refiere expresamente a la cultura de defensa cuando fija entre sus objetivos el de conseguir que la sociedad espa√Īola comprenda, apoye y participe con mayor intensidad en la tarea de mantener un dispositivo de defensa adaptado a las necesidades, responsabilidades e intereses estrat√©gicos espa√Īoles. La cultura de defensa es el fundamento para conseguir otros grandes objetivos de la pol√≠tica de defensa como la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas. Si una sociedad necesitara tener m√©dicos y en ning√ļn sitio se ense√Īara en qu√© consiste la necesidad de licenciados en medicina, ser√≠a dif√≠cil que cubriera sus necesidades. Algo similar pasa con la defensa. La DDN 1/96 se√Īala tambi√©n entre sus directrices la de promover a trav√©s del sistema educativo general un conocimiento suficiente de la organizaci√≥n y pol√≠tica de defensa y de la funci√≥n de los ej√©rcitos en una sociedad moderna. Serra explic√≥ que la ense√Īanza en escuelas e institutos tiene preferencia en la pol√≠tica informativa para lograr la conciencia de defensa, pero tambi√©n debe extenderse a todo el conjunto social. La sociedad debe comprender que la defensa, al igual que otras actividades complejas de la vida moderna, no se puede improvisar, raz√≥n por la que todas las naciones modernas poseen una estructura permanente de seguridad y defensa, de donde se deriva su inter√©s por conocer c√≥mo son y para qu√© sirven sus ej√©rcitos. Esto exige una informaci√≥n transparente, veraz, seria y alejada absolutamente de cualquier prop√≥sito de adoctrinamiento. Serra se√Īal√≥ que las l√≠neas de actuaci√≥n del Ministerio de Defensa para fomentar en la sociedad espa√Īola un mejor conocimiento de sus Ej√©rcitos se centran en cuatro √°reas: los estudios sociol√≥gicos, los planes de comunicaci√≥n, las asociaciones e instituciones sociales que tienen alguna relaci√≥n especial con la defensa, y el sistema educativo general. En relaci√≥n a este √ļltimo campo de actuaci√≥n, el ministro reiter√≥ que la finalidad no es la captaci√≥n o el adoctrinamiento. La formaci√≥n del esp√≠ritu militar debe estar en las academias militares. En el sistema educativo general debe estar la conciencia de defensa, la necesidad de defendernos, el est√≠mulo de proteger nuestros valores, nuestras libertades, nuestros intereses y nuestros derechos. La inclusi√≥n de temas de seguridad y defensa en los libros de texto -respetando la libertad pedag√≥gica de los autores- y el suministro de informaci√≥n sobre estas cuestiones al personal docente a trav√©s de los planes de formaci√≥n permanente del profesorado fueron otras √°reas de acci√≥n apuntadas por Serra. El ministro enfatiz√≥ tambi√©n la necesidad de potenciar la investigaci√≥n en materia de seguridad y defensa y subray√≥ que, en los √ļltimos tiempos, han aumentado notablemente los trabajos de quienes acceden a un doctorado con tesis relacionadas con estas materias. Por su parte, los portavoces de Izquierda Unida, Willy Meyer, y del Grupo Mixto, Merc√® Rivadulla, expresaron su discrepancia con el fomento en los centros de ense√Īanza de un mejor conocimiento de la defensa y de las Fuerzas Armadas. Meyer anunci√≥ el inicio de una contracampa√Īa de informaci√≥n dirigida desde su grupo parlamentario alertando de lo que significa que de nuevo vayan los valores de la milicia a las escuelas. En su opini√≥n, la sociedad espa√Īola est√° tranquila y no le preocupa en absoluto la defensa nacional, porque no nos sentimos amenazados por nadie. El ministro de Defensa acus√≥ a su interlocutor de manique√≠smo en su discurso y asegur√≥ que no es intenci√≥n del Gobierno convertir la defensa nacional en una asignatura -aunque en Francia lo vaya a ser, apunt√≥-, sino que el sistema educativo d√© pertrechos a nuestros alumnos para que sepan desarrollar las capacidades de su vida de la mejor manera posible, que sepan defenderse individual y colectivamente, y a eso los pedagogos modernos lo llaman asignaturas o materias horizontales. Nada m√°s lejos de nosotros que militarizar; nada m√°s lejos. Joan Miquel Nadal, portavoz de CiU dijo que la profesi√≥n militar no se tiene que explicar a la sociedad m√°s all√° de lo que se explique la de alba√Īil, m√©dico o catedr√°tico. En su opini√≥n, se debe informar de este tema con normalidad, puesto que ser militar es una profesi√≥n, una m√°s de las que se van a practicar dentro de este pa√≠s. Por √ļltimo, Jer√≥nimo Nieto, del PSOE, reconoci√≥ la necesidad de aumentar la conciencia de defensa entre los ciudadanos y se√Īal√≥ que los centros de ense√Īanza √ļnicamente deben ser un lugar donde los escolares reciban una formaci√≥n orientada a la paz, la convivencia y la solidaridad y mostr√≥ su rechazo a una supuesta utilizaci√≥n para captaci√≥n o adoctrinamiento[83].

Para estimular la presentaci√≥n de aspirantes a las nuevas plazas de tropa profesional, se pondr√° en marcha una macrocampa√Īa de publicidad que se deb√≠a haber iniciado el pasado mes de mayo y que tendr√≠a que concluir en abril de 1999, con un presupesto de 1.650 millones de pesetas. La campa√Īa incluye la producci√≥n de un cortometraje, diez v√≠deos y un CD-ROM, la edici√≥n de 250.000 gu√≠as, 320.000 carteles, 2.400.000 folletos, 800.000 boletines y 300.000 pegatinas y la apertura de diez p√°ginas en Internet, entre otras acciones. Sin embargo, el aspecto m√°s controvertido era la realizaci√≥n de un env√≠o postal a dos millones de varones de entre 18 y 24 a√Īos, a los que se consideraba aspirantes potenciales a soldado profesional. Asimismo, habr√≠a una campa√Īa espec√≠fica dirigida a las mujeres, a las que se animar√° a alistarse con folletos y v√≠deos bajo el lema: Es tu oportunidad. Actualmente, las mujeres representan el 2,3% de los militares profesionales. En 1997 fueron el 12,21% de los aspirantes a tropa profesional, pero s√≥lo el 6,97% de los admitidos[84].

7. Las consecuencias de la profesionalización de los Ejércitos para las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado

Entre las consecuencias del inicio del proceso de profesionalizaci√≥n, no s√≥lo figura el espectacular incremento del n√ļmero de objetores de conciencia, sino tambi√©n la hipot√©tica remilitarizaci√≥n de la Guardia Civil. En efecto, con arreglo a un proyecto de Real Decreto impulsado por el director de la misma, Santiago L√≥pez Valdivielso, esta organizaci√≥n paramilitar no s√≥lo desempe√Īar√≠a misiones militares en tiempo de guerra o durante el estado de sitio, sino tambi√©n en tiempo de paz. Aunque la Ley de Criterios B√°sicos de la Defensa Nacional de julio de 1980 ya indicaba que la Guardia Civil depender√≠a del ministro de Defensa en tiempo de paz para el cumplimiento de sus misiones militares y del ministro del Interior para las relativas al orden y a la seguridad p√ļblica, de hecho las √ļnicas funciones que ha desempe√Īado hasta la fecha en tiempo de paz han sido de car√°cter policial, por lo que act√ļa siempre a las √≥rdenes del ministro del Interior, mientras que la intervenci√≥n del ministro de Defensa se limita tan s√≥lo a la pol√≠tica de personal (ascensos, sanciones disciplinarias). La causa de la remilitarizaci√≥n de la Guardia Civil era la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas y la consiguiente reducci√≥n de su n√ļmero de efectivos. Las misiones militares de la Guardia Civil en tiempo de paz se desarrollar√≠an siempre en apoyo de las actividades de las Fuerzas Armadas en Espa√Īa y el extranjero. En particular, el proyecto citado preve√≠a la colaboraci√≥n de la Guardia Civil en la defensa del territorio mediante su dependencia operativa del Ej√©rcito de Tierra, la Armada o el Ej√©rcito del Aire en el cumplimiento de las siguientes funciones: seguridad de puntos, instalaciones y zonas de inter√©s para la defensa nacional; cobertura de costas y fronteras; protecci√≥n de convoyes terrestres; control del tr√°fico mar√≠timo; protecci√≥n mar√≠tima de puertos; vigilancia del mar territorial y v√≠as de comunicaci√≥n; y custodia de puertos y aeropuertos. Asimismo, la Guardia Civil podr√≠a desempe√Īar funciones de polic√≠a militar, constituyendo unidades espec√≠ficas o integr√°ndose en las Fuerzas Armadas; colaborar en las actividades de espionaje de los Ej√©rcitos; colaborar en actividades de contraespionaje que afecten a las operaciones militares; integrarse en √≥rganos de cooperaci√≥n de car√°cter c√≠vico-militar; y cualquier otra funci√≥n que le encomiende expresamente el ministro de Defensa. Igualmente, el proyecto establec√≠a que las relaciones de mando y las transferencias de autoridad se regir√≠an por las normas vigentes en las Fuerzas Armadas y que la Guardia Civil cumplir√≠a sus misiones con el armamento y equipo que tiene de dotaci√≥n, salvo que el ministro de Defensa le facilitara otros en caso de necesidad. Aunque el proyecto de Real Decreto se refer√≠a s√≥lo al tiempo de paz, establec√≠a que en caso de guerra o estado de sitio las misiones militares ser√≠an ordenadas por el ministro de Defensa, a trav√©s del jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y que las unidades del instituto armado se pondr√≠an bajo el mando de la autoridad militar designada[85]. En conclusi√≥n, si se aprueba finalmente el proyecto de Real Decreto, la Guardia Civil ser√° no s√≥lo un Ej√©rcito de reserva, sino tambi√©n una especie de Fuerzas Armadas bis[86].

