Doctor en Sociolog韆 D. Enrique F. Area Sacristan

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Doctor D. Enrique Area Sacristan

Cap铆tulo 8

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8. ESTRATEGIA DE RECURSOS HUMANOS.[49]

    Estrategia es, seg煤n Thietart, el conjunto de decisiones y acciones relativas a la elecci贸n y a la articulaci贸n de los recursos con miras a lograr los objetivos propuestos.

    Denominar estrategia a la Gesti贸n de RR.HH. no responde s贸lo a una moda que actualmente se desarrolla en determinados Departamentos de la Naci贸n y de las Comunidades Aut贸nomas o de las empresas, sino, fundamentalmente, a una orientaci贸n din谩mica, integradora y congruente de la funci贸n de personal con los objetivos nacionales marcados por la Direcci贸n de los procesos.

    Es un proceso de direcci贸n que re煤ne las siguientes caracter铆sticas:

    1. Orienta las acciones durante un tiempo determinado.
  2. Afecta tanto a los 谩mbitos externos, otras Naciones, como a los internos (cultura, estructura organizativa, motivaci贸n, participaci贸n, etc.).
    3. En su fase de elaboraci贸n, consiste en un conjunto de decisiones respecto a los recursos, objetivos generales y opciones posibles.
    4. En su fase de aplicaci贸n, se refiere a un conjunto de acciones que conforman los planes operativos, su ejecuci贸n y elaboraci贸n.

    La estrategia, en la generalidad, va mucho m谩s all谩 de la pura elaboraci贸n (planificaci贸n estrat茅gica). Comprende tambi茅n la aplicaci贸n o ejecuci贸n de la misma.

    No se circunscribe al entorno exterior, que es muy importante, sino que son tanto o m谩s importantes los factores internos, como los RR.HH., que adquieren un valor estrat茅gico por cuanto contribuyen no s贸lo al 茅xito del proyecto de Naci贸n o empresa sino, tambi茅n a la elecci贸n del mismo, colaborando en el proceso de elaboraci贸n y, lo que es mas importante, en el de ejecuci贸n-aplicaci贸n de la estrategia.

    El procedimiento estrat茅gico consta de dos etapas:

    1. Formulaci贸n de la estrategia.
    2. Aplicaci贸n.

    En la etapa de formulaci贸n, se trata de dar respuesta a las siguientes preguntas:

    - 驴Qu茅 queremos hacer?.
    - 驴Podemos hacerlo?.
    - 驴C贸mo hacerlo?.

fig14
Fig. 14. Etapas en la formulaci贸n de la estrategia.

    Es decir, se trata de definir con claridad el proyecto o misi贸n de la Naci贸n en su entorno, diagnosticando las limitaciones y oportunidades internas y externas, para formular objetivos, identificar estrategias posibles y elegir las que se van a poner, probablemente, en pr谩ctica.

    La implicaci贸n de los RR.HH. en la elaboraci贸n de la estrategia de la Naci贸n puede presentar diversos grados de participaci贸n, seg煤n el tipo de Sistema Pol铆tico y el nivel de desarrollo alcanzado en la gesti贸n de RR.HH.

    De todas las grandes funciones que se realizan o desarrollan por las Instituciones de la Naci贸n, la de los Ej茅rcitos ha sido una de las de mayor peso en cuanto a la transmisi贸n de valores de identidad Nacional. Ser铆a muy interesante realizar un estudio sociol贸gico de la incidencia que tienen en los criterios individuales de solidaridad nacional la realizaci贸n del Servicio Militar, realizando un test con un 鈥渁ntes鈥 y un 鈥渄espu茅s鈥, para poder cuantificar qu茅 proceso real y a largo plazo se est谩 llevando a efecto con la profesionalizaci贸n de los mismos, limitando sus flujos de Caja, disminuyendo los activos tanto econ贸micos como en cantidad de RR.HH., no solo para la Defensa Militar, sino para la propia existencia de la identidad Nacional, pues no hay que olvidar los valores que transmite esta Instituci贸n, que no los transmite ninguna otra en esta Regi贸n.

    Esta limitaci贸n como medio transmisor parece que tiene su inicio en la Ley de Objeci贸n de conciencia, su paso intermedio en la propia Ley del Servicio Militar de 1991, en la que se deja de dar prioridad a determinados valores como elementos fundamentales en la formaci贸n de un soldado y su punto final, en lo que a la funci贸n del Ej茅rcito se refiere como medio de adoctrinamiento de los RR. HH. Nacionales, en su propia profesionalizaci贸n.

    De esta forma, la misi贸n principal para aplicar las estrategias se puede resumir, en lo que se refiere a nivel de competencias, en todas las Organizaciones e Instituciones de la Naci贸n, en el desarrollo de acciones coherentes que han sido encaminadas a :

    1. Adquisici贸n por parte de las Organizaciones de puestos y funciones, perfil de puestos, valoraci贸n de puestos, definici贸n de necesidades, previsi贸n y selecci贸n.

    2. Est铆mulo, mediante un sistema retributivo (la utilizaci贸n de determinados complementos), evaluaci贸n de resultados, participaci贸n y clima laboral.

    3. Desarrollo, formaci贸n, informaci贸n, comunicaci贸n, promoci贸n, planes de carrera, etc.

    Estas acciones, se puede afirmar, son comunes a todos los entes y Organizaciones con capacidad de gobernar, por lo que l贸gicamente en la misma estructura pueden coexistir personas que realizan la funci贸n de bisagra para organizaciones que tienen diferentes objetivos.

    Por otra parte, podemos decir que, parece que el Sistema esta estructurado para la consecuci贸n de una pir谩mide de objetivos cuyo v茅rtice es el objetivo final de la Naci贸n y que se apoya en subobjetivos o metas parciales distribuidas en el tiempo y en el espacio (Comunidades Aut贸nomas). Esto favorece la competencia entre Comunidades y por tanto se maximiza el rendimiento como veremos en las teor铆as psicosociales.

    Sin embargo, funcionalmente, no se han integrado todos los objetivos en un gran plan estrat茅gico de futuro, lo que no garantiza su compatibilidad y coordinaci贸n a largo plazo. Esta afirmaci贸n tiene su exponente en las disposiciones e interpretaciones que se realizan en esta Regi贸n en el 谩mbito cultural: la negaci贸n de la cultura espa帽ola es la afirmaci贸n de la propia.

    En este sentido, y para finalizar, Samuel P. Huntington[50] define las l铆neas de ruptura entre las mismas como una l铆nea definida por las diferencias culturales (Howard Ross lo afirma tambi茅n t谩citamente). Si esto es cierto, podemos estar asistiendo a la definici贸n de la l铆nea de ruptura en la Regi贸n objeto de estudio, basada en la diferenciaci贸n cultural acorde con estas teor铆as.

8.1. LOS FLUJOS DE CAJA.

8.1.1. Introducci贸n.

    El mayor activo que se dispone en toda Organizaci贸n es el personal que la compone. En este sentido podemos afirmar que los m茅todos de selecci贸n de inversiones en este campo siempre se quedar谩n insuficientes.

    Los m茅todos de selecci贸n que se utilizan en inversiones tienen car谩cter din谩mico, es decir, incorporan el factor tiempo y tienen en cuenta que dichas inversiones poseen distinto valor en funci贸n del tiempo en que se generan.

    Los principales m茅todos de selecci贸n de inversiones econ贸micas son el Valor Actual Neto (VAN.), la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR.), el Plazo de Recuperaci贸n con Descuento (PD.), la Tasa de Valor Actual (T.), y el 脥ndice de Rentabilidad (R.) Se van a proyectar sobre el problema de RR. HH. dichos conceptos, salvando las distancias entre unidades monetarias y personas, introduciendo variables 鈥渉umanas鈥. Consideraremos en la exposici贸n de estos m茅todos y en su aplicaci贸n al problema que los flujos de Caja son peri贸dicos como lo son los sorteos al Servicio Militar y las incorporaciones por reemplazos, y que se generan en el reemplazo al que corresponde. Asimismo, los compararemos con los que se generar铆an en un Ej茅rcito profesional.

8.1.2.1. El Valor Actual Neto y la Tasa Interna de Rentabilidad.

    El Valor Actual Neto parte de la idea de que la equivalencia de capitales no se limita a efectuar una suma aritm茅tica de la inversi贸n en el tiempo, sino de que los capitales tienen distinto valor dependiendo del momento en que se generen. La misma idea puede aplicarse a la incorporaci贸n a filas y a la fuente de profesionalizaci贸n de los Ej茅rcitos:

    1潞.- Como los dem谩s criterios din谩micos, la estimaci贸n de los flujos de caja en uno y otro Sistema, de recluta obligatoria o de recluta profesional voluntaria, requiere de la fijaci贸n de un tipo de equivalencia. La tasa de inversi贸n que se requiere en un Ej茅rcito profesional es mayor que la de un Ej茅rcito de recluta obligatoria.

     2潞.- La renuncia a hacer otro uso de ese dinero durante cierto periodo de tiempo ha de producir cierta remuneraci贸n al Estado: a estas inversiones se las puede denominar en esta Regi贸n activos sin riesgos en contraposici贸n a las situaciones que se pod铆an producir anteriormente en el Ej茅rcito en esta Regi贸n en la que todos los activos procedentes de las Provincias Vascongadas ten铆an riesgo.

    3潞.- La rentabilidad esperada ha de ser m谩s elevada para compensar la mayor inversi贸n. Esta rentabilidad es dif铆cil de cuantificar porque se trata con intangibles. Solo a los efectos de disposici贸n pol铆tica a una proyectabilidad colectiva, a una disposici贸n a intervenir militarmente en el exterior, se puede asegurar que es m谩s rentable.

    4潞.- La prima de riesgo que requiere el proyecto es tanto m谩s elevada cuanto mayor sea el riesgo que asuma el decisor en pol铆tica exterior y cuanto mayor sea la aversi贸n de la Sociedad a intervenir en conflictos.