Por otro lado, en el documento que el Grupo Popular elabor√≥ como borrador del dictamen final de la Comisi√≥n Mixta Congreso-Senado sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, se propon√≠a que Para ingresar como guardia civil, como polic√≠a nacional, en las polic√≠as auton√≥micas y en las polic√≠as locales deber√° ser requisito indispensable tener cumplido como m√≠nimo un compromiso de corta duraci√≥n como tropa profesional o haber realizado el actual servicio militar. A la inversa, la legislaci√≥n vigente dispone que la prestaci√≥n de servicios en las Fuerzas Armadas servir√° como m√©rito para ingresar en los Cuerpos de Seguridad del Estado y en las polic√≠as auton√≥micas. Esta norma se aplica en las convocatorias de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Polic√≠a, pero no en las de la Ertzaintza y los Mossos d‚ÄôEsquadra. No hay nada regulado respecto a las polic√≠as locales[87]. La propuesta del PP provoc√≥ el rechazo del PSOE, IU, CiU, PNV, de los sindicatos policiales (ANPU y SUP) y de la Oficina del Defensor del Soldado (ODS)[88]. Finalmente, en el dictamen de la Comisi√≥n Mixta Congreso de los Diputados-Senado sobre la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas se dice tan s√≥lo que: El cumplimiento de alg√ļn compromiso en las Fuerzas Armadas profesionales, teniendo en cuenta el tiempo de servicio, las aptitudes o cualificaciones profesionales, as√≠ como titulaciones adquiridas durante el mismo ser√° considerado como m√©rito en los sistemas de selecci√≥n del personal, funcionario o laboral al servicio de las Administraciones P√ļblicas[89].


8. Los partidos políticos y la profesionalización de las Fuerzas Armadas

En la reunión que mantuvieron Aznar y Almunia el 26 de septiembre de 1997, el secretario general del PSOE le objetó al presidente del Gobierno que algunas de las propuestas del plan de profesionalización de las Fuerzas Armadas, sobre todo en el Ejército de Tierra, no son financiables, a pesar de que entre ambos interlocutores hubo un consenso general en política de defensa[90].

No obstante, un mes despu√©s de que tuviera lugar esta entrevista, se public√≥ que el PSOE estaba debatiendo un borrador sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas en el que se abogaba por plazos m√°s flexibles y por un menor n√ļmero de efectivos que los previstos[91]. En efecto, el PSOE quer√≠a que la supresi√≥n de la mili se adelantara al a√Īo 2000, puesto que consideraba que una transici√≥n de cinco a√Īos podr√≠a complicar el proceso de profesionalizaci√≥n, y que las Fuerzas Armadas profesionales tuvieran unos efectivos de 140.000 hombres y mujeres (50.000 cuadros de mando y 90.000 soldados profesionales) en vez de los 170.000 propuestos inicialmente por el Gobierno (50.000 cuadros de mando y 120.000 soldados profesionales), aunque si se redujera el n√ļmero de oficiales y suboficiales se podr√≠an establecer unos efectivos menores[92].

El 30 de octubre del a√Īo pasado, el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Juan Manuel Eguiagaray, present√≥ la propuesta del PSOE sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, que abogaba por reducir el n√ļmero de oficiales y suboficiales en unos 10.000, adelantar el fin de la mili al a√Īo 2000, reducir los efectivos de las Fuerzas Armadas profesionales a 140.000 (sic) y despenalizar la insumisi√≥n, sustituyendo las penas de c√°rcel por sanciones administrativas, entre otros rasgos[93].

El 26 de enero de este a√Īo, el secretario general del PSOE, Joaqu√≠n Almunia, dijo que estaban dispuestos a negociar, siempre que el Gobierno se comporte de forma seria y escuche nuestras propuestas[94]. A principios de a√Īo, representantes socialistas mantuvieron dos reuniones con los responsables del Ministerio de Defensa y del Grupo Popular para intentar consensuar los plazos y objetivos del nuevo modelo de Fuerzas Armadas profesionales. Sin embargo, en un informe elaborado por el Grupo Socialista en febrero de este a√Īo se aseguraba que las reuniones mantenidas hasta la fecha arrojan un resultado claramente negativo. El Gobierno no toma en serio nuestras propuestas. No hay avances. El Gobierno dice querer un acuerdo con el PSOE, pero no da ning√ļn paso que lo demuestre. Los socialistas insist√≠an en su propuesta de adelantar el fin de la mili al a√Īo 2000, dos a√Īos antes de lo previsto por Defensa, aunque eso no significara que las Fuerzas Armadas hubieran completado para entonces sus plantillas de soldados profesionales, lo que podr√≠a producirse en el a√Īo 2002, por medio de una profesionalizaci√≥n en dos tiempos. El Gobierno parece asustado por la cercan√≠a de la fecha, sin ofrecer argumentos serios que la hagan inviable, afirmaba el documento. Por el contrario, agregaba que el Gobierno no parece percibir los riesgos que pueden derivarse de un proceso de transici√≥n tan largo como el que plantea. No es serio ni realista prolongar durante cinco a√Īos una situaci√≥n tan inestable como la actual, con un crecimiento galopante del n√ļmero de objetores -en torno a 130.000 el √ļltimo a√Īo- y un descenso de la tasa demogr√°fica juvenil en los pr√≥ximos a√Īos, lo que puede acabar colapsando el proceso. Es una frivolidad confiar en que durante cinco a√Īos la situaci√≥n no resulte inmanejable, argumentaba el informe del PSOE. Los socialistas consideraban que el modelo de Ej√©rcito profesional propuesto por el PP (170.000 efectivos y 350.000 millones de coste) no es asumible financieramente, aunque admiten que la profesionalizaci√≥n tampoco puede resultar gratis. El documento abogaba por afrontar el problema desde bases m√°s realistas, con un menor n√ļmero de efectivos y unos gastos de modernizaci√≥n realizados en un per√≠odo de tiempo superior. Pero, hasta el momento el Gobierno se niega a explorar esas v√≠as. El curso de la negociaci√≥n se parece m√°s a una invitaci√≥n a la adhesi√≥n, que a un deseo formal y serio de aproximar posiciones, sosten√≠a el informe. En su opini√≥n, el PP demostraba que era sensible a las exigencias de sus socios nacionalistas de CiU, mientras conf√≠a en que la responsabilidad del PSOE har√° posible un amplio acuerdo. En consecuencia, advert√≠a el documento, as√≠ no podemos seguir. Tiene que producirse una inflexi√≥n seria y radical en el compromiso negociador del Gobierno. No deber√≠amos hacernos c√≥mplices de una cosa mal hecha ni coartada para una decisi√≥n mal elaborada y peor desarrollada. Y si no se produce un desbloqueo r√°pido de la situaci√≥n, en particular en lo referente al fin de la mili para el a√Īo 2000, proponemos una ruptura p√ļblica de las negociaciones que haga entender al Gobierno la seriedad y firmeza de nuestras posiciones, conclu√≠a el informe[95].

La cuarta reuni√≥n entre Aznar y Almunia, que tuvo lugar el 17 de febrero, no sirvi√≥, sin embargo, para acercar posturas en lo referente a la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas. Almunia le dijo a Aznar que el ministro de Defensa, Eduardo Serra, estaba haciendo gala de gran rigidez, puesto que no aceptaba ninguna sugerencia del PSOE sobre el nuevo modelo de Fuerzas Armadas. El desacuerdo fue total: el tama√Īo que debe tener el futuro Ej√©rcito profesional, el plazo transitorio para llegar a ese nuevo modelo y el coste que supondr√°[96].

El 27 de marzo, el PSOE calific√≥ de tomadura de pelo la respuesta que le dio el Ministerio de Defensa a su petici√≥n de que se adelante al a√Īo 2000 la supresi√≥n del SMO, prevista para el 1 de enero de 2003. Despu√©s de tres rondas de conversaciones, los representantes del Gobierno y del PP se comprometieron a entregar por escrito al Grupo Socialista su respuesta a esta demanda. Sin embargo, la respuesta que recibi√≥ el PSOE era una transcripci√≥n literal del documento que el Grupo Popular present√≥ hace tres meses. Seg√ļn dicho documento, el servicio forzoso durar√° hasta el 1 de enero de 2003, pero quienes est√©n obligados a incorporarse a filas en 2002 no deber√°n hacerlo, pues las necesidades del √ļltimo a√Īo se cubrir√°n con los reclutas procedentes de anteriores reemplazos que hayan aplazado su incorporaci√≥n. Es decir, s√≥lo tendr√°n que hacer la mili los nacidos con anterioridad al 1 de enero de 1983. El PP no modific√≥, ni siquiera sem√°nticamente, su propuesta de diciembre, limit√°ndose a cambiar el orden sint√°ctico de la frase. El diputado socialista Jordi Marsal calific√≥ la respuesta del Gobierno de provocaci√≥n para que no haya consenso, agregando que constituye un grave error el intento del PP de pactar el nuevo modelo de Fuerzas Armadas s√≥lo con sus socios nacionalistas. La respuesta negativa del PP a la demanda socialista de adelantar la supresi√≥n de la mili pod√≠a preverse tras la intervenci√≥n que protagoniz√≥ el 25 de marzo en el pleno del Congreso de los Diputados el presidente del Gobierno, Jos√© Mar√≠a Aznar. √Čste aprovech√≥ una pregunta de un diputado de su grupo sobre la objeci√≥n de conciencia para advertir, dirigi√©ndose al PSOE sin citarlo, que el plazo de cuatro a√Īos para profesionalizar las Fuerzas Armadas es absolutamente vital y no se debe jugar demag√≥gicamente con la duraci√≥n del per√≠odo transitorio[97]. No obstante, el 4 de abril, Aznar reconoci√≥ que siempre es bueno lograr el consenso con la oposici√≥n en pol√≠tica exterior y de defensa, en particular en el tema de la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas[98].