    5潞.- Cualitativamente hablando, cuando se eval煤an identidades nacionales, se necesita atender no s贸lo a aquello en lo que consiste esa identidad en el presente, sino tambi茅n al proceso por el cual han surgido: no se puede separar de manera sustancial la participaci贸n en la Defensa de la identidad Nacional. Es una descripci贸n totalmente errada suponer que se parte con una hoja en blanco suponiendo que la profesionalizaci贸n de los Ej茅rcitos es la soluci贸n al problema en esta Regi贸n. La incorporaci贸n pol铆tica de los Nacionalistas a la profesionalizaci贸n de las FA,s. puede tener otros objetivos contrarios a los intereses del Estado y de sus Ej茅rcitos.

    6潞.- Sea A el cupo marcado por el JEME. para un a帽o y una Regi贸n Militar dada. Es decir, sea el proyecto de inversi贸n para el a帽o en estudio -A / R1 / R2 / R3/ R4 donde R1.2.3.4 corresponde a los reemplazos de ese a帽o en cuesti贸n

8_1

    Si la rentabilidad, el rendimiento, que el JEME exige de esa inversi贸n es el k por 1 trimestral y entre cada dos flujos de caja median tres meses, el importe

8_2

    representa el equivalente en el momento 0 de todos los flujos de caja que genera la inversi贸n en un a帽o. Todos estos sumandos se refieren al mismo instante de tiempo, son magnitudes homog茅neas, sumables, y, adem谩s, se pueden comparar con el cupo m铆nimo marcado por el JEME. para mantener el nivel de operatividad de las Unidades. A esta suma se le denomina Valor Actual (VA.) del proyecto de inversi贸n[51]. La inversi贸n ser谩 efectuable y rentable cuando el valor del proyecto sea mayor que el cupo m铆nimo de operatividad marcado por el JEME., que es menor que el total de activos "A" marcados te贸ricamente para que se cumplan las previsiones finales.

    En el caso que nos ocupa podr铆a decirse, coloquialmente, que la inversi贸n de los 煤ltimos a帽os en esta RM. PIROCC. ha sido cara, por no haberse cubierto los cupos m铆nimos de operatividad estimados para el total de sus Unidades en Vascongadas y Navarra.

    Denominaremos Valor Actual Neto (VAN.) a la diferencia entre su Valor Actual y el valor marcado por el JEME. para mantener la m铆nima operatividad de las Unidades de esta Regi贸n "A麓"; es decir, al importe:

    VAN = VA - A麓

    Una inversi贸n ser谩 rentable cuando su VAN sea mayor que cero, siendo indiferente si es igual a cero, y no efectuable si es negativo como ha ocurrido en esta Regi贸n en los a帽os 1997 y 1998, como se puede deducir de los gr谩ficos de control de incorporaci贸n a filas que figuran al t茅rmino de este trabajo.

    8潞.- Como ya se sabe, por todo lo expuesto anteriormente, cuando hay p茅rdidas no previstas en la fase de planeamiento, pero se ha de conseguir la misma rentabilidad de las Unidades, se ha de exigir una prima adicional que viene materializada con un incremento de los Activos iniciales. Estos Activos de refresco los denominamos Incorporaci贸n Inmediata, y no deben de entrar en el estudio sociol贸gico principal por distorsionarlo.

    9潞.- Denominaremos Tipo de Rendimiento Interno, Tasa Interna de Rentabilidad o, simplemente, rentabilidad de una inversi贸n "A", al tipo de descuento "r" que hace que su VA sea igual a "A麓". Es decir:

8_3

    Supongamos, por ejemplo, que tenemos un cupo te贸rico inicial "A" marcado por el JEME. para un a帽o determinado para la RM. PIROCC de 8000 hombres y que estos los distribuye la 1陋 Secci贸n de EM. de la Capitan铆a en cuatro reemplazos iguales de 2000 cada uno para su gesti贸n de distribuci贸n de personal por Unidades. Supongamos que el cupo operativo para esa Regi贸n Militar sea de A麓= 6.500. Utilizando estos datos podemos averiguar la rentabilidad te贸rica que produce esa distribuci贸n en el tiempo de esos reemplazos de la siguiente manera:

8_4

    Seg煤n Eduardo P茅rez Gorostegui existen dos formulas que permiten acotar el valor de r. Para ello, definiremos:

    M= R1 1 + R2 2 +R3.3 + R44
    D= R1 /1 + R2 /2 +R3./3 + R4/4

    No se demuestra matem谩ticamente la respuesta a la que se llega, pero baste decir que se llega a la conclusi贸n de que la primera f贸rmula aproximada es:

    8_5 donde S es la suma aritm茅tica de todos los flujos de caja y A麓 el activo marcado por el JEME. para mantener el nivel operativo de las Unidades.

    Siendo la segunda f贸rmula aproximada:

        8_6

    La tasa r* proporciona una aproximaci贸n por defecto mientras que las tasa r** aproxima por exceso.

    Puede comprobarse que para el ejemplo mencionado el valor de r que cumple dicha funci贸n esta entre el 0,08 por 1 y el 0,11 por 1.

    Estos n煤meros de incorporados por reemplazos que hemos expuesto son la cantidad de alistados al Servicio Militar te贸ricos; es decir, entran todos aquellos que les corresponde realizar el Servicio por edad. A 茅stos hay que restarles todas las p茅rdidas producidas desde el sorteo de incorporaci贸n a filas hasta la incorporaci贸n real a las Unidades de la Regi贸n. A estas p茅rdidas, cuando se encuentren distribuidas por sus diferentes causas, las denominaremos p茅rdidas clasificadas, que las integraremos en el An谩lisis Factorial. Por tanto, los flujos de caja no son de 2000, sino otros, los reales, que son mucho menores. Vamos a poner el ejemplo de que sean 1.900/ 1.500/ 1000/ 825. En este caso, y empleando la misma f贸rmula llegamos a la conclusi贸n de que el rendimiento del proceso se encuentra comprendido entre -0,1 y -0,18 por uno. Es decir, el proceso tiene un rendimiento con una tendencia negativa. No se llega al nivel de operatividad m铆nimo marcado por el JEME.

    10潞.- Por otra parte y, en cualquier caso, parece razonable suponer que los flujos de caja reales decrecen a una tasa que puede estar en relaci贸n, en estos a帽os, con la euskaldunizaci贸n de la Sociedad Vasca o con el tiempo que los j贸venes se encuentran expuestos a las presiones desde el d铆a del sorteo por parte de determinados partidos pol铆ticos e incluso Instituciones. Que los flujos de caja decrecen a una tasa f, expresada en tanto por uno, significa que:

8_7

    Por tanto, el VAN de la inversi贸n ser谩:

8_8

    Aparece en la f贸rmula la suma de una progresi贸n geom茅trica. Resolvi茅ndola, se obtiene:

8_9

En cuanto a la Tasa de Rentabilidad Interna, como ya resultar谩 evidente es el valor de r que cumple la expresi贸n anterior haciendo el VAN igual a cero y substituyendo k por r.

11潞.- Es l贸gico pensar que los flujos de caja disminuir谩n en una cuant铆a importante en la recluta profesional por depender de la cantidad de activos fijos que se encuentran en cada momento con un contrato temporal con el Ej茅rcito, entrando a formar parte de los flujos de caja una proporci贸n muy peque帽a del total de la juventud de esta Regi贸n, por lo que el proceso de identificaci贸n con los valores nacionales sufre una grave merma en esta Regi贸n. El proceso de espa帽olizaci贸n, de adoctrinamiento, que ejerc铆an las FA,s. en estas Autonom铆as, ha desaparecido con la profesionalizaci贸n del Ej茅rcito.

8.1.2.2. Aplicaci贸n de los m茅todos de medici贸n.

En primer lugar debemos de significar que el problema de los RR. HH. (profesionalizaci贸n) en los Ej茅rcitos, y por ende en la Naci贸n, no es un problema de equivalencia de capitales en el tiempo y no se limita a sumar aritm茅ticamente los flujos de caja y a comparar el total del desembolso inicial de la inversi贸n.

Aplicando el m茅todo de medici贸n al proceso real de los a帽os objeto de estudio tenemos:

1潞.- Las Unidades de esta Regi贸n tienen, durante los a帽os objeto de estudio, un cupo m铆nimo marcado por el JEME. cifrado en el 40% de su plantilla en lo que se refiere a tropa.

2潞.- Este cupo m铆nimo puede ser cubierto por personal nacido en la propia Regi贸n o por personal proveniente de otras Regiones. El porcentaje mas alto de esta 煤ltima fuente suele ser la incorporaci贸n inmediata, por lo que restaremos al total de incorporados este 煤ltimo t茅rmino, que, adem谩s, aumenta los activos iniciales.

3潞.- La forma del MINISDEF. de proporcionar los datos tal y como son necesarios para un adecuado estudio del problema, por provincias y Ayuntamientos, diferenciando los que son de Incorporaci贸n Inmediata, de los que no lo son, obliga a analizarlo de manera global, aplicando el porcentaje marcado por el JEME. a toda la Regi贸n y no solo a la Brigada Movilizable, que se encuentra en la Regi贸n Aut贸noma Vasca, y al RCZM. "Am茅rica 66" de Pamplona (Navarra), por estar gestionados los reemplazos en dos sorteos: uno a NIR. (N煤cleo de Instrucci贸n de Reclutas) y otro a Cuerpo. Esto es de tal manera que Provincias que te贸ricamente tienen cupo para exportar a Unidades fuera de estas en el destino a NIR, en la realidad son deficitarias en el destino a Cuerpo por la cantidad de faltas de incorporaci贸n, bien sea causado por el proceso de PSS. o por el proceso de insumisi贸n.

4潞.- Esta situaci贸n no se da en todas las provincias objeto de estudio; podemos afirmar que el Plan META., sin independizar del caso espec铆fico de Vascongadas, ha producido tres tipos de Plazas Militares en esta Regi贸n:

- Plazas que pose铆an Unidades de destino, que las siguen manteniendo en el momento de efectuar este an谩lisis, y que mantienen una buena relaci贸n Sociedad-FA,s. como pueden ser las Provincias de Burgos y Logro帽o, como se deduce de los gr谩ficos de control de incorporaci贸n que figuran al final de este trabajo.

- Plazas que pose铆an Unidades de destino, que las siguen manteniendo en el momento de efectuar este an谩lisis, y que no mantienen una buena relaci贸n Sociedad-FA,s., como pueden ser las Provincias Vascongadas y Navarra, como se deduce de los gr谩ficos de control de incorporaci贸n que figuran al t茅rmino de este trabajo y cuyas causas estamos analizando, y

- Plazas que pose铆an Unidades de destino, que las han perdido con el Plan META, lo que ha provocado la separaci贸n de hecho Sociedad-FA,s., como se puede comprobar en los gr谩ficos de incorporaci贸n que figuran al t茅rmino de esta tesis.

8.2.- TEORIAS PSICOSOCIALES

8.2.1.- INTRODUCCI脫N[52]

No se llega al mundo con una dotaci贸n de creencias o con un repertorio de comportamientos espec铆ficos. A diferencia de los animales, cuya existencia est谩 determinada gen茅ticamente, y en algunos casos en forma r铆gida, los seres humanos pueden actuar de numerosas y variadas maneras. Una simple mirada a trav茅s de varias culturas, permite apreciar que el comportamiento humano no sigue siempre el mismo patr贸n. Las diferencias pueden ser sorprendentes, incluso en aspectos significativos de la experiencia como la religi贸n, el gobierno, el matrimonio o la educaci贸n. Todo esto revela la naturaleza extraordinariamente pl谩stica del comportamiento humano, y el hecho de que 茅ste no depende fundamentalmente de ning煤n factor anterior a la existencia social.

Cuando se enfatiza sobre conceptos como herencia o instinto para explicar el comportamiento, se busca disminuir la importancia de la interacci贸n y del ambiente, centr谩ndose en variables no sociales. En la actualidad, la mayor parte de la evidencia acumulada, apunta en el sentido de que el comportamiento se adquiere en el contacto con los dem谩s, de modo que tiene un origen social.

En una frase, es en las interacciones, y con m谩s propiedad, en los procesos de influencia que se desarrollan al interior de ellas, en donde podemos encontrar las causas efectivas del comportamiento. Esto no significa que carezca de sentido hablar de herencia o c贸digo gen茅tico, pero es preciso no sobredimensionar su valor.

De esta manera, un estudio riguroso de la interacci贸n social y de los procesos de influencia que se producen ligados a ella, nos permitir谩 una perspectiva suficiente como para comprender y explicar el comportamiento humano. Este es el prop贸sito de la Psicolog铆a Social.

8.2.1.1.- Para Definir la Psicolog铆a Social
Una manera simple de explicar qu茅 es la Psicolog铆a Social, consiste en se帽alar que se trata de una disciplina cient铆fica cuyo origen se ubica a principios de este siglo. En efecto, exactamente en el a帽o 1908 se producen dos publicaciones independientes que por primera vez utilizan la expresi贸n Psicolog铆a Social. Se trata de los libros Social Psychology: An Outline and Source Book, de E. A. Ross; e Introduction to Social Psychology, de W. McDougall.
Es interesante observar que Ross era soci贸logo y McDougall psic贸logo. Este hecho estableci贸 desde el comienzo una doble vertiente que ha alimentado a la Psicolog铆a Social. Tanto el aporte de la Sociolog铆a como el de la Psicolog铆a han sido determinantes para el desarrollo de esta disciplina. Sin embargo, como ocurre en todas las ciencias sociales, en la actualidad sus contactos interdisciplinarios son bastante m谩s amplios.
Es dif铆cil rese帽ar la historia de la Psicolog铆a Social, aunque como todo intento de formular un conocimiento riguroso y 煤til, consiste en un proceso lleno de avances y retrocesos, de logros parciales y de interminables discusiones. En s铆ntesis, en una aventura del esp铆ritu humano cuyo aporte a la comprensi贸n del comportamiento humano, la vida de los grupos, la interacci贸n y la influencia social, son considerables en la actualidad. Estamos en presencia de una disciplina cient铆fica que tiene un objeto de estudio b谩sicamente com煤n con otras ciencias, pero frente al cual ha logrado desarrollar un enfoque propio y una importante acumulaci贸n te贸rica.

Consideremos ahora algunas definiciones de Psicolog铆a Social:

I. Estudio de las influencias que las personas tienen sobre las
creencias o la conducta de otros.

(Aronson, 1979).

II. Un intento por comprender c贸mo el pensamiento, los sentimientos o la conducta de los individuos est谩n influidos por la presencia actual, imaginada o impl铆cita de los dem谩s.

(Allport, 1968).

III. Estudio cient铆fico de las manifestaciones de comportamiento de car谩cter situacional suscitadas por la interacci贸n de una persona con otras personas o por la mera expectativa de tal interacci贸n, as铆 como de los estados internos que se infieren l贸gicamente de estas manifestaciones.

(Rodrigues, 1981).

Estas tres definiciones, ordenadas simplemente en un orden creciente de extensi贸n, son plenamente convergentes y enfatizan sobre dos fen贸menos: la interacci贸n y la influencia. La interacci贸n se define como la conducta o comportamiento de un conjunto de individuos en los que la acci贸n de cada uno est谩 condicionada por la acci贸n de otros. Este concepto alude, en consecuencia, a un proceso en que una pluralidad de acciones se encuentran rec铆procamente referidas. En cuanto a la influencia, se define como un proceso en el que unas personas inducen o provocan cambios en las creencias, opiniones, actitudes o comportamientos de otras personas. Hablamos, pues, de la capacidad que unas personas tienen para determinar los comportamientos de otras, a煤n cuando muchas veces 茅stas no tengan conciencia de ello.

Interacci贸n e influencia son, por tanto, conceptos fuertemente relacionados. Ambos forman parte del objeto de estudio de la Psicolog铆a Social, y es dif铆cil distinguirlos o separarlos tajantemente. Aqu铆 se encuentra el punto de partida para esta disciplina.

A continuaci贸n observamos que las tres definiciones se帽alan como foco de inter茅s las consecuencias o cambios que son resultado de la interacci贸n o la influencia. Concretamente, se dirige la atenci贸n hacia aquellos cambios que afectan a las creencias, sentimientos o la conducta manifiesta de las personas. Plantear las cosas de esta manera significa incluir pr谩cticamente todas las dimensiones del cambio. Al hablar de creencias, pensamientos, sentimientos o estados internos, tal como ocurre en las diferentes definiciones, se est谩 aludiendo a aspectos internos del comportamiento, que no pueden ser observados directamente. En tanto que con la expresi贸n manifestaciones de comportamiento, o conducta manifiesta, se involucra lo que las personas hacen, las acciones abiertas a la observaci贸n.

Todos estos cambios, que pueden ser internos o externos, son estudiados desde una perspectiva que considera la interacci贸n social y los fen贸menos de influencia. Es decir, se estudian procesos interpersonales, personas en relaci贸n con otras personas, formando parte de grupos, y no personas aisladas.

Otro aspecto destacado en dos de las definiciones propuestas, nos indica que la influencia social puede ocurrir a煤n cuando no exista una interacci贸n concreta, o una presencia f铆sica de otra persona. Podemos observar que Allport dice: presencia actual, imaginada o impl铆cita de los dem谩s; y Rodr铆gues: interacci贸n de una persona con otras personas o por la mera expectativa de tal interacci贸n. En ambos casos se hace la distinci贸n entre una interacci贸n actual, que ocurre en un momento o contexto espec铆fico convirti茅ndose en fuente de influencia; y una interacci贸n posible, que puede tener el mismo poder de influencia en la medida en que las personas se preparan para ella, actuando conforme a consecuencias esperadas o a una probabilidad subjetiva.

Finalmente, es preciso reparar en la expresi贸n car谩cter situacional. Esta hace referencia a un aspecto central y muy caracter铆stico de los estudios de Psicolog铆a Social, orientados permanentemente a armonizar un enfoque individual con un enfoque social. Desde esta perspectiva, se considera exagerado pretender que se puede explicar el comportamiento exclusivamente a partir de caracter铆sticas personales, debido a que, en la pr谩ctica, buena parte de lo que hacen las personas est谩 gobernado por est铆mulos que son propios de las circunstancias. Los seres humanos son profundamente sociales, y sus opiniones sobre lo que deben hacer o sobre lo que es apropiado, dependen de alto grado de presiones tanto latentes como manifiestas del ambiente y del grupo.

El car谩cter situacional del comportamiento es, por tanto, un aspecto que interesa a la Psicolog铆a Social en forma prioritaria. Esto es coherente, ya que cada interacci贸n, consider谩ndola en su contexto y en toda su variedad, equivale a una situaci贸n de influencia espec铆fica.

8.2.1.2. Las Modalidades de la Influencia Social

De acuerdo a la propuesta de Serge Moscovici hay tres modalidades b谩sicas de la influencia social: conformismo, normalizaci贸n e innovaci贸n:

I. Conformismo: cambio en el comportamiento y la actitud de una persona como resultado de una presi贸n imaginada o real proveniente de otras personas o grupos. Una persona modifica su comportamiento o actitud a objeto de armonizarlo con el comportamiento o actitud de otros. Se verifica una modificaci贸n en la posici贸n de una persona en direcci贸n de la posici贸n del grupo. El conformismo se caracteriza por la aceptaci贸n de una norma dominante.