En su propuesta de dictamen final para la Comisi√≥n Mixta Congreso-Senado sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, el Grupo Popular planteaba que los varones espa√Īoles mayores de quince a√Īos ser√≠an llamados para que hicieran forzosamente la mili o la PSS, mientras que los menores pod√≠an olvidarse ya de pisar un cuartel o realizar trabajos sociales, salvo con car√°cter voluntario. El texto exclu√≠a expresamente del deber de incorporarse a filas a todos los nacidos con posterioridad al 1 de enero de 1983. La principal novedad del documento elaborado conjuntamente por el PP y el Ministerio de Defensa radicaba en su compromiso de suprimir el SMO el 31 de diciembre de 2002 como m√°ximo. Hasta entonces, el anuncio de que el Ej√©rcito espa√Īol ser√≠a totalmente profesional en el a√Īo 2003 iba acompa√Īado de la coletilla si las circunstancias econ√≥micas lo permiten, lo que abr√≠a la puerta a un eventual aplazamiento. En el texto que el PP entreg√≥ a la comisi√≥n parlamentaria como propuesta de dictamen final desaparec√≠a cualquier condicionante a este compromiso y, por el contrario, se planteaba la posibilidad de adelantar la fecha de supresi√≥n de la mili. El periodo de transici√≥n desde el reclutamiento forzoso al voluntario ser√≠a lo m√°s breve posible y, en todo caso, el proceso debe estar concluido en su conjunto al 31 de diciembre del 2002, afirmaba. Para despejar la incertidumbre sobre su futuro que actualmente padecen millones de j√≥venes, el documento agregaba que no estar√≠an sujetos al SMO los espa√Īoles que, en condiciones normales, tuvieran que incorporarse a filas despu√©s de esa fecha. Es decir todos los nacidos con posterioridad al 1 de enero de 1983. El texto subrayaba que todos los nacidos antes de ese d√≠a ser√≠an llamados para cumplir la mili o la PSS y que se adoptar√≠an medidas para cerrar posibles v√≠as de escape y evitar su incumplimiento. Aunque no se refer√≠a expresamente a ello, este p√°rrafo exclu√≠a la concesi√≥n de amnist√≠as para los 800.000 j√≥venes que disfrutan de pr√≥rroga al servicio militar o los m√°s de 100.000 que est√°n pendientes de incorporarse a la PSS. La √ļnica esperanza de eludir la mili que dejaba el texto a los mayores de quince a√Īos radica en que finalmente se adelante la fecha de su eliminaci√≥n -como propon√≠an inicialmente todos los partidos, salvo el PP- o en que sean declarados excedentes de cupo. El documento reconoc√≠a que el aumento progresivo de los soldados profesionales deb√≠a ir acompa√Īado de una reducci√≥n proporcional de los soldados de reemplazo. En consecuencia, si este a√Īo han sobrado 16.442 reclutas, en a√Īos sucesivos sobrar√°n cada vez m√°s. El documento no inclu√≠a la promesa electoral del PP de reducir a seis meses la duraci√≥n de la mili y aumentar hasta 30.000 pesetas mensuales la paga de los soldados de reemplazo, aunque se refer√≠a gen√©ricamente a la necesidad de incentivar el cumplimiento del SMO mientras siga existiendo. Tampoco conten√≠a ninguna alusi√≥n a la propuesta de acortar la PSS para equiparar su duraci√≥n con la del servicio militar ni a la despenalizaci√≥n de la insumisi√≥n. Por el contrario, insist√≠a en que el periodo de transici√≥n hacia un Ej√©rcito totalmente profesional constitu√≠a un momento cr√≠tico durante el cual deb√≠a construirse el nuevo modelo sobre bases s√≥lidas, sin que se resintiera la operatividad de las Fuerzas Armadas, y con el riesgo a√Īadido de que se produjera una deslegitimaci√≥n progresiva del SMO[99].


9. El dictamen de la Comisión mixta Congreso de los Diputados-Senado para la profesionalización de las Fuerzas Armadas

El 11 de mayo, la Comisión Mixta, no permanente, para establecer la fórmula y plazos para alcanzar la plena profesionalización de las Fuerzas Armadas, lo que conllevará la no exigencia de la prestación del servicio militar obligatorio -tal es su interminable denominación oficial- aprobó finalmente el dictamen sobre la profesionalización de los Ejércitos[100].

El dictamen consta de seis grandes apartados: Marco general: defensa y seguridad en el mundo, Marco nacional espa√Īol, Rasgos b√°sicos del nuevo modelo de tropa y mariner√≠a profesionales, Recursos financieros, Per√≠odo transitorio y Reformas normativas necesarias para la implantaci√≥n del nuevo modelo.

El apartado titulado Marco general: defensa y seguridad en el mundo consta de los siguientes subepígrafes: El cambio del escenario estratégico internacional, El marco europeo y transatlántico de seguridad y defensa, y El impacto de las nuevas tecnologías en las organizaciones de defensa y en los Ejércitos.

El ep√≠grafe Marco nacional espa√Īol se divide en dos subapartados: Necesidad de reformar el actual modelo mixto de Fuerzas Armadas y Principios generales del Nuevo Modelo de Fuerzas Armadas. En s√≠ntesis, los principios generales -once en total- m√°s destacados del llamado Nuevo Modelo de Fuerzas Armadas son, a mi juicio, dos: Una entidad, que ser√° determinada por el Gobierno en un plazo no superior a un a√Īo, de acuerdo con las misiones asignadas a las nuevas Fuerzas Armadas con unos efectivos situados entre 170.000 y 150.000 (sic) militares profesionales y Un equipamiento material adecuado, lo que, en l√≠nea con las tendencias actuales, debe tender a medio plazo hacia una distribuci√≥n entre gastos de personal y material en el entorno del cincuenta por ciento y, posteriormente, hacia un cuarenta y un sesenta por ciento, respectivamente[101]. Por otro lado, el dictamen es notablemente parco y cauteloso acerca de la cultura de defensa: Es conveniente incorporar a nuestro acervo una cultura de defensa que al igual que otros objetivos de paz, justicia, libertad, solidaridad y prosperidad permitan construir un sugestivo proyecto de vida en com√ļn, un programa de futuro que estimule a todos los ciudadanos, se afirma escuetamente. Dentro de este mismo subapartado, el dictamen afirma que Habr√° que impulsar las reformas legislativas necesarias para permitir una mayor participaci√≥n de las Cortes Generales en el impulso y control de la pol√≠tica de Seguridad y Defensa. En el √ļltimo p√°rrafo, se asegura finalmente que El proceso de formaci√≥n personal y profesional de los militares deber√° incorporar expresamente los valores y principios del ordenamiento constitucional, contemplando la pluralidad cultural del Estado.

El apartado titulado Rasgos b√°sicos del Nuevo Modelo de tropa y mariner√≠a profesionales se subdivide en Compromisos de duraci√≥n y Reclutamiento y formaci√≥n. Los soldados y marineros profesionales deber√°n estar debidamente remunerados, puesto que el dictamen entiende que Esa remuneraci√≥n adecuada constituye una pieza clave como se ha demostrado en la evoluci√≥n del voluntariado especial y en el modelo mixto; por ello constituye un objetivo fundamental la determinaci√≥n de un sistema de retribuciones dignas, acordes con las exigencias de la funci√≥n militar. No obstante, se insiste en que Deben tenerse en cuenta toda clase de incentivos adem√°s del elemento puramente vocacional, para garantizar que se cumplen los objetivos del reclutamiento. Por otro lado, las Administraciones P√ļblicas considerar√°n como m√©rito el cumplimiento de alg√ļn compromiso en las Fuerzas Armadas profesionales en sus sistemas de selecci√≥n del personal.

En el epígrafe denominado Recursos financieros no se dice nada concreto acerca del coste de la profesionalización de las Fuerzas Armadas, lo que se contradice sin duda con el principio de transparencia proclamado en el dictamen[102].

En cuanto al Per√≠odo transitorio, se asegura que √©ste ser√° lo m√°s breve posible y que En todo caso el proceso deber√° estar terminado en su conjunto no m√°s tarde del 31 de diciembre del a√Īo 2002. Asimismo, se propone la adopci√≥n de cinco medidas para llevar a cabo una buena gesti√≥n del per√≠odo transitorio[103].

Por su parte, el PSOE mantuvo cuatro de las enmiendas que hab√≠a presentado al texto aprobado por la Ponencia establecida en el seno de la Comisi√≥n Mixta[104]. Las principales hac√≠an referencia a los efectivos totales de las Fuerzas Armadas (en torno a 140.000 militares profesionales) y a la finalizaci√≥n del SMO (31 de diciembre del a√Īo 2000)[105].

El 28 de mayo, finalmente, el dictamen fue aprobado por el pleno del Congreso de los Diputados por 167 votos a favor (PP, CiU, PNV y CC) y 140 en contra (PSOE, IU y Grupo Mixto)[106].


10. Conclusión

 Hoy por hoy, la postura de los espa√Īoles hacia sus Fuerzas Armadas puede parecer contradictoria, pero es clara: quiere unas Fuerzas Armadas mejores y totalmente profesionales. Pero las quieren al mismo precio, escrib√≠a El Pa√≠s en un editorial publicado a finales de 1996[107]. Es decir, la sociedad espa√Īola estaba de hecho a favor de que las Fuerzas Armadas espa√Īolas se profesionalicen, pero no de que se modernicen, seg√ļn este prestigioso diario. Dado que, m√°s all√° de lo que diga en las encuestas, la sociedad civil no va a presionar en pro de la modernizaci√≥n de los Ej√©rcitos, puesto que, entre otras razones, ha sido mantenida al margen del debate sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, como tampoco lo har√° la oposici√≥n, para la que su prioridad es una distribuci√≥n del gasto estatal que prime a la educaci√≥n, sanidad, pensiones, etc., ni parece que est√© dispuesto a hacerlo el Gobierno, cuya m√°ximo objetivo es el cumplimiento del Pacto de Estabilidad, lo que supone el control del d√©ficit p√ļblico por debajo del 3% del PIB, parece evidente que, fuera de las Fuerzas Armadas -que desde mediados de los a√Īos ochenta dejaron de ser con claridad un poder, el poder militar- y del Ministerio de Defensa, nadie va a impulsar en la pr√°ctica -es decir, m√°s all√° de meras declaraciones ret√≥ricas- la modernizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas. Por consiguiente, es de prever que en 2003 tengamos unos Ej√©rcitos tan profesionales como relativamente ineficientes en un pa√≠s que cree mayoritariamente que est√° a salvo de amenazas a su seguridad exterior[108]. No obstante, en toda esta pol√≠tica existe una contradicci√≥n obvia: la pol√≠tica de seguridad exterior es cada vez m√°s activa, pero tiene, y tendr√° previsiblemente, a su servicio unas herramientas (Fuerzas Armadas) en parte inadecuadas. Adem√°s, hay que tener en cuenta algunos riesgos a su seguridad exterior (en particular, el contencioso existente entre Marruecos y Espa√Īa por la soberan√≠a de las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla) se podr√≠an tornar con rapidez en amenazas.