II. Normalizaci贸n: influencia rec铆proca que lleva a los miembros de un grupo a nivelar sus respectivas posiciones y a formular determinados compromisos. Es una presi贸n ejercida rec铆procamente, que se traduce en una norma de juicio aceptable para todos. Consiste en suprimir las diferencias y aceptar un m铆nimo denominador com煤n. Nadie desea dominar, pero nadie desea tampoco quedar marginado. Remite a situaciones en que se presentan diferencias sin que haya una norma previa, de modo que las personas convergen hacia una norma com煤n.

III. Innovaci贸n: influencia impulsada por un individuo o una minor铆a cuyo resultado consiste en crear nuevas ideas, modos de pensar o comportarse, o bien modificar ideas recibidas, actitudes tradicionales, antiguos modos de pensar y actuar. La influencia se produce por obra de una minor铆a desprovista de poder y apoyada s贸lo en su estilo de comportamiento, que se designa como minor铆a activa. Esta minor铆a introduce cambios en un sistema aceptado por una mayor铆a sin disponer de recursos especiales.

La funci贸n del conformismo est谩 orientada a la eliminaci贸n de las posiciones desviantes que amenazan la estabilidad y cohesi贸n del grupo. Las presiones hacia el conformismo cumplen el objetivo de reducir el conflicto provocado por una minor铆a que se desv铆a de la norma existente o que intenta proponer una nueva. Es habitual la expresi贸n conformismo simulado para designar aquellas situaciones en que existe un consentimiento externo, junto a un desacuerdo interno sin expresi贸n. Los grupos en los cuales la exigencia de conformismo es alta tienden a ser menos cr铆ticos, menos creativos y m谩s uniformes.

En la normalizaci贸n se verifica un movimiento positivo hacia la cooperaci贸n y la comprensi贸n mutua. Complementariamente, este movimiento permite eludir el enfrentamiento de opciones planteadas en t茅rminos incompatibles, cuya resoluci贸n ser铆a costosa. Es un mecanismo de negociaci贸n que tiende a evolucionar sobre la base de concesiones equivalentes y rec铆procas, y en el que se destaca lo mutuamente razonable y no necesariamente lo verdadero. All铆 donde se presenta el riesgo potencial de un conflicto derivado de posiciones divergentes, constituye una estrategia interpersonal de estabilidad que act煤a promoviendo influencias sim茅tricas y multilaterales.

La innovaci贸n, a diferencia de las modalidades anteriores, en la medida en que se constituye frente al cambio de una norma o al replanteamiento de una tradici贸n, obliga a una negociaci贸n inesperada que exige complejos ajustes personales y grupales. Esta negociaci贸n entre una mayor铆a defensora de la tradici贸n y una minor铆a activa, se establece a partir de un conflicto que resulta precisamente de la existencia de posiciones rupturistas. En este sentido, queda claro que el individuo o grupo innovador es creador de conflictos, y que la negociaci贸n planteada entre la mayor铆a y la minor铆a est谩 centrada en un conflicto que previamente no exist铆a.

La innovaci贸n gravita alrededor de la creaci贸n de conflictos. Por su parte, la normalizaci贸n gravita alrededor de la evitaci贸n del conflicto y el conformismo alrededor del control o de la resoluci贸n de los conflictos.

El conflicto es una consecuencia propia y obligada de la innovaci贸n social, aunque la intensidad en que se presenta depende del tipo de grupo y de factores situacionales. Cuando la influencia se ejerce en el sentido del cambio, y el consenso grupal queda cuestionado, el desacuerdo surge en forma inevitable aparejado con percepciones de amenaza y sentimientos de incertidumbre. Una manifestaci贸n t铆pica de estas situaciones, es el rechazo de las posiciones minoritarias bajo la creencia de que s贸lo es un producto de particularidades personales. Se produce as铆 un determinismo psicol贸gico seg煤n el cual la posici贸n planteada no tiene valor, carece de realidad, es impropia, y se explica por unas caracter铆sticas individuales. Esto es lo que se llama psicologizaci贸n. Adicionalmente, tiende a negarse toda verosimilitud al discurso minoritario, se rechaza que tenga fundamentos s贸lidos, coherencia, raz贸n. A esto 煤ltimo se llama denegaci贸n.

Psicologizar y denegar son estrategias interpersonales para enfrentar el conflicto y defender el espacio familiar amenazado por las nuevas ideas. Permiten al grupo construir una inmunidad respecto de los desviados, rest谩ndoles credibilidad y evitando la obligaci贸n de evaluar la racionalidad de los juicios comprometidos. La psicologizaci贸n puede adoptar diferentes formas. En sentido estricto est谩 presente cuando se atribuye la conducta de alguien a su personalidad o locura, bajo la forma de biologizaci贸n, cuando las cosas se explican porque es negro o mujer, o como sociologizaci贸n, cuando se dice que es pol铆tico, jud铆o o comunista.

8.2.1.3. El Hombre un Animal Social

Mucho antes de la era cristiana Arist贸teles ya hab铆a definido al hombre como un animal social, y por mucho tiempo el car谩cter social de la existencia humana ha seguido siendo objeto de estudio y debate. Estamos preocupados de una disciplina cient铆fica que se designa como Psicolog铆a Social, a objeto de establecer una diferencia con la Psicolog铆a en general, y es importante comprender que este apellido no es causal y posee un sentido preciso.

Lo social se refiere directamente a la interacci贸n. Es una caracter铆stica que deriva del hecho de que el comportamiento humano, como hemos se帽alado, siempre implica a otros, tanto como referencia o como receptor de sus efectos. Desde luego, de aqu铆 proviene el concepto de sociedad que se utiliza en forma amplia para designar al conjunto de seres humanos que conviven en un 谩rea com煤n, pertenecen a una misma cultura y colaboran a la satisfacci贸n de sus necesidades.

Tenemos, entonces, que el hombre es un ser social, y que pr谩cticamente todo su comportamiento lo es igualmente. En resumen, estos planteamientos se pueden expresar en los siguientes puntos:

I. El hombre es social porque vive en grupos, de modo que la mayor parte de su comportamiento implica directa o indirectamente a otros hombres.

II. El hombre es social porque la mayor parte de su comportamiento es respuesta a est铆mulos que provienen de otros hombres.

III. El hombre es social porque su comportamiento est谩 fuertemente influido por experiencias anteriores, tanto propias como de otros miembros de su grupo.

IV. El hombre es social porque s贸lo de ese modo puede satisfacer sus necesidades, de lo contrario perecer铆a.

De inmediato advertimos que junto con los conceptos de lo social, interacci贸n e influencia, que est谩n esencialmente ligados, se encuentra el concepto de grupo. Este es un t茅rmino com煤n en el lenguaje cotidiano y tambi茅n en el lenguaje de las ciencias sociales. Su valor para comprender lo que significa la Psicolog铆a Social y su 谩mbito de estudio, es muy alto.

El concepto de grupo ha recibido tradicionalmente diversas definiciones. Consideremos algunas de ellas habitualmente citadas en la literatura especializada:

I. Dos o m谩s personas que interact煤an de modo tal que cada persona influye en todas las dem谩s y es influida por ellas.

(Shaw, 1986).

II. Cierta cantidad de personas que se comunican entre s铆, durante cierto tiempo, y que son lo suficientemente pocas para que cada una de ellas pueda comunicarse con todas las dem谩s, no en forma indirecta, a trav茅s de otras personas, sino cara a cara. 

(Homans, 1971).

III. Un conjunto de individuos cuyas relaciones mutuas los hacen interdependientes en alg煤n grado significativo. As铆 definido, el t茅rmino de grupo se refiere a una clase de entidades sociales que tienen en com煤n la propiedad de la interdependencia entre sus miembros constitutivos.

(Cartwright y Zander, 1980).

IV. Una pluralidad de individuos que se hallan en contacto los unos con los otros, que tienen en cuenta la existencia de unos y otros, y que tienen conciencia de cierto elemento com煤n de importancia. Una caracter铆stica esencial del grupo es que sus miembros poseen algo en com煤n y que creen que ese algo establece una diferencia

(Olmsted 1981) 

En forma esquem谩tica podemos puntualizar las caracter铆sticas propias del grupo, tal como se infieren en estas definiciones:

I. Los elementos que constituyen un grupo son individuos o personas.

II. Estas personas participan en interacciones regulares, es decir, con una cierta duraci贸n en el tiempo.

III. A causa de estas interacciones las personas adquieren relaciones de interdependencia.

IV. Estas personas comparten ciertas creencias y normas, tienen necesidades comunes y persiguen metas y objetivos espec铆ficos.

A partir de estas caracter铆sticas, una primera conclusi贸n importante es que en sentido estricto los grupos tienden a ser peque帽os. Ejemplos caracter铆sticos son la pareja, la familia, los amigos o el curso. En todos estos casos, el n煤mero de personas es suficientemente bajo como para que todas puedan interactuar con todas. Cuando se trata de conjuntos m谩s extensos, como un partido pol铆tico, una organizaci贸n productiva, un club deportivo o una iglesia, se debe considerar que al interior de estas asociaciones lo usual es que cada persona no puede tener una interacci贸n regular con todas las restantes, sino con una parte de ellas.

En propiedad, por tanto, los grupos son conjuntos peque帽os de personas. Esto tiene la mayor importancia, porque en t茅rminos pr谩cticos la sociedad, lo mismo que las grandes asociaciones, est谩n compuestas por grupos. En una sociedad no existe ninguna persona que pueda tener una interacci贸n regular con todos los restantes miembros. M谩s bien lo que ocurre es que la interacci贸n se produce en forma parcial. Las personas forman grupos, y es al interior de ellos en donde se producen las interacciones m谩s significativas y las influencias m谩s poderosas.

No es parad贸jico enfatizar el hecho de que una sociedad se compone de grupos y no de personas. En la medida en que no existen personas aisladas, sino personas en interacci贸n, como se se帽alaba, no se puede convertir a la persona en una unidad de estudio con valor en s铆 mismo. Un individuo o una persona aislada es literalmente una fricci贸n. Ahora bien, algo semejante ocurre con la sociedad cuando se la considera en su conjunto. Cada individuo s贸lo interact煤a con una parte de ella, de modo que en t茅rminos efectivos este es un concepto muy abstracto.

Entre el individuo y la sociedad, el concepto de grupo permite superar el abismo. Los individuos forman grupos y las sociedades est谩n compuestas por grupos. De hecho, cualquier sociedad moderna est谩 compuesta por m谩s grupos que personas, por la simple raz贸n que cada persona puede pertenecer a muchos grupos simult谩neamente.

El 谩mbito de estudio de la Psicolog铆a Social se relaciona fundamentalmente con el grupo humano, aunque, como veremos, este es un 谩mbito complejo en el cual cada elemento tiene su propia importancia, y est谩 inscrito en un contexto mayor.

8.2.1.4. La Visi贸n Psicosocial del Comportamiento

Con todos estos elementos podemos ahora intentar una nueva aproximaci贸n, para alcanzar una comprensi贸n m谩s profunda del significado de la Psicolog铆a Social, complementando los planteamientos anteriores.

De acuerdo con la posici贸n de Serge Moscovici, el psic贸logo social franc茅s, no existe ning煤n l铆mite preciso que separe la Psicolog铆a Social de otros campos de la Psicolog铆a. Por otra parte, tampoco hay fronteras claras entre la Psicolog铆a Social y ciencias como la Sociolog铆a y la Antropolog铆a. Todas ellas, en realidad, comparten el mismo inter茅s por las interacciones y los grupos humanos, junto con tener un gran n煤mero de conceptos y teor铆as comunes. En lo fundamental, la Psicolog铆a Social no se diferencia por su 谩mbito de estudio, lo que podr铆a llamarse su territorio, sino por un enfoque propio. Esto es, una manera de observar y estudiar los fen贸menos sociales, que se designa como enfoque o visi贸n psicosocial.

En forma simple, esto significa que la Psicolog铆a Social estudia y explica los fen贸menos que son simult谩neamente psicol贸gicos y sociales. Es decir, intenta recoger, sin separar, lo individual y lo grupal. Desde esta perspectiva se proponen dos aproximaciones

I. La Psicolog铆a Social es la ciencia del conflicto entre el individuo y la sociedad. De la sociedad externa y de la sociedad que lleva dentro.

II. La Psicolog铆a Social es la ciencia de los fen贸menos de la ideolog铆a (cogniciones y representaciones sociales) y de los fen贸menos de la comunicaci贸n. A los diversos niveles de las relaciones humanas, relaciones entre individuos, entre individuos y grupos y entre grupos. 

Ante todo, la Psicolog铆a Social se sit煤a en una posici贸n que busca armonizar dos universos en s铆 mismos profundos y complejos: el individuo y el grupo. Constituyen verdaderos universos por la cantidad de elementos que contienen y por su extensi贸n. Cada individuo es un universo que incluye, a lo menos, una biograf铆a personal, un conjunto de actitudes, creencias, valores, rasgos, emociones, sentimientos, temores, proyectos, percepciones, etc., todo lo cual ciertamente afecta su comportamiento. Lo mismo cabe afirmar para el grupo, debido al juego infinito de interacciones que se producen en 茅l, con sus distintas formas de influencia, presiones, estimulaciones, atracciones, y toda una variedad de procesos interpersonales.

La Psicolog铆a Social es b谩sicamente la ciencia del encuentro y del conflicto entre el individuo y el grupo. Su 谩mbito de estudio incluye todos los fen贸menos de grupo, pero adem谩s todos los fen贸menos relacionados con la ideolog铆a y la comunicaci贸n social. En cuanto a la ideolog铆a se consideran los sistemas de representaciones y actitudes, prejuicios, estereotipos y creencias. Es decir, toda forma de representaci贸n que los individuos y los grupos se forman para actuar y comunicar, para dar forma a su realidad. En cuanto a los fen贸menos de la comunicaci贸n, se incluyen los intercambios de mensajes, verbales y no verbales, entre individuos y grupos, junto con los medios de comunicaci贸n y los fen贸menos de la publicidad y la propaganda.

8.2.1.5. La Articulaci贸n Psicosociol贸gica

A partir de enfoques de esta naturaleza, se ha planteado la necesidad de desarrollar una Psicolog铆a Social que realmente responda al calificativo de psicosociol贸gica. Esto es, que ponga de manifiesto los procesos que articulan lo individual y lo social. Un punto de partida en esta posici贸n es la teor铆a de la articulaci贸n psicosociol贸gica planteada por Willen Doise.

La Psicolog铆a Social no puede estar basada 煤nicamente en modelos que intentan la comprensi贸n de las caracter铆sticas individuales, como tampoco en modelos que tengan en cuenta la interacci贸n de individuos desprovistos de toda inserci贸n social. Son inadecuados aquellos modelos o teor铆as que hacen del individuo una abstracci贸n sin una posici贸n social espec铆fica.

En este contexto, est谩 claro que la Psicolog铆a y la Sociolog铆a no pueden ser discursos aut贸nomos. La observaci贸n y la investigaci贸n emp铆rica siempre terminan mostrando que lo social evoluciona a trav茅s de la interacci贸n, y que lo individual evoluciona y se transforma en esa interacci贸n. Los comportamientos individuales, tanto como sus representaciones, no pueden ser independientes de las relaciones sociales. Por el contrario, 茅stas se coordinan y se ajustan constantemente con el desarrollo de las relaciones sociales, acentu谩ndose y estructur谩ndose en funci贸n de las posiciones rec铆procas que ocupan los actores sociales.

La clave, en consecuencia, es recoger e integrar las explicaciones de la Psicolog铆a y la Sociolog铆a, sin restar legitimidad a ninguno de estos campos.

Doise ha se帽alado que los fen贸menos sociales pueden recibir explicaciones que se sit煤an en distintos niveles. B谩sicamente se distinguen cuatro niveles:

I. Nivel del individuo. 

II. Nivel de la interacci贸n. 

III. Nivel de las posiciones sociales.

IV. Nivel de la ideolog铆a.

Estos niveles muestran con claridad el grado de complejidad creciente que asume cada explicaci贸n, sin que se excluyan, puesto que cada uno se integra en el siguiente. Constituyen dominios que expresan diferentes maneras de estudiar los fen贸menos sociales, y representan las etapas en el camino de una articulaci贸n psicosociol贸gica.

En el primer nivel se buscan explicaciones en los procesos que se desarrollan en el plano del individuo. Interesan desde esta perspectiva, el modo como se construyen las im谩genes del ambiente social, los mecanismos cognitivos, la emocionalidad, los rasgos de personalidad, etc. En este nivel los procesos fundamentales de la influencia social est谩n situados en el individuo.

En el segundo nivel los individuos son situados unos en relaci贸n con otros. Interesa la interacci贸n y las consecuencias que derivan de ella. Est谩 definido como un nivel en que s贸lo se consideran las relaciones inmediatas. Gran parte de las investigaciones de Psicolog铆a Social se sit煤an en este nivel. De all铆 provienen cuestiones tales como la atracci贸n interpersonal, la cohesi贸n, el liderazgo, la percepci贸n social, la din谩mica de grupos, las presiones situacionales, la comunicaci贸n, el conformismo, etc. Temas que son tratados sobre la base de relaciones entre individuos, pero ignorando sus posiciones sociales o sus pertenencias dentro de un contexto social m谩s amplio.

El tercer nivel se refiere a las posiciones ocupadas por los individuos y los grupos. Incluye las representaciones grupales que se expresan tanto a nivel individual como interaccional, en situaciones espec铆ficas. Los individuos son concebidos como miembros de grupos, como parte de alguna categor铆a social.

El 煤ltimo nivel es el de las ideolog铆as. Se refiere al conjunto de representaciones, de creencias y valores generales correspondientes a un determinado sistema social, reconocido como universal, que constituyen el marco de las posiciones sociales y las pertenencias categoriales.

Ninguna explicaci贸n completa del comportamiento social puede moverse s贸lo en uno de estos niveles. Hasta aqu铆 la mayor parte de los estudios de Psicolog铆a Social llega hasta el segundo nivel. El tercer nivel ha sido escasamente estudiado y el cuarto pr谩cticamente ignorado.

8.2.1.6. Las Teor铆as en Psicolog铆a Social

La Psicolog铆a Social, como toda disciplina cient铆fica, no s贸lo estudia determinados temas o asuntos, sino que propone explicaciones, y para ello elabora teor铆as.

Una teor铆a es esencialmente una representaci贸n abstracta y simb贸lica de lo que se concibe como real. La teor铆a permite relacionar y simplificar algunos fen贸menos y procesos que ocurren en el mundo, con el prop贸sito de comprenderlos y explicarlos. La Psicolog铆a Social ha elaborado distintas teor铆as. Muchas de ellas son extraordinariamente sugerentes, y han sido muy 煤tiles para avanzar en la comprensi贸n de determinados fen贸menos sociales. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que pr谩cticamente en su totalidad, se trata de teor铆as que s贸lo consiguen explicar aspectos muy parciales del comportamiento y la interacci贸n social. Esto se correlaciona directamente con la proposici贸n que plantea la existencia de cuatro niveles de explicaci贸n, dentro de los cuales la Psicolog铆a Social ha logrado desarrollos satisfactorios solamente en los dos primeros.

No existe un paradigma o perspectiva te贸rica global que organice todas las teor铆as menores, o que unifique y oriente el conjunto de las investigaciones. Hasta aqu铆 esto no ha ocurrido, lo que en la pr谩ctica hace dif铆cil iniciar a las personas en el estudio de la Psicolog铆a Social.