Aunque el ministro de Defensa se refiere siempre a la relaci√≥n existente entre los efectivos de las Fuerzas Armadas y la poblaci√≥n total, los efectivos militares se pueden comparar tambi√©n con la poblaci√≥n activa de un pa√≠s[109]. As√≠, los 170.000 efectivos propuestos por el Gobierno equivaldr√≠an aproximadamente al 1,30% de la poblaci√≥n activa espa√Īola en 1997; los 150.000, al 1,14%; y los 140.000 defendidos por el PSOE al 1,07%. En el a√Īo citado, las fuerzas armadas belgas equival√≠an al 1,1% de la poblaci√≥n activa de su pa√≠s, las francesas al 2,2%, las holandesas al 1,2%, las brit√°nicas al 1,2%, las canadienses al 0,6% y las estadounidenses al 1,7% de la poblaci√≥n activa de los Estados Unidos[110]. En los tres casos citados m√°s arriba, los efectivos de las Fuerzas Armadas espa√Īolas ser√≠an equiparables a los de otros pa√≠ses aliados semejantes, es decir, con Fuerzas Armadas voluntarias, y notablemente superiores a los de Canad√°.

Seg√ļn el documento del Ministerio de Defensa de diciembre de 1996, La permanencia media deseable en activo para la tropa y mariner√≠a profesional(es) se cifra en un per√≠odo de cinco a seis a√Īos[111]. En efecto, como sugiere la experiencia belga, contracts including reenlistment should not exceed six years. After that it becomes more and more difficult for ex-soldiers to start a civil career[112]. Sin embargo, este problema no ha sido debatido, al menos p√ļblicamente, a lo largo de estos √ļltimos meses ni es citado en el dictamen de la Comisi√≥n Mixta Congreso de los Diputados-Senado[113].

En el caso espa√Īol la transici√≥n del modelo mixto al voluntario durar√° seis a√Īos, es decir, el Gobierno ha optado por una transici√≥n larga. Por el contrario, en B√©lgica y Holanda el llamado dilema de la transici√≥n se resolvi√≥ de una manera mucho m√°s breve: en el primer pa√≠s citado, la transici√≥n dur√≥ un a√Īo y medio y en el segundo, m√°s de tres a√Īos, aunque inicialmente se contempl√≥ un per√≠odo de casi cinco a√Īos[114]. Por consiguiente, se puede colegir que la transici√≥n propuesta por el PSOE es equiparable a la de otros pa√≠ses europeos, sobre todo si tenemos en cuenta que no se parte de cero en el proceso de profesionalizaci√≥n, sino de unas Fuerzas Armadas mixtas.

En pocas palabras, podemos concluir que, si bien en 1996 se inici√≥ sin ning√ļn g√©nero de dudas la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas, su plena modernizaci√≥n, que dados los condicionantes presupuestarios s√≥lo se podr√≠a alcanzar por medio del establecimiento de unos Ej√©rcitos m√°s reducidos, que adem√°s estar√≠an m√°s equilibrados entre cuadros de mando y tropa y mariner√≠a profesionales, habr√° de esperar una vez m√°s.


Notas

[*]. Este escrito es una versión actualizada del paper inédito titulado "The Professionalization of the Spanish Armed Forces" que presentó el autor en el 1997 IUS Biennial Conference, organizado por el Inter-University Seminar on Armed Forces and Society de la Northwestern University (Evanston, Illinois) y que se celebró en Baltimore (Maryland) entre el 24 y 26 de octubre de 1996. No obstante, he de advertir que el trabajo fue finalizado realmente el 31 de julio de 1997, por lo que entre aquél y éste median once meses durante los cuales ha progresado notablemente el proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas. Agradezco la colaboración del Centro de Documentación del Ministerio de Defensa, de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, del Servicio de Archivo, Biblioteca y Documentación de la Diputación General de La Rioja, y de la Delegación de Defensa en La Rioja en el proceso de acopio de fuentes para la elaboración de este texto.

[1] Sobre la historia del servicio militar durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX, v√©ase PUELL DE LA VILLA, Fernando, El soldado desconocido. De la leva a la "mili" (1700-1912), Madrid, Biblioteca Nueva, 1996. Acerca del per√≠odo inmediatamente posterior, v√©ase GARC√ćA MORENO, Jos√© Fernando, Servicio militar en Espa√Īa (1913-1935), Madrid, Servicio de Publicaciones del Estado Mayor del Ej√©rcito, 1988. Por otro lado, desde finales de los a√Īos ochenta y, tal vez, como reflejo de la crisis del SMO, se han publicado un buen n√ļmero de obras sobre la que es conocida popularmente como la mili. Entre ellas y sin √°nimo de querer ser exhaustivo, se podr√≠an citar las siguientes: HERRERO-BRASAS, Juan A., Informe cr√≠tico sobre el servicio militar, Madrid, Ars Media Ediciones, 1989, segunda edici√≥n (corregida y ampliada); COSID√ď, Ignacio, El Servicio Militar en los 90: perspectivas de cambio, Madrid, Fundaci√≥n "Jos√© Canalejas", 1990; BARROSO RIBAL, Cristino, ¬ŅPara qu√© sirve la "mili"? Funciones del servicio militar obligatorio en Espa√Īa, Madrid, Siglo XXI, 1991; AGUILAR, Miguel √Āngel y BARDAJ√ć, Rafael L., El servicio militar: ¬Ņobligatorio o voluntario?, Madrid, Tecnos, 1992; el n√ļmero monogr√°fico de la revista Pol√≠tica Exterior (26, 1992) sobre La reforma de las Fuerzas Armadas y el servicio militar; FERN√ĀNDEZ SEGADO, Francisco (editor), El servicio militar: aspectos jur√≠dicos y socio-econ√≥micos, Madrid, Editorial Dykinson, 1994; FERN√ĀNDEZ VARGAS, Valentina y COSID√ď GUTI√ČRREZ, Ignacio, El servicio militar en Espa√Īa. Argumentos a favor y en contra del servicio militar obligatorio, Madrid, Instituto de Cuestiones Internacionales y Pol√≠tica Exterior (INCIPE), 1996. Sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas espa√Īolas, la bibliograf√≠a es l√≥gicamente escasa: HERRERO BRASAS, Juan Antonio, "El ej√©rcito profesional. Una propuesta de reforma", Claves de Raz√≥n Pr√°ctica, n¬ļ 66, octubre 1996, pp. 38-50; LABATUT, Bernard y MART√ćNEZ PARICIO, Jes√ļs, "Espagne: vers l'arm√©e de m√©tier", D√©fense Nationale, novembre 1996, pp. 61-68; ALE√ĎAR GINARD, Mart√≠n (coordinador), La profesionalizaci√≥n en los Ej√©rcitos. Un cambio radical de mentalidad para un Estado moderno, Madrid, Fundaci√≥n C√°novas del Castillo, 1996; S√ĀNCHEZ-GIJ√ďN, Antonio, "La Defensa se defiende en las Cortes", Pol√≠tica Exterior, n¬ļ 56, marzo/abril 1997, pp. 73-85; FISAS, Vicen√ß, "Los presupuestos de defensa para 1997 y el coste de la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas", en AGUIRRE, Mariano (ed.), Anuario CIP 1996-1997. Las guerras modernas: pobreza, recursos, religi√≥n, Barcelona. Madrid, Icaria. Centro de Investigaci√≥n para la Paz, 1997, pp. 317-330; y GARC√ćA DE LA CRUZ, Juan Jos√©, "La seudoprofesionalizaci√≥n de la tropa", Claves de Raz√≥n Pr√°ctica, n¬ļ 82, mayo 1998, pp. 59-65.

[2] V√©ase Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputaci√≥n Permanente, A√Īo 1996, VI Legislatura, n¬ļ 2, p. 36.

[3] "La defensa en los programas electorales", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 96, febrero 1996, pp. 22-25.

[4] El PP consigui√≥ el 38,79% de los votos (156 esca√Īos de un total de 350); el PSOE, el 37,63% (141 esca√Īos); y CiU, el 4,60% (16 esca√Īos) (Anuario El Pa√≠s, Madrid, Ediciones El Pa√≠s, 1997, p. 62).

[5] "PP y CiU se comprometen a abolir la mili", El País, 17/4/1996, p. 13.

[6] "Aznar condiciona la supresi√≥n del servicio militar a los presupuestos", El Pa√≠s, 18/4/1996, p. 15. La cursiva es m√≠a. En su discurso de investidura, Aznar reiter√≥ el argumento de que el Gobierno ten√≠a la intenci√≥n de "llegar a la plena profesionalizaci√≥n en el plazo de seis a√Īos, si las disponibilidades econ√≥micas lo permiten" ("El Parlamento estudiar√° la profesionalizaci√≥n de las FAS", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 100, junio 1996, p. 21).

[7] "Los contenidos del pacto", El País, 26/4/1996, p. 18.

[8] "Acuerdo de investidura y gobernabilidad. Texto √≠ntegro del pacto de legislatura firmado por el PP y CiU", El Pa√≠s, 29/4/1996, pp. 18 y 19. La cursiva es m√≠a. Aunque en este acuerdo se hablaba de la constituci√≥n de una ponencia, finalmente se form√≥ una comisi√≥n mixta de diputados y senadores, en la que se constituy√≥ posteriormente dicha ponencia ("La comisi√≥n para suprimir la mili se constituir√° antes del verano", El Pa√≠s, 1/6/1996, p. 22). A pesar de que la fecha de 2001 aparece citada expresamente en el acuerdo de investidura y gobernabilidad, con posterioridad se habl√≥ tambi√©n del a√Īo 2003 ("Defensa prev√© que los nacidos a partir del 1 de enero de 1984 no tengan que hacer ya la mili", El Pa√≠s, 10/6/1996, p. 15) e incluso del 2002 ("El ej√©rcito de Aznar", El Pa√≠s Domingo, 16/6/1996, pp. 1-3). A pesar de este baile de fechas, el SMO ser√° suprimido antes del 1 de enero de 2003.