Se reproducen a continuaci贸n algunos comentarios que ilustran estos planteamientos:

I. La Psicolog铆a Social no es m谩s que un amasijo de datos en muchas 谩reas de la conducta humana, y a ese amasijo le falta a煤n una teor铆a sistem谩tica de la conducta social. Claro est谩 que no faltan los avances parciales, pero las especulaciones de alcance global son muy insatisfactorias.

(Krech, 1978).

II. La tendencia actual de la Psicolog铆a Social es la formulaci贸n de teor铆as limitadas para la explicaci贸n de fen贸menos psicosociales espec铆ficos y no la construcci贸n de teor铆as muy amplias o de grandes sistemas te贸ricos.

(Rodrigues, 1981).

III. La Psicolog铆a Social actual, (posiblemente igual que la precedente) mira con suspicacia las teor铆as elaboradas para explicar ampliar 谩reas de conducta. Los psic贸logos sociales sienten aversi贸n hacia las teor铆as que han intentado explicar 谩reas m谩s o menos extensas del comportamiento. El argumento que frecuentemente se esgrime para justificar esta actitud, es que las interacciones de los individuos son demasiado complejas para que podamos elaborar actualmente una teor铆a comprensiva de todas ellas y que, por tanto, lo que proponen son muchas mini-teor铆as.

(Lambert, 1982).

IV. Las teorizaciones en Psicolog铆a Social se dirigen hacia el desarrollo de "teor铆as de alcance medio", frase acu帽ada por Merton para referirse a las teor铆as intermedias entre las hip贸tesis de trabajos menores, que surgen en abundancia durante las investigaciones de rutina y las especulaciones inclusivas, que comprenden un esquema conceptual superior.

(Deutsch y Krauss, 1974). 

Estos p谩rrafos son un testimonio de una posici贸n cr铆tica, que aspira a dimensionar en forma equilibrada los logros de la Psicolog铆a Social como esfuerzo cient铆fico. Es necesario tenerlos en cuenta, en particular para quien se inicia en esta disciplina, a objeto de alcanzar una visi贸n profunda y aut茅ntica, exenta de mistificaciones.

Las proposiciones de Moscovici y Doise, relativas a una visi贸n psicosocial y a una articulaci贸n psicosociol贸gica, intentan precisamente producir un paso adelante respecto a este estado de cosas. Es prudente advertir, sin embargo, que esta superaci贸n no se ha producido cabalmente, y que fundamentalmente sus proposiciones conservan la categor铆a de proyectos en v铆as de realizaci贸n. Su concreci贸n gradual es algo que con seguridad podemos esperar para el futuro, sobre todo trat谩ndose de una ciencia con tanto dinamismo como es la Psicolog铆a Social, pero es bueno tener claridad sobre lo que podemos encontrar en la literatura actualmente disponible.

En efecto, lo que com煤nmente nos ofrecen los textos de Psicolog铆a Social son desarrollos parciales de notable valor, pero sin duda s贸lo fragmentos del gran proyecto de una ciencia capaz de explicar la vida social en toda su profundidad.

8.2.2. El Poder de las Mayor铆as. Teor铆a de Asch.

El poder de las mayor铆as fue estudiado inicialmente por Muzafer Sherif recurriendo a lo que se ha denominado efecto autocin茅tico. Posteriormente, Asch, en contraste con los experimentos realizados por Sherif, present贸 su teor铆a que ha quedado parcialmente comprobada.

Asch defini贸 perfectamente lo que entend铆a por sometimiento, del que propuso tres posibles explicaciones. Seg煤n Asch 鈥渟ometerse bajo determinadas condiciones, es someter el verdadero proceso mental propio al de los otros鈥 (1952).

Lo importante de estos experimentos es que demostraron que las opiniones de los grupos mayoritarios influyen de tal manera en la percepci贸n de la realidad por parte de los individuos que llegan, incluso, a percibir de manera equivocada, a煤n teniendo una visi贸n previa de la realidad correcta.

La visi贸n de Asch demuestra que la inducci贸n de las mayor铆as puede llevar a las revoluciones, los cambios no deseados. Es impensable una sociedad sin un m铆nimo grado de conformidad, de convergencia de ideas y opiniones por parte de las mayor铆as. En este sentido la conformidad es esencial para la pervivencia de la organizaci贸n social. Sin embargo todo tiene un l铆mite: cuando una sociedad exige que todas las personas, en todo tiempo y lugar, se conformen, podemos suponer que la conformidad ha llegado demasiado lejos. Es importante defender puntos de vista que reflejen aspectos diferentes de los problemas. Lo dif铆cil es saber donde se encuentra la porci贸n de conformidad y de inconformidad (grupos minoritarios, vanguardias) que necesita una sociedad para progresar.

El cambio de las sociedades debe de ser lento y continuado, de lo contrario su impacto perjudicar谩 o arruinar谩 a la sociedad, concepto que obliga a realizar los cambios sociales a trav茅s de los grupos minoritarios o de vanguardia.

Posteriormente a Asch, Crutchfield (1955) a帽adi贸 un refinamiento metodol贸gico y conceptual al estudio de conformidad.

8.2.3. El Poder de una minor铆a consistente. Teor铆a de Moscovici.

Moscovici[53] defiende que muchos ejemplos de influencia minoritaria o innovaci贸n pueden explicarse mediante los mecanismos que han sido considerados tradicionalmente para explicar la influencia mayoritaria.

Las minor铆as, no tienen control normativo sobre las mayor铆as: son num茅ricamente inferiores y, por tanto, su representaci贸n en los 贸rganos de Gobierno, direcci贸n y control es peque帽a o inexistente. Dicho de otro modo, las minor铆as no parecen tener acceso a los sistemas de control, informativos o normativos, que son impl铆cita o expl铆citamente accesibles a la mayor铆a. 驴C贸mo entonces pueden ser influyentes?. Moscovici responde a esa pregunta indicando que el punto neur谩lgico de su impacto radica en su estilo conductual. Las minor铆as deben plantear una postura clara sobre la cuesti贸n y mantenerse firme en ella, afrontando constantemente las presiones ejercidas por la mayor铆a. El componente m谩s importante de este estilo conductual es la consistencia con la que la minor铆a defiende su posici贸n. S贸lo puede esperarse que la mayor铆a comience a cuestionar su propia postura, a considerar el posible acierto de la minor铆a y, ocasionalmente, ser influida, si los miembros de la minor铆a concuerdan ininterrumpidamente.

El papel central de la consistencia se ha demostrado en muchos experimentos de los cuales, los m谩s interesantes, son los de Maas y Clark, 1984, y Moscovici, Lage y Naffrechoux (1969) que aportaron una visi贸n inversa a la proporcionada por Asch. En el estudio de Asch, el conflicto al que se enfrentan los sujetos es inducido por la mayor铆a; en el experimento de Moscovici una minor铆a induce un conflicto semejante.

驴Que utilidad tiene este modelo para explicar la influencia social y m谩s en concreto, la influencia de los grupos minoritarios?. En primer lugar, si s贸lo es un individuo el que defiende un juicio nuevo con un estilo de comportamiento consistente, enfrent谩ndose as铆 a todo el grupo, entonces el observador se inclinar谩 a atribuir ese juicio a la idiosincrasia del individuo: es posible que se relacione con la locura, con una conducta debida a la propia personalidad del individuo, etc. En este caso es dif铆cil que se produzca alguna influencia. Pero basta que a ese individuo se le asocie alg煤n otro (formando un subgrupo minoritario) para que el observador no s贸lo atribuya la causa del comportamiento (ins贸lito, nuevo) al individuo, sino tambi茅n a las propiedades del objeto. De este modo, la consistencia intraindividual (repetici贸n por parte de una persona de la misma respuesta) conjugada con la interindividual (repetici贸n por parte de varias personas), puede llevar al observador a realizar un examen m谩s atento del objeto de juicio. Esta es la t谩ctica utilizada, por ejemplo, por los insumisos.

El resultado de esta forma de planteamiento produce un determinado proceso psicol贸gico en los individuos que forman los grupos mayoritarios, de tal forma que les induce a dudar de sus propias convicciones y tomar una postura. Si las minor铆as consiguen esto podemos afirmar que han conseguido su prop贸sito inicial. En otro orden, si consiguen la ruptura de los planteamientos del grupo mayoritario podremos empezar a hablar de movimientos.

De todo lo visto hasta ahora se pueden deducir unas consecuencias muy importantes, tanto para la comprensi贸n de la formaci贸n natural o artificial de estos grupos para los fines u objetivos que se propongan como para llegar a juicios y valoraciones sobre la formaci贸n de grupos de trabajo como el que se presenta en esta tesis.

En primer lugar, se deduce de todo ello, que la formaci贸n de un grupo lleva impl铆cito la iniciaci贸n de un determinado proceso de influencia, ya sea con fines sociales, cient铆ficos o cualesquiera otros. De ah铆 que la creaci贸n de los grupos de trabajo, por ejemplo, sea potestad de las m谩s altas esferas de la Naci贸n y de las Comunidades Auton贸micas que lo tienen regulado por Ley.

En segundo lugar, parece que ese proceso se inicia en cuanto se produce una asociaci贸n o una convergencia de ideas u opiniones; asociaci贸n que se produce, primero individualmente y, posteriormente, entre organizaciones, como hemos visto en el apartado 4潞 y 5潞 de formaci贸n de grupos y en el que tiene una gran trascendencia la ideolog铆a como hemos puntualizado en el apartado de la creaci贸n de los Movimientos.

En tercer lugar, est谩 suficientemente establecido que ocupar posiciones en estas vanguardias implica m谩s a los sujetos en sus opiniones y comportamientos. Cuanto m谩s implicado se est谩 en una opini贸n, mayor es tambi茅n la confianza que se tiene en esa opini贸n y mayor el extremismo con el que se defiende (Suchman, 1950; Orive, 1982).

En cuarto lugar, la mayor cohesi贸n y mayor implicaci贸n en los grupos minoritarios (vanguardias) se traduce en una mayor propensi贸n a la proyecci贸n social. Este fue el concepto empleado por Allport (1924) para describir como se constru铆a el consenso, la certeza y la intensificaci贸n de las opiniones. Este identific贸 cuatro fases:

a) Toma de conciencia por parte de la persona de su propia opini贸n.
b) Proyecci贸n de esa opini贸n sobre los otros, lo que crea consenso.
c) Efecto rec铆proco del consenso como apoyo de la propia opini贸n.
d) Efecto de identificaci贸n de la opini贸n.

En quinto lugar, hay que partir del principio de que estos grupos se interrelacionan en cuanto llegan a un determinado grado de desarrollo en funci贸n, no de las convicciones iniciales definitorias de su grupalidad (creencia fundamental), sino de las creencias grupales adquiridas durante el proceso de desarrollo que converge con las de otros grupos.

Pero la conclusi贸n m谩s importante del estudio de los grupos minoritarios es que no modifican el juicio a corto plazo (influencia directa), sino su marco de referencia (producen la conversi贸n a largo plazo, influencia indirecta). La denegaci贸n de la credibilidad de sus argumentos libera, parad贸jicamente, el efecto de conversi贸n. (Mugny y Papastamou, 1980; Papastamou, 1983).

Por 煤ltimo, con el estudio de los Grupos minoritarios, hemos descubierto una l贸gica social implacable: las posiciones minoritarias de hoy son las mayoritarias de ma帽ana.

8.3. APLICACI脫N DE LAS TEOR脥AS PSICOSOCIALES.

8.3.1. Aplicaci贸n de las teor铆as de Asch y Moscovici.

8.3.1.1. Introducci贸n.

Hemos llegado a un punto en el estudio en el que se pueden definir los componentes elementales que tienen influencia sobre los procesos y que incluso, como veremos posteriormente, podr铆an generarlos: los focos de poder social. 驴Son estos los mismos que los focos de actuaci贸n pol铆tica que vimos en el An谩lisis del Sistema?. A continuaci贸n se definen y estructuran.

Se puede definir el poder social como la capacidad de las personas para influir en la conducta y creencias de los dem谩s[54]. Las consecuencias del poder dirigido hacia una persona o un grupo han sido estudiadas ampliamente, y su resultado ha sido la aparici贸n de una serie de nociones cl谩sicas de la investigaci贸n en psicolog铆a social. Conformidad, sumisi贸n y obediencia son consecuencias del poder cuya diferenciaci贸n aparecer谩 a medida que avancemos en este trabajo.

8.3.1.2. Conceptos y otras explicaciones.

a) Influencia Social.

La influencia social es la capacidad o el cr茅dito del que se goza en un medio y que permite influir sobre los acontecimientos.

Se distinguen tres modalidades de influencia social: la normativizaci贸n o normalizaci贸n que es la influencia social ejercida en el grupo entre miembros de id茅ntico status que elaboran conjuntamente una o varias normas con miras al dominio del entorno social y como c贸digo de valores del propio grupo; la conformidad con el grupo, que se caracteriza por una asimetr铆a[55] de las relaciones y una atracci贸n hacia el grupo mayoritario, y la innovaci贸n, que designa la influencia que ejerce el grupo minoritario sobre el grupo mayoritario.

El programa de investigaci贸n sobre influencia social m谩s sistem谩tico arranca en los trabajos de la normalizaci贸n emprendidos por Muzafer Sheriff (1935). Se abre una nueva perspectiva en la d茅cada de los 50 con los trabajos de Solomon Asch sobre el conformismo y, a finales de los sesenta, Serge Moscovicci nos hace ver tambi茅n la innovaci贸n social con el estudio de los grupos minoritarios y su influencia.

Bajo la modalidad de la normalizaci贸n se aborda el estudio de los procesos de influencia rec铆proca cuando ninguna de las dos partes de la interacci贸n dispone de un juicio o norma previa, cuando se carece de todo marco de referencia (por tratarse de un juicio nuevo, por ejemplo). Suele hablarse de conformismo cuando se trata de un objeto en una situaci贸n para la que el individuo tiene ya elaborado su juicio o norma y se estudia como los individuos adaptan su juicio o comportamiento a la de alg煤n otro (generalmente un grupo) como consecuencia de la presi贸n real o simb贸lica ejercida por 茅ste. Estas dos modalidades guardan estrecha relaci贸n con la legalidad, con las normas vigentes. Finalmente, la innovaci贸n se refiere al proceso de creaci贸n de nuevas normas con el fin de reemplazar las ya existentes. Aunque el proceso de innovaci贸n puede venir desde arriba, como obra de los que poseen cr茅dito, poder y autoridad para imponerla (Hollander, 1958), lo m谩s probable es que proceda de individuos o grupos minoritarios que carecen de toda competencia social (Moscovicci, 1976; Mugny, 1981).

b) Grupos.

Las condiciones necesarias y suficientes para que un determinado colectivo se convierta en un grupo son tres, seg煤n Bar-Tal (1990):

1. Que los miembros de ese colectivo se definan como miembros de ese grupo.
2. Que compartan las creencias grupales.
3. Que exista alguna actividad coordinada.

La primera y tercera condici贸n se subsumen en la segunda, ya que la creencia grupal fundamental es 鈥渟omos un grupo鈥. Si los individuos no comparten esta creencia, entonces no se creer谩n miembros de ning煤n grupo y, por tanto, no podr谩n realizar una actividad coordinada.

Son creencias grupales aquellas convicciones que los miembros del grupo son conscientes de compartir y que consideran definitorias de su grupalidad. Aunque su contenido puede ser muy variado, es compartido por todos. Eso es lo que parece que realmente importa. Como bien se dice en 鈥淧sicolog铆a Social鈥 de Editorial Mc Graw (1994), la creencia fundamental es 鈥渟omos un grupo鈥. La creencia en esto es la que implanta la existencia del grupo en las mentes individuales. Cuando esto se ha logrado, la creencia fundamental sirve de base para la adquisici贸n de creencias grupales, que var铆a de unos grupos a otros pero cuya funci贸n es id茅ntica: definir el car谩cter 煤nico del colectivo de individuos que se consideran a s铆 mismos un grupo.

La conclusi贸n a la que llega Bar-Tal es que el proceso psicol贸gico b谩sico que subyace a la formaci贸n de un grupo es la categorizaci贸n cuya descripci贸n fue detallada y demostrada por Tajfel. Otros autores han estudiado aspectos complementarios de este proceso como Doise y Winberger (1972-1973) aplicadas a las diferencias interclases. Lo importante de estas demostraciones esta en que las variables que favorecen o intensifican la categorizaci贸n intensifican tambi茅n la conducta grupal. Varios estudios de Worchel, Andreoli y Folger (1977) lo han puesto de manifiesto. Estos crearon una situaci贸n de interacci贸n entre grupos con tres variaciones: cooperativa, competitiva e individualista. La cohesi贸n intragrupal alcanzaba su mayor valor en la situaci贸n de competici贸n y el menor en la de cooperaci贸n, siendo intermedia en la individualista.

Cabr铆a una interpretaci贸n alternativa como que la cohesi贸n del grupo es una respuesta defensiva frente a la respuesta de una amenaza externa representada por el grupo con el que se compite, pero esta interpretaci贸n la elimin贸 Worchel en 1978 realizando un segundo experimento.

Por otra parte Tajfel mostr贸 que se pueden crear grupos sin una experiencia previa de interdependencia grupal. Ello ha ocurrido en la vida cotidiana con mucha frecuencia, de forma especial en aquellos casos en los que una o varias personas formulan creencias, que al ser aceptadas por otras muchas, constituyen una nueva realidad sobre las que se asienta la formaci贸n de un grupo. Asociaciones voluntarias, grupos religiosos, pol铆ticos y otros muchos siguen el proceso descrito por Tajfel: las creencias se formulan en primer lugar y el grupo se forma a continuaci贸n.

La mayor铆a de los grupos que pueden ser objeto de estudio por su relaci贸n natural con este trabajo, son de adscripci贸n voluntaria y las personas deciden libremente si entrar o no a formar parte de ellos. Moreland y Levin (1989) han elaborado un modelo de las fases de socializaci贸n grupal por las que ha de pasar cualquier persona hasta llegar a ser miembro plenamente aceptado por uno de estos grupos as铆 como de las fases que llevan al abandono definitivo de los mismos. El proceso no se va a desarrollar pero es necesario decir que es complejo y que depende del grado de compromiso al que hayan podido llegar las partes implicadas. No obstante es muy oportuno, por las conclusiones a las que se llega y por la proyecci贸n que tiene, explicar superficialmente el proceso de la formaci贸n de los grupos.

c) La formaci贸n y ciclo de vida del Grupo.

Una de las cuestiones m谩s importantes que se han tratado en Psicolog铆a Social es c贸mo un determinado colectivo de personas se convierte en un grupo psicol贸gico. Se ha se帽alado que esto se produce por un proceso de categorizaci贸n. Una cuesti贸n muy importante es la formaci贸n, su consolidaci贸n, la forma en que llega a desintegrarse y a desaparecer como tal grupo o la transformaci贸n en un grupo mayoritario o la absorci贸n por uno de ellos. Worchel con sus colaboradores y Reykowsky, que estudi贸 la del Sindicato Solidaridad en Polonia, as铆 como Bar-Tal, que hizo lo propio con peque帽os partidos pol铆ticos en Israel nos lo explican.

La conclusi贸n de Worchel y sus colaboradores es que, pese a la diversidad de los grupos estudiados, el proceso de formaci贸n y desarrollo es bastante homog茅neo, siendo como sigue:

1. Existe un periodo de descontento en el que los individuos que acabar谩n formando un grupo experimentan un fuerte sentimiento de indefensi贸n. Sus necesidades no son atendidas, la tasa de abandono del grupo origen es alta y la participaci贸n en las actividades grupales casi inexistente. No hace falta exponer la similitud con el origen de ciertos grupos o movimientos ya organizados en el presente. En este periodo se constatan tambi茅n actos espor谩dicos de violencia incontrolada o vandalismo que nos pueden ayudar a identificarlos.