[9] V√©ase la opini√≥n de Juli√°n Ar√©valo Arias, ex secretario de Estado de Administraci√≥n Militar del Gobierno socialista, sobre el futuro inmediato de las Fuerzas Armadas espa√Īolas en su art√≠culo "Un modelo de Fuerzas Armadas para el siglo XXI", El Pa√≠s, 7/12/1996, p. 16. El principal partido de la oposici√≥n, el PSOE, ha asumido la implantaci√≥n de unas Fuerzas Armadas profesionales, pero vigilar√°n su coste, con el objeto de que la financiaci√≥n de la profesionalizaci√≥n de las mismas no afecte a las pol√≠ticas de bienestar social, y "el n√ļmero y la composici√≥n de sus efectivos, con el fin de luchar contra su configuraci√≥n como reducto de la marginaci√≥n social" ("El PSOE teme que el Ej√©rcito profesional se torne un reducto de marginaci√≥n social", El Pa√≠s, 12/2/1997, p. 21). Sobre la posici√≥n del PSOE acerca de la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, v√©ase m√°s adelante.

[10] "Declaración programática del Consejo de Ministros. El Gobierno promete austeridad, diálogo y transparencia", El País, 8/5/1996, p. 18.

[11] Acerca de la constituci√≥n oficial de la Comisi√≥n Mixta, v√©ase "El Parlamento analiza las FAS del futuro", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 105, noviembre 1996, pp. 14-16.

[12] "Altos cargos de Defensa informan al Parlamento a puerta cerrada", El Pa√≠s, 18/2/1997, p. 24; "Comparecencias sobre la profesionalizaci√≥n", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 108, febrero 1997, pp. 16-17; y "La profesionalizaci√≥n del Ej√©rcito requiere m√°s de 80.000 aspirantes a soldado al a√Īo", El Pa√≠s, 24/2/1997, p. 15. El 5 de marzo, comparecieron ante la Comisi√≥n Mixta Congreso-Senado sobre profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas el jefe del Estado Mayor del Ej√©rcito (JEME), Teniente General Jos√© Faura; el director general de Personal del Ministerio de Defensa, General del Ej√©rcito del Aire Jos√© Antonio Cervera; el de Reclutamiento y Ense√Īanza Militar, Jes√ļs Mar√≠a P√©rez Esteban; el de la Guardia Civil, Santiago L√≥pez Valdivielso; y el director de la Academia General Militar, General del Ej√©rcito de Tierra Gregorio L√≥pez Iraola ("Inter√©s parlamentario por la defensa", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 109, marzo 1997, pp. 12-13). En este art√≠culo de la revista oficial del Ministerio de Defensa no se informaba naturalmente acerca del contenido de las intervenciones de los comparecientes. Con posterioridad a los citados, comparecieron ante la Comisi√≥n Mixta el Defensor del Pueblo, Fernando √Ālvarez de Miranda, la directora del Centro de Investigaciones Sociol√≥gicas (CIS), Pilar del Castillo, el secretario "permanente" del Instituto Espa√Īol de Estudios Estrat√©gicos (IEEE), general de brigada Miguel Alonso Baquer, el representante del Centro de Investigaci√≥n para la Paz (CIP), General de Brigada en la reserva Alberto Piris, el director general de la Asociaci√≥n Espa√Īola de Fabricantes de Armamento y Material de Defensa (AFARMADE), F√©lix Alonso-Majagranzas, y otros expertos innominados ("Cuatro semanas. Las Fuerzas Armadas del 2003", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 110, abril 1997, p. 26). Nuevamente, esta revista tampoco inform√≥ acerca del contenido de sus intervenciones. En el n√ļmero de mayo (n¬ļ 111), la Revista Espa√Īola de Defensa ni siquiera dedic√≥ unas l√≠neas a glosar la labor de la Comisi√≥n Mixta. Por el contrario, s√≠ que volvi√≥ a referirse superficialmente a dicho asunto en los n√ļmeros de junio ("El ecuador del debate sobre profesionalizaci√≥n", n¬ļ 112, pp. 12-13) y octubre ("Avanza el debate sobre la profesionalizaci√≥n", n¬ļ 116, pp. 22-23). Acerca de la doctrina sobre el fomento de la conciencia de la defensa nacional, v√©ase m√°s adelante.

[13] Entre las causas hipot√©ticas de esta supuesta falta de conciencia sobre la defensa nacional se podr√≠an apuntar cuatro: primero, desde 1808, Espa√Īa no ha sido invadida por ning√ļn Ej√©rcito extranjero; segundo, desde la finalizaci√≥n de la Guerra de Independencia, Espa√Īa s√≥lo se ha visto envuelta en guerras civiles o coloniales; tercero, desde 1814 hasta 1981 en Espa√Īa se produjeron m√°s de cincuenta pronunciamientos o golpes de Estado militares; y cuarto, el fracaso de uno de √©stos, el de 1936, provoc√≥ la Guerra Civil que se sald√≥ con la victoria del bando rebelde y dio lugar a la dictadura militarista del General Franco (1939-1975), durante la cual los asuntos defensivos fueron competencia exclusiva de los militares.

[14] "Aznar impide que se difunda el documento que define la pol√≠tica de defensa del Gobierno", El Pa√≠s, 24/2/1997, p. 15. V√©ase la Directiva de Defensa Nacional 1/92 en Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 52, junio 1992, pp. 15-16.

[15] "La Directiva de Defensa Nacional deja de ser secreta", El País, 1/3/1997, p. 16.

[16] "La Directiva de Defensa suprime el objetivo del 2% del PIB para gastos militares", El Pa√≠s, 15/1/1997, p. 19; "El Gobierno quiere fomentar el respaldo social a las Fuerzas Armadas a trav√©s de la escuela", El Pa√≠s, 27/1/1997, p. 20; y "Directiva de Defensa Nacional 1/96", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 108, febrero 1997, pp. 34-37.

[17] En efecto, el p√°rrafo quinto de las directrices para el desarrollo de la pol√≠tica de defensa en el √°mbito nacional de la DDN 1/92 dec√≠a textualmente: "Incrementar progresivamente los recursos asignados al Ministerio de Defensa hasta situarlos, de forma estable, en torno al 2 por 100 del PIB, con objeto de financiar la modernizaci√≥n de las Fuerzas Armadas y de aproximar el esfuerzo defensivo al de nuestros aliados" (Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 52, junio 1992, p. 16). Acerca de la Directiva de Defensa Militar 1/97, documento de car√°cter clasificado que establece los criterios para el desarrollo ministerial de la DDN 1/96, v√©ase "Aprobada la Directiva de Defensa Militar 1/97", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 115, septiembre 1997, pp. 14-15. Sobre los cuatro modelos de Fuerzas Armadas profesionales propuestos por el Ministerio de Defensa, v√°se m√°s adelante.

[18] "Directiva de Defensa Nacional 1/96", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 108, febrero 1997, pp. 34-37.

[19] "PP y CiU se comprometen a abolir la mili", El País, 17/4/1996, p. 13.

[20] "Un informe del PP cifra en 50.000 millones anuales el coste de abolir la mili", El País, 3/5/1996, p. 22 y "El ejército de Aznar", El País Domingo, 16/6/1996, pp. 1-3.

[21] Hay que tener en cuenta que en el presupuesto del Ministerio de Defensa para 1997 el 56,55% del gasto fue destinado al personal y el restante 43,45% al material ("Presupuesto con crecimiento cero", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 105, noviembre 1996, pp. 6-11) y que en el de 1998 los gastos de personal equivalen al 57,50% del total y los de material al 42,50% restante ("Un presupuesto acorde con la pol√≠tica de defensa", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 116, octubre 1997, pp. 6-9). V√©ase el editorial de la Revista Espa√Īola de Defensa sobre el presupuesto de 1998 en "Impulso presupuestario a la pol√≠tica de defensa", ib√≠dem, p. 5. Sin embargo, la OTAN estimaba que en 1997 los gastos de personal ascendieron realmente al 67,2% del total de gastos de defensa de Espa√Īa ("Documentaci√≥n. Suplemento especial", Revista de la OTAN, n¬ļ 1, primavera 1998, p. 16, cuadro 5).

[22] "La profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas supondr√° un coste a√Īadido de 100.000 millones", El Pa√≠s, 6/12/1996, p. 21.

[23] "Un informe confidencial de 1992 advertía que con el 1,4% del PIB sólo se pueden mantener 130.000 militares", El País, 6/12/1996, p. 21.

[24] Sobre la designaci√≥n de Serra como ministro de Defensa, v√©ase "Eduardo Serra, ministro de Defensa", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 99, mayo 1996, pp. 6-10. V√©anse tambi√©n sus primeras declaraciones a esta revista en "'La defensa es el precio de la paz'", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 100, junio 1996, pp. 12-15 y su primera intervenci√≥n en la Comisi√≥n de Defensa del Congreso de los Diputados en "'La defensa exige consenso y continuidad'", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 100, junio 1996, pp. 18-21. V√©ase un juicio sumamente cr√≠tico sobre esta comparecencia, en FISAS, art. cit., pp. 327-330.

[25] "Serra cifra el coste anual de la profesionalización del Ejército en 150.000 millones", El País, 9/12/1996, p. 20.

[26] "Defensa necesita al menos 290.000 millones anuales m√°s para profesionalizar el Ej√©rcito", El Pa√≠s, 10/12/1996, p. 19 y "Comienza la cuenta atr√°s de la profesionalizaci√≥n", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 106, diciembre 1996, pp. 16-17. Un d√≠a despu√©s de que presentara este estudio ante los medios de comunicaci√≥n, el ministro de Defensa hizo lo mismo ante la Comisi√≥n Mixta Congreso-Senado "Para establecer la f√≥rmula y plazos para la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas". V√©ase el contenido de su comparecencia en Diario de Sesiones de las Cortes Generales. Comisiones Mixtas. Para establecer la f√≥rmula y plazos para la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, A√Īo 1996, VI Legislatura, n¬ļ 31, pp. 493-511.

[27] En su comparecencia ante la ponencia de la Comisi√≥n Mixta, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Moren√©s, present√≥ una variante de este modelo, que se diferencia del mismo en su coste (1,15 billones de pesetas, esto es, el 1,46% del PIB) y en el n√ļmero de soldados y marineros profesionales (115.000) ("Defensa calcula en 281.000 millones el coste del futuro Ej√©rcito profesional", El Pa√≠s, 20/6/1997, p. 26).