2. Existe un suceso precipitante que proporciona la se帽al para la formaci贸n de un nuevo grupo y el abandono del antiguo. Por su claridad y por su car谩cter distintivo sirve como s铆mbolo de todo lo negativo asociado al grupo anterior y separa a quienes le siguen siendo leales de quienes propugnan una ruptura.

3. Identificaci贸n con el grupo. Marca el inicio del grupo reci茅n formado. Se establecen fuertes barreras frente a otros grupos, se fomenta la conformidad con las normas grupales, se censura cualquier divergencia y se esperan muestras p煤blicas de lealtad al grupo. La pertenencia al grupo adquiere un gran peso en la identidad del individuo. Se estimula la competici贸n con exogrupos y se restringen los contactos con sus integrantes. Este 煤ltimo punto es de extrema importancia para el estudio que estamos haciendo porque esta demostrado en varios experimentos que es la forma de actuaci贸n, la competici贸n, la que mayor rendimiento proporciona.

4. Fase de productividad grupal. Los objetivos grupales son los protagonistas de esta fase. Comienzan a surgir diferencias entre los integrantes del grupo de acuerdo con sus capacidades para llevar a cabo la tarea que permita alcanzar esos objetivos. Se admiten relaciones de cooperaci贸n con otros grupos si esto redunda en beneficio de la consecuci贸n de los objetivos.

5. Fase de individualizaci贸n. La consecuci贸n de los objetivos individuales tiene preeminencia. Aparecen subgrupos y las normas de reparto son de equidad. Ahora se busca una cooperaci贸n con otros grupos de manera activa e incluso se estudia la manera de formar parte de ellos.

6. Fase de declive grupal. Se caracteriza por la aparici贸n de dudas con respecto al valor del grupo, la desconfianza que inspiran muchos miembros del grupo y las luchas entre subgrupos.

d) Grupos de influencia mayoritarios.

Diremos que se trata de una situaci贸n de influencia mayoritaria siempre que el blanco, el objetivo de influencia, se vea a s铆 mismo en una posici贸n inferior a la fuente (origen de la influencia).

e) Grupos de influencia minoritaria.

Diremos que se trata de una situaci贸n de influencia minoritaria siempre que el blanco de influencia se vea a s铆 mismo en una posici贸n superior a la fuente.

f) Movimientos Sociales.

Los Movimientos Sociales son formas de conducta masiva que se diferencian del resto de las mismas por ser mucho m谩s duraderas e influyentes en sus efectos. Su fuerza es tan evidente que algunos de ellos han alterado la legislaci贸n en temas sustantivos. Es de destacar que estos movimientos expresan un alto nivel de preocupaci贸n por un problema (Zurcher y Snow, 1981) y que se definen como 鈥渦na actividad organizada a largo plazo para promover o asegurar, al margen de la esfera institucional establecida, un inter茅s u objetivo com煤n a trav茅s de la acci贸n colectiva鈥 (Giddens, 1991)

Est谩n causados por condiciones sociales que generan tensi贸n, frustraci贸n y quejas y se distingue tambi茅n de la conducta colectiva por la combinaci贸n de un alto grado de organizaci贸n interna, por tener una duraci贸n mayor, de varios a帽os, y de constituir en s铆 mismos un intento deliberado de modelar la organizaci贸n misma de la sociedad.

Su diferenciaci贸n de las organizaciones es dif铆cil, ya que, a veces acaban siendo una organizaci贸n. (El MLNV., MOC., las ONG,s. han sido calificadas como movimiento, etc.)

De modo similar, no siempre es f谩cil separar los movimientos sociales de los grupos de inter茅s o influencia o asociaciones, grupos minoritarios, formados para influir en los procesos pol铆ticos de forma que favorezcan a los miembros del Movimiento.

Es de destacar que cualquier problema p煤blico puede servir de base al desarrollo de un movimiento social y su contramovimiento. (Lo, 1982.)

Uno de los criterios m谩s claros para clasificar los Movimientos lo realiz贸 Aberle en 1966, distinguiendo cuatro tipo de ellos en funci贸n del grado en que intentan cambiar a la sociedad (transformadores y reformadores) o dirigidos al cambio de h谩bitos individuales (redentores y renovadores). Fuera de la clasificaci贸n de Aberle son Movimientos interesantes los escapistas (tipo hippies) y los expresivos (tipo Hare Krishna). Por lo que respecta a nuestro enfoque, nos interesan los transformadores (Movimientos revolucionarios que desean el cambio social comprometedor y a menudo violento) y los reformadores (con objetivos m谩s limitados y que aspiran a alterar aspectos parciales del orden social existente).

En cuanto a su creaci贸n, fue estudiada por Oberschall en 1973 y todos se desarrollan a lo largo de fases bien definidas (Blumer, 1969; Mauss, 1975; Tilly,1978):

1. Emergencia. Se define una determinada situaci贸n como un problema y los miembros de la poblaci贸n afectada discuten acerca de ello. Unos pueden ser inducidos o creados por los medios de comunicaci贸n de masas para la consecuci贸n de determinados objetivos pol铆ticos o sociales, y, otros, pueden ser inducidos por grupos minoritarios mediante la agitaci贸n o la consistencia de sus planteamientos, con la intenci贸n de construir un apoyo con bases bien consolidadas.

2. Integraci贸n. Surge como consecuencia de la irresoluci贸n del problema. Se empieza a desarrollar una acci贸n coordinada por los l铆deres del Movimiento. Los medios de comunicaci贸n de masas son de extrema importancia para difundir el mensaje.

3. Burocratizaci贸n. El Movimiento empieza a funcionar como una organizaci贸n formal.

4. Fragmentaci贸n y cese. Despu茅s del periodo de 茅xito el Movimiento comienza a fragmentarse por diversas causas. Causas que estudi贸 Miller en 1983 y que no vamos a desarrollar aqu铆.

Es importante resaltar que la movilizaci贸n para la acci贸n puede ser estructurada o no (ser espont谩nea). Lo normal es que sea estructurada a no ser que se presenten sucesos precipitadores, que tambi茅n pueden ser estructurados o planificados.

El proceso de atraer personas al Movimiento (reclutamiento) depende de la ideolog铆a y de las redes sociales existentes; en consecuencia, las redes sociales existentes son un importante medio de atraer personas que pueden suministrar lealtad y dinero al Movimiento (Snow, Zurcher y Ekland-Olson, 1980; Snow y colaboradores, 1986).

g) Conformidad.

Los psic贸logos utilizan el t茅rmino conformidad cuando se refieren a las presiones de grupo. Kiesler (1969) se帽ala varias maneras en que puede conformarse una persona. Fundamentalmente estas son dos. Se puede actuar de modo que desde el principio se est茅 de acuerdo con el grupo, o se puede cambiar de actitud a causa de la presi贸n de dicho grupo.

h) Obediencia.

Se ha definido obediencia como el 鈥渕ecanismo psicol贸gico que liga la conducta individual a los objetivos pol铆ticos. Es como el cemento que vincula a los hombres a los sistemas de autoridad鈥 (Milgram, 1963).

i) Poder.

Kipnis (1974-1976) desarrolla un modelo de la acci贸n del poder desde el punto de vista de quien lo detenta. El modelo es una adaptaci贸n de una clasificaci贸n del uso de recursos examinada por varios investigadores y que fue propuesto como un esquema de clasificaci贸n por Cartwright (1965). Kipnis lo define como un intento de hacer que una persona sometida haga algo que ordinariamente no har铆a.

Como el mismo Kipnis se帽ala 鈥渓os pol铆ticos controlan a los patronos, a los banqueros, al dinero, a los militares, al armamento, a los profesores universitarios y al mismo grado de bachiller. En todos los casos, el acceso a estos recursos institucionales aumenta el poder de la persona para controlar la conducta de los dem谩s y para transformar la sociedad.鈥 Es l贸gico pensar que 鈥渆l poder鈥, entendido este como aquel que tiene los recursos institucionales o capacidad de influir en su utilizaci贸n, intentara, cuando menos, controlar esos grupos (las vanguardias) que orientan los cambios de la sociedad cuando no su propia formaci贸n, en la mayor铆a de los casos, en funci贸n de los intereses pol铆ticos propuestos.

Debemos tener muy en cuenta que, en un grado u otro, todos utilizamos el poder, no en gran escala, pero lo usamos, y Kipnis nos ofrece una explicaci贸n de la motivaci贸n de poder que tiene en cuenta este hecho.

j) Conflicto.

Brickman (1974) propone una definici贸n de conflicto que subraya aspectos situacionales y que se ajusta al enfoque que le estamos dando a esta investigaci贸n: 鈥...existe conflicto en las situaciones en que las partes tienen que dividir o compartir recursos, de modo que hasta cierto punto, cuanto m谩s consiga una de las partes, menos podr谩 tener la otra鈥.


[49] Basado en el Curso de Direcci贸n de Recursos Humanos impartido por CEREM,1997.
[50] "El choque de Civilizaciones y la reconfiguraci贸n del orden mundial".
[51] Siguiendo los criterios econ贸micos definidos en "Econom铆a de la empresa" de Eduardo P茅rez Gorostegui.
[52] Realizada por el profesor de la Universidad Central de Chile, Santiago de Chile, D. Ricardo L贸pez P茅rez en el art铆culo titulado "Sicolog铆a Social en Breve", amablemente cedido para su publicaci贸n en este trabajo.
[53] "Influencia social y cambio social",1976.
[54] John Lamberth, en Psicolog铆a Social, Editorial Pir谩mide.
[55] Se denomina asimetr铆a en psicolog铆a social a la relaci贸n desigual o distinta con la que tratamos a miembros de otros grupos o exogrupos.
 
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