[28] El prestigioso diario El Pa√≠s estimaba en un editorial publicado el 11 de diciembre de 1996 que dicho coste era "a todas luces excesivo" ("Profesional y moderno", p. 12). V√©ase un an√°lisis del presupuesto del Ministerio de Defensa y del "gasto militar global" para 1997, conceptos que como es bien sabido no hay que confundir, en FISAS, art. cit., pp. 317-325. Seg√ļn este autor, el gasto militar global o "real" para 1997 equival√≠a al 2,1% del PIB, un punto porcentual m√°s que el presupuesto del Ministerio de Defensa (1,1%).

[29] Acerca de la relación gasto/efectivo de las Fuerzas Armadas holandesas y francesas, véase más adelante.

[30] FISAS, art. cit., pp. 326-327 y 330.

[31] S√ĀNCHEZ-GIJ√ďN, art. cit., p. 84. Sobre la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas holandesas y belgas desde el √°ngulo de la revista oficial del Ministerio de Defensa espa√Īol, v√©ase "B√©lgica y Holanda: pioneros en el Ej√©rcito profesional", Revista Espa√Īola de Defensa, n√ļms. 101-102, julio-agosto 1996, pp. 84-89. Acerca de la reforma de las Fuerzas Armadas francesas desde la misma perspectiva, v√©ase "La defensa francesa se prepara para el siglo XXI", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 97, marzo 1996, pp. 46-51. Sobre la profesionalizaci√≥n de los Ej√©rcitos holand√©s y belga, v√©ase tambi√©n VAN DER MEULEN, Jan y MANIGART, Philippe, "Zero Draft in the Low Countries: The Final Shift to the All-volunteer Force", Armed Forces & Society, Number 2, Winter 1997, pp. 315-332.

[32] S√ĀNCHEZ-GIJ√ďN, ib√≠dem.

[33] Diario de Sesiones de las Cortes Generales. Comisiones Mixtas, A√Īo 1997, VI Legislatura, N¬ļ 67, pp. 1.354-1.355 y 1.357. En una entrevista con el Secretario de Estado de Defensa, publicada en El Pa√≠s, Pedro Moren√©s hac√≠a una afirmaci√≥n falaz: la de que una inversi√≥n "en Defensa" del 1,53 del PIB aproximadamente "ser√° todav√≠a la menor de nuestro entorno" ("Pedro Moren√©s, Secretario de Estado de Defensa, 'La profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas se garantizar√° por ley'", El Pa√≠s, 26/10/1997, p. 24), con lo que estaba confundiendo de una forma interesada los conceptos de presupuesto del Ministerio de Defensa -al que se refer√≠a en realidad-, gasto de defensa (seg√ļn la terminolog√≠a de la OTAN) y gasto militar "global" o "real". La OTAN, por ejemplo, estimaba que el gasto de defensa de Espa√Īa en 1997 fue del 1,4% del PIB ("Documentaci√≥n. Suplemento especial", Revista de la OTAN, n¬ļ 1, primavera 1998, p. 15, cuadro 3).

[34] P√ČREZ ESTEBAN, Jes√ļs Mar√≠a, "Un modelo de Fuerzas Armadas para el siglo XXI", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 115, septiembre 1997, pp. 18-20 y MU√ĎOZ-ALONSO, Alejandro, "Los dineros de la defensa", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 115, septiembre 1997, pp. 32-33.

[35] "Defensa necesita al menos 290.000 millones anuales m√°s para profesionalizar el Ej√©rcito", El Pa√≠s, 10/12/1996, p. 19. Sin embargo, en junio de 1996 se public√≥ que sobraban 20.000 mandos, sin que dicha informaci√≥n fuera desmentida por el Ministerio de Defensa ("El ej√©rcito de Aznar", El Pa√≠s Domingo, 16/6/1996, pp. 1-3) y en octubre de 1997 que, seg√ļn la Oficina Presupuestaria, el excedente era de 10.000 mandos ("El PSOE esgrime otro informe de Barea que propone reducir 10.000 mandos militares", El Pa√≠s, 31/10/1997, p. 18). Acerca de la situaci√≥n actual de los cuadros de mando, v√©ase "A punto de completarse el ajuste de plantillas", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 113-114, julio-agosto 1997, p. 15.

[36] V√©anse las tasas de encuadramiento correspondientes a los a√Īos 1984, 1996 y al modelo FAS 2000 en "Proyecci√≥n exterior y continuidad en las pol√≠ticas de personal y material", Revista Espa√Īola de Defensa, n√ļmero 96, febrero 1996, p. 19 (gr√°fico). En el submodelo propuesto por el secretario de Estado de Defensa, Pedro Moren√©s, la tasa de encuadramiento ser√≠a del 30,30%.

[37] Livre Blanc sur la Défense. 1994, Paris, La documentation Française, 1994, pp. 138 y 147. Como se dice en esta obra, "Plus leur format diminue, plus des armées réduites doivent être structurées pour, les cas échéant, opérer une constitution de forces et un changement de format" (ibídem, p. 138).

[38] "El PSOE esgrime otro informe de Barea que propone reducir 10.000 mandos militares" y "La Oficina Presupestaria critica que los cálculos se base en 'hipótesis apriorísticas'", El País, 31/10/1997, p. 18.

[39] Sobre estos modelos de Fuerzas Armadas profesionales, véase más adelante.

[40] Por ejemplo, en el pleno del Congreso de los Diputados de 28 de mayo de este a√Īo, Iniciativa per Catalunya-Els Verds propusieron unas Fuerzas Armadas profesionales de 80.000 efectivos (40.000 cuadros de mando y 40.000 soldados y marineros) e IU otras de transici√≥n integradas por 90.000 hombres y mujeres (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputaci√≥n Permanente, A√Īo 1998, VI Legislatura, n¬ļ 165, pp. 8.796 y 8.798).

[41] "El anuncio de que se suprimir√° la mili vuelve a disparar el n√ļmero de objetores", El Pa√≠s, 6/6/1996, p. 23. Sobre este problema a√Īadido, ver el editorial de El Pa√≠s titulado "Dif√≠cil adi√≥s a la mili", 7/6/1996, p. 12.

[42] "La avalancha de objetores obliga al Gobierno a incentivar el cumplimiento del servicio militar", El País, 7/6/1996, p. 15 y "Eduardo Serra asegura que la legislación actual 'estimula' la objeción de conciencia", El País, 12/6/1996, p. 19. Sin embargo, el 5 de marzo de 1997, Agustín Díaz de Mera, senador del PP y presidente de la Comisión de Defensa del Senado, dijo que la reducción del SMO a seis meses no era "posible" ni "conveniente" ("El senador del PP Díaz de Mera dice que la 'mili' de seis meses no es posible", El País, 6/3/1997, p. 22). Véase asimismo "Defensa no reducirá la 'mili' si con ello se obstaculiza la profesionalización del Ejército", El País, 14/6/1997, p. 24.

[43] "Pujol quiere que la profesionalización del Ejército se haga con la máxima urgencia", El País, 12/6/1996, p. 18. Acerca de la "Desbandada general", véase "El ejército de Aznar", El País Domingo, 16/6/1996, pp. 1-3.

[44] "PP, CiU y CC proponen criminalizar la objeci√≥n de conveniencia'", El Pa√≠s, 17/2/1998, p. 19. Este a√Īo el n√ļmero de objetores podr√≠a ser de 180.400, en el supuesto de prosiga la tendencia de enero y febrero, meses en los que se han presentado 18.378 solicitudes, un 41% m√°s que en el mismo per√≠odo de 1997 (13.402) ("Este a√Īo habr√° m√°s objetores haciendo la prestaci√≥n que reclutas en la mili", El Pa√≠s, 21/3/1998, p. 18).

[45] "La objeción de conciencia se dispara en octubre y roza las 110.400 solicitudes en sólo diez meses", El País, 11/11/1997, p. 18.

[46] "Carlos Lesmes, director general de Objeci√≥n de Conciencia. 'La objeci√≥n no perjudica al servicio militar'", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 121, marzo 1998, pp. 16-17 y "Este a√Īo habr√° m√°s objetores haciendo la prestaci√≥n que reclutas en la mili", El Pa√≠s, 21/3/1998, p. 18.

[47] "El Ejército sólo necesita a uno de cada seis jóvenes que deben hacer la mili hasta el 2402", El País, 9/3/1998, p. 15.

[48] "CiU y PP pactan igualar la duración del servicio civil con el militar", El País, 15/9/1997, p. 15.

[49] "El Ejecutivo quiere que la ley impida declararse objetor de conciencia tras el sorteo de la mili", El País, 24/10/1997, p. 19.

[50] "CiU rechaza que se prohíba a los jóvenes hacerse objetores tras el sorteo de la mili", El País, 25/10/1997, p. 16.

[51] Ibídem.

[52] "La objeción de conciencia se dispara en octubre y roza las 110.400 solicitudes en sólo diez meses", El País, 11/11/1997, p. 18.

[53] Ibídem.

[54] "Una sentencia del Supremo exime de la prestación a los objetores que no sean llamados en 14 meses" y "La justicia se adelanta al Parlamento", El País, 28/2/1998, p. 18.

[55] "85.400 objetores dejarán de hacer la prestación entre julio y septiembre gracias a la nueva ley", El País, 19/6/1998, p. 26.

[56] VAN DER MEULEN y MANIGART, art. cit., pp. 323-324.

[57] "Unos 15.400 j√≥venes elegidos por sorteo se librar√°n de hacer la mili el pr√≥ximo a√Īo", El Pa√≠s, 1/10/1997, p. 23 y "Resucitada la figura del excedente de cupo", El Pa√≠s, 11/10/1997, p. 15.

[58] "CiU rechaza que se prohíba a los jóvenes hacerse objetores tras el sorteo de la mili", El País, 25/10/1997, p. 16. Sobre el polémico sorteo del excedente de cupo, ver "El Defensor del Soldado denuncia que el sorteo de excedente de cupo 'no ha sido igualitario'", El País, 13/11/1998, p. 20; "PSOE, CiU e Izquierda Unida exigen que se repita el sorteo de la mili por 'discriminatorio'", El País, 14/11/1997, p. 20; "Sorteo sin salida", El País, 15/11/1997, p. 12; "Serra admite que el sorteo de la mili ha sido deficiente, pero cree contraproducente repetirlo, El País, 15/11/1997, p. 19; "Serra logra la comprensión nacionalista para no repetir el sorteo de la mili", El País, 26/11/1997, p. 21; y "Serra releva al general responsable del polémico sorteo del servicio militar", El País, 27/1/1998, p. 20.

[59] "El PSOE pide que se adelante al a√Īo 2400 el fin de la mili", El Pa√≠s, 27/10/1997, p. 17.

[60] "El Congreso decidirá el martes si la insumisión deja de ser un delito", El País, 13/12/1997, p. 23; "PP, CiU y CC se opondrán hoy a despenalizar la insumisión", El País, 16/12/1997, p. 13; y "El Congreso rechaza por un solo voto que la insumisión deje de ser delito", El País, 17/12/1997, p. 21.

[61] "Malestar militar por que se tolere la insumisión", El País, 17/2/1998, p. 19.

[62] Sobre este asunto, véase "PP, CiU y CC proponen criminalizar la objeción 'de conveniencia'", El País, 17/2/1998, p. 19.

[63] Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputaci√≥n Permanente, A√Īo 1998, Vi Legislatura, n¬ļ 135, pp. 7.073-7.85 y "El Congreso aprueba por unanimidad la supresi√≥n de las penas de c√°rcel para los insumisos", El Pa√≠s, 18/2/1998, p. 20.

[64] "Jueces para la Democracia reclama la excarcelación inmediata de los insumisos", El País, 26/2/1998, p. 22.

[65] "El Gobierno indulta a 14 insumisos y se compromete a generalizar la medida", El País, 7/3/1998, p. 16. Acerca del futuro del sedicente "movimiento antimilitarista post-insumiso", véase AGIRRE ARANBURU, Xavier, AJANGIZ, Rafael, IBARRA, Pedro, y SAINZ DE ROZAS, Rafael, La insumisión. Un singular ciclo histórico de desobediencia civil, Madrid, Tecnos, 1998, pp. 157-167.

[66] "El Gobierno ha indultado a 68 insumisos, ninguno de los 60 que están en prisión", El País, 21/3/1998, p. 18.

[67] "El Congreso respalda la excarcelación de todos los insumisos", La Rioja, 26/6/1998, p. 37.

[68] La frase "Elige tu destino" forma parte de un anuncio del Ministerio de Defenesa sobre las Fuerzas Armadas profesionales. En √©ste se dice tambi√©n: "Cuando hay tanto en juego, se necesitan profesionales que nos permitan estar con fuerza en Europa y en el mundo. Unas Fuerzas Armadas profesionales dedicadas a defender y proteger la vida y la paz de todos los espa√Īoles, garantizar nuestros compromisos internacionales y participar en las tareas humanitarias de las Naciones Unidas. Trabajan duro para que t√ļ no tengas que preocuparte. Reciben una completa formaci√≥n y un sueldo. Su carrera es el ej√©rcito. Incorp√≥rate. Es tu oportunidad..." (El Pa√≠s, 24/11/1997, p. 23).

[69] "La profesionalizaci√≥n del Ej√©rcito requiere m√°s de 80.400 aspirantes a soldado al a√Īo", El Pa√≠s, 24/2/1997, p. 15.

[70] "La ca√≠da del n√ļmero de aspirantes pone en riesgo la profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas", El Pa√≠s, 13/10/1997, p. 18.

[71] "El Gobierno asegura que suprimir√° la mili antes del a√Īo 2403", El Pa√≠s, 27/9/1997, p. 15.

[72] "Defensa facilitar√° los datos de dos millones de j√≥venes a una empresa de publicidad", El Pa√≠s, 30/3/1998, p. 15 y "Defensa consulta si es legal la cesi√≥n de las direcciones de dos millones de j√≥venes", El Pa√≠s, 31/3/1998, p. 18. Acerca de la primera incorporaci√≥n correspondiente a 1998, v√©ase "M√°s de 18.400 plazas para soldados profesionales", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 121, marzo 1998, pp. 14-15. Seg√ļn el director general de Reclutamiento y Ense√Īanza Militar, Jes√ļs Mar√≠a P√©rez Esteban, la proporci√≥n de cuatro candidatos por plaza es "m√°s que aceptable" (ib√≠dem).

[73] Desde un punto de vista comparativo, hay que subrayar que en Bélgica se produce una sobrerrepresentación de los jóvenes francófonos que, además, tienen un nivel educativo relativamente bajo, lo que concuerda con la tradicional identificación de la población francófona con los militares (VAN DER MEULEN y MANIGART, art. cit., p. 327).

[74] "Aznar impide que se difunda el documento que define la pol√≠tica de defensa del Gobierno", El Pa√≠s, 24/2/1997, p. 15. Entre los temas que abord√≥ el ministro de Defensa en su comparecencia ante el pleno del Congreso de los Diputados del 26 de febrero de 1997, figuraba la proyecci√≥n de la "necesaria conciencia de defensa" a trav√©s del IEEE ("Inter√©s parlamentario por la defensa", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 109, marzo 1997, pp. 12-13 y Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputaci√≥n Permanente, A√Īo 1997, VI Legislatura, n¬ļ 63, pp. 3.111-3.112). Sobre el "nuevo" IEEE, v√©ase el art√≠culo de su secretario permanente, General de Brigada Miguel Alonso Baquer, "El Instituto Espa√Īol de Estudios Estrat√©gicos", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 109, marzo 1997, p. 23. Entre las obras de Miguel Alonso Baquer podemos citar las siguientes: El Ej√©rcito en la sociedad espa√Īola, Madrid, Ediciones del Movimiento, 1971; El modelo espa√Īol de pronunciamiento, Madrid, Rialp, 1983; Las preferencias estrat√©gicas del militar espa√Īol, Madrid, Servicio de Publicaciones del EME, 1985; El militar en la sociedad democr√°tica, Madrid, Eudema, 1988; Estrategia para la defensa. Los elementos de la situaci√≥n militar en Espa√Īa, Madrid, Instituto de Estudios Econ√≥micos, 1988; y D. Manuel Aza√Īa y los militares, Madrid, Actas, 1997.

[75] La incipiente doctrina sobre la supuesta falta de conciencia de la defensa nacional descansa en otra hip√≥tesis sumamente peligrosa: la ausencia de conciencia nacional en la sociedad espa√Īola. Sobre este asunto v√©ase la comparecencia del ministro de Defensa ante la Comisi√≥n Mixta del d√≠a 10 de diciembre de 1996, ya citada, en la que lleg√≥ a afirmar que "la conciencia de defensa descansa en la conciencia nacional subyacente" (loc. cit., p. 499) y el art√≠culo del presidente de la misma, Alejandro Mu√Īoz Alonso, publicado en la Revista Espa√Īola de Defensa con el t√≠tulo de "Unas nuevas Fuerzas Armadas" (n¬ļ 107, enero 1997, pp. 26-29), en el que aseguraba: "Se ha perdido en Espa√Īa, por m√ļltiples causas (?), la conciencia de la necesidad de defensa. Seguramente porque se ha perdido conciencia nacional, hasta extremos dif√≠cilmente inteligibles en una Naci√≥n de tanta solera como la nuestra", agregando a continuaci√≥n: "Se impone ah√≠ una amplia tarea nacional que recupere y valore nuestra propia identidad" (p. 28). Por el contrario, a mi juicio, la supuesta p√©rdida de la "conciencia nacional" no es la causa de la (insistimos) hipot√©tica falta de conciencia de la defensa nacional, como he apuntado m√°s arriba. Otro alto cargo del Ministerio de Defensa que se ha referido al "debilitamiento" de la conciencia de defensa nacional es el subsecretario del Ministerio, Adolfo Men√©ndez Men√©ndez, en una entrevista concedida a la Revista Espa√Īola de Defensa y publicada en diciembre de 1996 ("'Debemos fortalecer la conciencia de defensa nacional'", n¬ļ 106, pp. 12-15).

[76] Ver "Los espa√Īoles son muy solidarios, algo patriotas y poco militaristas, seg√ļn una encuesta", El Pa√≠s, 22/5/1997, p. 2 y "Los espa√Īoles apoyan el ej√©rcito profesional", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 111, mayo 1997, pp. 6-9. Por ello, no es de extra√Īar que en el editorial de esta revista oficial dedicado a comentar esta encuesta se afirmara tan s√≥lo que "habr√° que seguir avanzando en el fomento de la conciencia de la defensa nacional", pero en ning√ļn momento llegaba a asegurar que √©sta no existiera en nuestro pa√≠s ("Respaldo a la profesionalizaci√≥n", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 111, mayo 1997, p. 5).

[77] Cit. en "El Gobierno quiere utilizar la escuela para fomentar 'el espíritu militar'", El País, 10/11/1997, p. 22. Como consecuencia de la publicación de este documento, Manuel Alcaraz, diputado de Nueva Izquierda, pidió a la ministra de Educación y Cultura que compareciera en el parlamento para explicar estos planes. Véase el artículo de este diputado titulado "Militarismo, educación y propaganda", El País, 12/12/1997, p. 22.

[78] "Defensa niega que quiera fomentar el 'espíritu militar' en la escuela", El País, 11/11/1997, p. 18. La cursiva es mía.

[79] "Defensa invita a directores de colegios de secundaria a visitar los cuarteles", El País, 16/11/1997, p. 30.

[80] Ib√≠dem. Sobre la conciencia de la defensa nacional, ver "Defensa y sociedad", "Hacia una conciencia de defensa nacional", y "Asociaciones, un apoyo necesario", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 117, noviembre 1997, p. 5, 6-11, y 12-13, respectivamente.

[81] "La cultura de defensa, en las aulas", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 121, marzo 1998, pp. 18-20 y Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Comisiones. Educaci√≥n y Cultura, A√Īo 1998, VI Legislatura, N¬ļ 377, pp. 11.089-11.096.

[82] Orden 13/1998, de 22 de enero, por la que se crea el Consejo Asesor y Consultivo del Ministro de Defensa para asuntos relacionados con la conciencia de defensa", Bolet√≠n Oficial del Estado, n¬ļ 28, 2/2/1998, p. 3.477.

[83] "La cultura de defensa, a debate", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 122, abril 1998, pp. 14-16 y Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Comisiones. Defensa, A√Īo 1998, VI Legislatura, N¬ļ 397, pp. 11.712-11.717.

[84] "Defensa facilitar√° los datos de dos millones de j√≥venes a una empresa de publicidad" y "Anuncios en catal√°n y vasco", El Pa√≠s, 30/3/1998, p. 15 y "Defensa consulta si es legal la cesi√≥n de las direcciones de dos millones de j√≥venes", El Pa√≠s, 31/3/1998, p. 18. Sobre las mujeres militares, v√©ase FERN√ĀNDEZ VARGAS, Valentina, Las militares espa√Īoles. Un nuevo grupo profesional, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998.

[85] "La Guardia Civil tambi√©n cumplir√° misiones militares en tiempo de paz", El Pa√≠s, 31/3/1997, p. 16. La Guardia Civil cuenta con 73.400 agentes en activo y 20.400 en la reserva. En caso de movilizaci√≥n, el Ministerio de Defensa prev√© que la Guardia Civil sea el primer refuerzo de las Fuerzas Armadas (ib√≠dem). El T√≠tulo VI, "De la Guardia Civil", de la Ley Org√°nica 6/1980, de 1 de julio, por la que se regulan los criterios b√°sicos de la Defensa Nacional y la organizaci√≥n militar, dispone que "En tiempo de paz, el Cuerpo de la Guardia Civil depender√° del Ministro de Defensa en el cumplimiento de las misiones de car√°cter militar que por su naturaleza se le encomienden, y del Ministro del Interior en el desempe√Īo de las funciones relativas al orden y la seguridad p√ļblica (...)" (Art. 38) y que "En tiempo de guerra, y durante el estado de sitio, la Guardia Civil depender√° exclusivamente del Ministro de Defensa" (Art. 39) (SU√ĀREZ PERTIERRA, Gustavo, ed., Legislaci√≥n sobre Defensa nacional, Madrid, Tecnos, 1988, p. 42). En la Ley Reguladora del R√©gimen del Personal Militar Profesional de 1989 se reafirmaba el car√°cter militar de los miembros de la Guardia Civil (MINISTERIO DE DEFENSA, Memoria de la Legislatura (1986-1989), Madrid, Ministerio de Defensa. Secretar√≠a General T√©cnica, 1989, pp. 147-148), que, en consecuencia, sigue siendo un Cuerpo infiel a su nombre y origen y, lo que es m√°s grave, probablemente inconstitucional. Sobre la creaci√≥n de la Guardia Civil a medidados del siglo XIX, v√©ase L√ďPEZ GARRIDO, Diego, La Guardia Civil y los or√≠genes del Estado centralista, Barcelona, Cr√≠tica, 1982 y L√ďPEZ GARRIDO, Diego, El aparato policial en Espa√Īa. Historia, sociolog√≠a e ideolog√≠a, Barcelona, Ariel, 1987. Esta obra se refiere tambi√©n a la Guardia Civil actual.

[86] Desde la primavera del a√Īo pasado no se ha vuelto a saber nada m√°s acerca de este proyecto.

[87] "Haber sido militar será requisito para ingresar en cualquier cuerpo policial", El País, 22/12/1997, p. 16.

[88] "Rechazo general a que sólo los ex militares puedan ser policías", El País, 23/12/1997, p. 23. Sobre este asunto, véase el editorial de El País titulado "Comisarías y cuarteles", 23/12/1997, p. 14.

[89] Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 21/5/1998, n¬ļ 209, p. 7

[90] "La segunda cita entre Aznar y Almunia confirma las profundas diferencias entre Gobierno y PSOE", El País, 27/9/1997, p. 13.

[91] "CiU rechaza que se prohíba a los jóvenes hacerse objetores tras el sorteo de la mili", El País, 25/10/1997, p. 16.

[92] "El PSOE pide que se adelante al a√Īo 2400 el fin de la mili", El Pa√≠s, 27/10/1997, p. 17.

[93] "El PSOE esgrime otro informe de Barea que propone reducir 10.400 mandos militares", El Pa√≠s, 31/10/1997, p. 18. Como se puede observar, estas informaciones son contradictorias, puesto que, a pesar de que se propone una reducci√≥n del n√ļmero de mandos, el de efectivos sigue siendo el mismo.

[94] "Almunia ofrece al PP un pacto sobre el Ejército", El País, 27/1/1998, p. 20.

[95] "El PSOE amenaza con romper la negociación sobre el Ejército profesional", El País, 16/2/1998, p. 21.

[96] "La reuni√≥n deja claro que contin√ļan las discrepancias", El Pa√≠s, 18/2/1998, p. 13.

[97] "El PSOE califica de 'tomadura de pelo' la oferta del PP sobre la mili", El País, 28/3/1998, p. 13.

[98] "Aznar no aceptará 'comportamientos no correctos' en el Cesid", El País, 5/4/1998, p. 23.

[99] "El PP propone que los varones que hoy tienen 15 a√Īos sean los √ļltimos llamados al servicio militar", "Un ej√©rcito con 160.400 a 170.400 efectivos por 1,3 billones", El Pa√≠s, 21/12/1997, p. 19 y "Haber sido militar ser√° requisito para ingresar en cualquier cuerpo policial", El Pa√≠s, 22/12/1997, p. 16. Acerca de la postura de Nuevas Generaciones, v√©ase "Los j√≥venes del PP presionan a Serra para que adelante el Ej√©rcito profesional al 2401", El Pa√≠s, 9/2/1998, p. 27.

[100] Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 21/5/1998, N¬ļ 209, 18 pp.; "El PNV no se suma al consenso del PP y sus socios sobre el Ej√©rcito profesional", El Pa√≠s, 12/5/1998, p. 19; y "S√≥lo el PSOE e IU se opusieron al nuevo modelo de Ej√©rcito profesional", ABC, 12/5/1998, p. 28.

[101] La cursiva es mía.

[102] Seg√ļn Miguel √Āngel Aguilar, del dictamen "han desaparecido las cifras econ√≥micas porque CiU ha preferido eliminar todo compromiso presupuestario" ("Rompan filas", El Pa√≠s, 2/6/1998, p. 20).

[103] Sobre el dictamen de la Comisi√≥n Mixta, v√©ase "El Parlamento dise√Īa las FAS del futuro", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 123, mayo 1998, pp. 6-9.

[104] Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 21/5/1998, N¬ļ 209, p. 17. V√©ase el "Informe aporbado por la ponencia, creada en el seno de la Comisi√≥n Mixta, no permanente, para establecer la f√≥rmula y plazos para alcanzar la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, lo que conllevar√° la no exigencia de la prestaci√≥n del servicio militar obligatorio" en Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 5/5/1998, n¬ļ 201, 7 pp.

[105] V√©ase "Enmiendas presentadas al Informe aprobado por la Ponencia creada en el seno de la Comisi√≥n Mixta, no permanente, para establecer la f√≥rmula y plazos para alcanzar la plena profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas, lo que conllevar√° la no exigencia de la prestaci√≥n del servicio militar obligatorio" en Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 18/5/1998, n¬ļ 202, 24 pp.

[106] Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputaci√≥n Permanente, A√Īo 1998, VI Legislatura, n¬ļ 165, pp. 8.792-8.807 y "Defensa califica de 'compleja' la petici√≥n de la juez del 'caso HB'", El Pa√≠s, 29/5/1998, p. 23.

[107] "Profesional y moderno", El Pa√≠s, 11/12/1996, p. 12. A la inversa, en la comparecencia del ministro de Defensa en el Congreso de los Diputados para explicar el contenido de la nueva Directiva de Defensa Nacional, Eduardo Serra dijo que, seg√ļn la encuesta del CIS citada m√°s arriba y cuyos resultados no hab√≠an sido remitidos todav√≠a al Congreso, el 60% de los espa√Īoles estaba dispuesto a que aumentara el presupuesto de Defensa con el objeto de que se pudiera suprimir el SMO ("El ministro de Defensa asegura que la mitad de los espa√Īoles dar√≠a la vida por la patria", El Pa√≠s, 8/5/1997, p. 18). Sin embargo, el ministro no aclar√≥ en cu√°nto estaban dispuestos los espa√Īoles a que aumentara el presupuesto del Ministerio, ni si estaban a favor de que dicho incremento supusiera una merma del gasto social. Finalmente, el ministro present√≥ los resultados de la encuesta en el Congreso de los Diputados el 21 de mayo ("Los espa√Īoles son muy solidarios, algo patriotas y poco militaristas, seg√ļn una encuesta", El Pa√≠s, 22/5/1997, p. 2). Adem√°s de todo lo que dec√≠a, de una forma un tanto sensacionalista, este titular, es evidente que los encuestados eran tambi√©n bastante contradictorios, pues, mientras que el 35,6% de los mismos opinaba que los militares no ten√≠an medios suficientes, s√≥lo el 13,6% entend√≠a que el "presupuesto de defensa" fuera insuficiente (ib√≠dem). Los resultados de esta encuesta fueron ampliamente comentados en "Los espa√Īoles apoyan el ej√©rcito profesional", Revista Espa√Īola de Defensa, n¬ļ 111, mayo 1997, pp. 6-9.

[108] En la encuesta citada m√°s arriba, el 71,1% de los entrevistados opinaba que no hab√≠a ning√ļn pa√≠s que representara una amenaza militar para Espa√Īa, el 12,9% entend√≠a que s√≠, y el 16% no sab√≠a o no contestaba. De los que cre√≠an en la existencia de una amenaza militar, el 43,7% de los entrevistados citaba a Marruecos; el 11,9%, a los pa√≠ses √°rabes; el 11,8%, a los Estados Unidos; y el 6,4%, a Rusia ("Los espa√Īoles son muy solidarios, algo patriotas y poco militaristas, seg√ļn una encuesta", El Pa√≠s, 22/5/1997, p. 22).

[109] V√©ase "Documentaci√≥n. Suplemento especial", Revista de la OTAN, N¬ļ 1, primavera 1998, p. 16, cuadro 6.

[110] Ibidem.

[111] Cit. en GARC√ćA DE LA CRUZ, art. cit., p. 61, n. 24.

[112] VAN DER MEULEN y MANIGART, art. cit., p. 326.

[113] V√©ase el apartado 3¬ļ, "Rasgos b√°sicos del nuevo modelo de tropa y mariner√≠a profesionales", del dictamen de la Comisi√≥n Mixta Congreso de los Diputados-Senado (Bolet√≠n Oficial de las Cortes Generales. Secci√≥n Cortes Generales, VI Legislatura, Serie A: Actividades Parlamentarias, 21/5/1998, N¬ļ 209, pp. 6-7).

[114] VAN DER MEULEN y MANIGART, art. cit., pp. 325-326.

 

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